Corrupción, periodismo, violencia contra las mujeres y desinformación son algunos de los temas que atraviesan El Círculo, la adaptación de la novela de Jorge Zepeda Patterson. A propósito de su estreno en Netflix, el escritor y los protagonistas reflexionan sobre llevar esta historia a la pantalla, los cambios en el ejercicio periodístico y las distintas formas en que el poder influye tanto en la vida pública como en las relaciones personales.
Los corruptores ha sobrevivido a la época en que fue publicada (2013) porque las preguntas que plantea siguen abiertas. El escritor llevó a la ficción parte de lo que había observado durante décadas como periodista: las relaciones entre poder, intereses, corrupción y silencio. Más de una década después, ese paisaje es reconocible.
“Son doce años de diferencia, pero la vida pública, con todos sus padecimientos, infamias y miserias, sigue ahí y los mexicanos las afrontamos todos los días. Es una radiografía de esta antropología del poder y lo que sucede al mexicano al enfrentarse a ella”, dijo Jorge Zepeda Patterson en entrevista con MILENIO.
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Sobre la vigencia que adquirió su novela con el paso del tiempo, Zepeda Patterson agregó:
“Hay circunstancias que han cambiado: ahora es una mujer la presidenta, no un hombre en la historia televisada; pero en esencia las premisas periodísticas y políticas absolutamente se sostienen. Es una realidad que veremos reflejada ahí”,
La frase explica mejor que cualquier sinopsis por qué esta historia puede regresar ahora. El Círculo no intenta reconstruir el México de 2013; pone a cuatro amigos frente a un país en que la información circula de otra manera, las redes sociales pueden convertir un secreto en un incendio y la frontera entre la vida pública y la privada resulta más difícil de sostener.
Para Jorge Zepeda Patterson, llevar la novela a la pantalla implicaba aceptar que una adaptación debe encontrar su propio lenguaje. Su expectativa no era conservar cada página, sino aquello que estaba detrás, “que el espíritu de lo que uno concibió no se traicione, más allá de las circunstancias o de determinados diálogos”, dijo.
El escritor pudo leer los ocho guiones y hacer algunas sugerencias.
Hay una profunda razón por la que la ficción ocupa un lugar particular en la trayectoria del escritor: durante treinta años, el periodismo le permitió investigar historias que no siempre podían publicarse, porque no tenía “los criterios, las exigencias y los códigos periodísticos”, recordó.
Una novela le ofreció otra herramienta, porque “un thriller político documentado permite ponerlo literalmente en una película, en color, en sonidos y, en ese sentido, exhibir con mayor intensidad lo que es nuestra realidad”, agregó Jorge Zepeda Patterson.
Muy buena la adaptación que hizo Netflix de mi novela Los Corruptores, con la serie EL CÍRCULO. Estoy enganchando aunque conozca el final. Cuatro amigos metidos en un thriller político pic.twitter.com/h6AJoQ6tcZ
— jorge zepeda (@jorgezepedap) October 8, 2026
Esa realidad también se ha transformado. Cuando Los corruptores llegó a las librerías, las redes sociales todavía no tenían el peso que tienen hoy en la construcción de la conversación pública. El Círculo nace en una época en la que una filtración puede convertirse en tendencia antes de que alguien pueda comprobarla.
Pero la abundancia de información no ha resuelto la necesidad de comprenderla, “se ha complejizado mucho nuestro oficio. Hay quien dice que somos un grupo en extinción, si esto continúa así. Yo no lo creo. Como mi novela, creo que también estamos sujetos a un proceso de adaptación, tenemos que reencontrarnos”, dijo.
“Hay sobreabundancia de información y pseudoinformación y debido a ello el periodismo enfrenta nuevas tareas, nunca como ahora el ciudadano necesita de curadores que sean capaces de decir: 'puede haber seis mil datos, pero estos son los que verdaderamente importan'. Esa es la función del periodista”, agregó.
Amelia (Zuria Vega), Tomás (Michel Brown), Jaime (Osvaldo Benavides) y Mario (Raúl Briones) son amigos de toda la vida, pero un video filtrado los arrastra a una red de chantajes que amenaza con sacar a la luz secretos capaces de poner en riesgo su amistad.
A partir de ahí, el poder deja de ser un asunto lejano y empieza a meterse en los vínculos que sostienen a cada personaje: la amistad, la familia, la pareja y las decisiones que toman cuando proteger a alguien también puede significar ocultar una verdad.
Michel Brown interpreta a Tomás, el actor encontró en el periodista una contradicción que también atraviesa al oficio: la pasión por descubrir la verdad puede terminar dañando aquello que se pretendía proteger.
“¿Cómo entender que alguien que por la pasión a su oficio se enceguece por completo al punto tal de que termina poniendo en peligro a sus seres más cercanos y a su propia familia?”, se cuestionó el actor de origen argentino.
Brown también reconoce en la historia una experiencia latinoamericana, “vengo de un país, Argentina, donde el periodismo es muy castigado también, (y por eso había que) entrarle al barro sin miedo y contar la historia de la mejor forma posible”.
En Amelia aparece otra realidad que hoy ocupa un espacio distinto en la conversación pública. Zuria Vega habla de la violencia contra las mujeres desde una posición que no separa su trabajo de su condición de mujer, “siempre busco estar informada e involucrada en darle voz a lo que tiene que parar”.
La referencia de Zuria cobra sentido porque la historia arranca con un feminicidio que funciona como detonante de la trama. En Los corruptores, el caso llegaba al público a través de una nota periodística; en El Círculo, ese mecanismo se actualiza al ecosistema digital y el video que circula en redes pone en marcha la historia.
Por su parte, Osvaldo Benavides encuentra en Jaime la paradoja de un hombre que conoce el poder de la información, pero utiliza mecanismos de ocultamiento cuando se trata de sí mismo, “se dedica al manejo de información y sabe el poder que eso conlleva. Al mismo tiempo, él a sí mismo se oculta sus heridas”, explicó.
Mario lleva la discusión hacia la ética. Raúl Briones cuestiona la idea de que una buena decisión convierta automáticamente a alguien en una persona virtuosa, “siempre que te enfrentes a una decisión, tienes que reafirmar lo que estás intentando construir en torno a la virtud”.
Después lleva esa reflexión a un territorio menos visible y, quizá por eso, más perturbador, porque “el poder que ejerces piel a piel con la gente que te rodea, es donde terminas luego lastimando a personas hermosas”.
El círculo llega con una pregunta distinta a la que pudo provocar la novela en 2013. No se trata de saber cuánto ha cambiado México desde entonces sino de descubrir qué hemos normalizado durante el tiempo suficiente para dejar de preguntarnos por ello.
La adaptación de Los corruptores se estrenó esta semana en Netflix. La respuesta que tenga esta primera historia abre la posibilidad de llevar a la pantalla las otras dos novelas de la trilogía de Jorge Zepeda Patterson: Milena o el fémur más bello del mundo y Los usurpadores, que ya están contempladas como posibilidad.