A 400 años de su muerte, Miguel de Cervantes Saavedra y su más grande creación Don Quijote de la Mancha son descubiertos a través de varios puentes y versos musicales que se entrelazan para formar el regreso en su versión mexicana del musical El hombre de la mancha.
Benny Ibarra carga en sus hombros con esta responsabilidad de representar una dualidad entre el escritor y el personaje que, por varios siglos, ha dejado huella en la cultura hispana.
Él no se presiona, llega tranquilo y en pants a sus ensayos. Ve con curiosidad cada uno de los elementos que conforman esta producción. Desde la confección de los vestuarios hasta las sillas y escaleras que están sobrepuestas en la espectacular escenografía que ajusta solo los últimos detalles. Es su regreso a los musicales.
“No estaba acostumbrado a mover estos músculos, pero estamos muy emocionados y me da mucha alegría ensamblar las diferentes partes: la escenografía, el vestuario, el audio, el maquillaje.
“En lo actoral estamos bastante adelantados, el maestro Mauricio García Lozano ha hecho de las suyas, es un supertalentoso director que nos involucra y nos hace trabajar en todos los sentidos con él.
“Le dimos durante veintitantos días a la actuación y la verdad tenemos la obra muy bien armada, ya solo es ensamblar y esperar a que la magia suceda”, cuenta en entrevista el actor.
Benny llega puntual a la cita de su llamado y explora su camerino que no tiene aún ningún objeto personal. Dice que en realidad no lo acondiciona, “si acaso solo pongo un sillón y ya”.
“Todo está más bien adentro”, recalca, mientras señala con su índice la cabeza donde guarda todas las líneas de los dos personajes que interpretará a partir del próximo 28 de septiembre en el Teatro Insurgentes.
“Me he acercado en un proceso más lúdico, porque es tan extensa la paleta de colores de El Quijote que cada quien puede tener una versión distinta. Yo lo único que he hecho es acercarme al Quijote desde mi mundo”, agrega.
Ana Brenda Contreras, salida de las telenovelas, lo acompaña como coprotagonista para ser Aldonza/Dulcinea. A diferencia de Ibarra, ella sí se confiesa nerviosa.