Espectáculos

Ecos eternos: cómo la música y los avatares desafían al tiempo

La industria musical apuesta por la inmortalidad digital. Proyectos que combinan IA, captura de movimiento y espectáculos inmersivos permiten que bandas y solistas se mantengan vigentes.

La música nunca ha sido solo sonido. Es memoria, emoción, identidad. Desde el riff que te marcó en la adolescencia hasta la voz que todavía te eriza la piel décadas después, la música vive en espacios invisibles de nuestra vida. Hoy, en una era hiperconectada donde lo digital y lo físico se fusionan, nació una pregunta que hace años parecía de ciencia ficción: ¿Puede la música trascender la carne para seguir viva?

Hace casi un siglo, cuando la radio comenzó a llenar las casas de voces lejanas, nadie imaginó que un día no solo escucharíamos a los artistas, sino que los veríamos “actuar”, aunque ya no estuvieran. Hoy, con avances tecnológicos, esa idea no es fantasía: es una tendencia real que está transformando el espectáculo musical. Lo que empezó con hologramas sencillos ya se convirtió en algo mucho más complejo y emocionalmente potente: los avatares musicales.

Quizá el ejemplo más claro y exitoso sea ABBA Voyage, la residencia de conciertos en Londres, donde los legendarios miembros de ABBA volvieron al escenario no como humanos, sino como avatares digitales bautizados como ABBAtars. Estos avatares –creados con tecnología de captura de movimiento y producidos por la compañía de efectos visuales Industrial Light & Magic– recrean al grupo tal como se veía y se movía en 1979, acompañados por una banda en vivo. El resultado no solo es nostálgico, es visceral: una experiencia que, en su recinto especialmente diseñado, vende decenas de miles de boletos cada semana desde 2022 y se proyecta hasta el 2026.

La industria musical apuesta por la inmortalidad digital. Proyectos que combinan IA, captura de movimiento y espectáculos inmersivos.
Con ABBA Voyage, el grupo apostó por la innovación al revivir su esencia setentera. Especial

Inspirándose en ese modelo pionero, KISS ha ido aún más lejos: en su último concierto presencial, celebrado en el Madison Square Garden de Nueva York, los fundadores apagaron las luces y, al terminar el show, sus emblemas se elevaron otra vez sobre el escenario… como avatares digitales llenos de fuego, electricidad y presencia imponente. Un gesto simbólico: aunque la banda se retire de los escenarios humanos, su música –y su espectáculo– persistirán en forma de figuras virtuales que seguirán tocando indefinidamente.

Es una respuesta directa a la pregunta más íntima que puede hacerse un artista: ¿Cómo permanecer cuando tu cuerpo ya no puede estar aquí? Para KISS, la respuesta es simple y brutal: convertir su legado en iconografía digital.

Gene Simmons lo dijo con crudeza y esperanza: la banda será “siempre joven y siempre icónica”. Pero no se trata solo de veteranos del rock. 

Dentro del universo del pop contemporáneo y el K-pop, surgen propuestas que redefinen lo que significa “estar en escena”. Bandas virtuales como Plave, cuyos miembros son avatares operados digitalmente, han conquistado audiencias masivas y charts globales sin una identidad humana al frente, gracias a una estructura de producción que combina captura de movimiento y tecnología inmersiva para conciertos en tiempo real.

Y ahora, desde el corazón del rock en español, llega otra prueba de que la nostalgia y la tecnología pueden coexistir sin traicionar el espíritu original: Soda Stereo regresa bajo el nombre de Ecos, un espectáculo que reunirá a Charly Alberti y Zeta Bosio tocando en vivo, mientras que Gustavo Cerati aparecerá sobre el escenario mediante tecnologías de simulación avanzada. No es sólo una proyección, ni un simple homenaje: es una reunión donde lo digital permite que un ícono que partió físicamente en 2014 siga presente de forma contundente.

Lo curioso de esta nueva corriente no es solo la tecnología –aunque es fascinante–, sino lo que significa emocionalmente para el público. ¿Qué hace ver de nuevo a un artista muerto virtualmente cantar “De música ligera”? ¿Cómo sentir la misma emoción cuando los algoritmos, sensores y pixeles recrean una voz que nos marcó la vida? El público responde con lágrimas, ovaciones o debates encendidos. Algunos lo consideran una aberración, otros una nueva forma de volver a estar ahí, como si no pasaran los años. Y eso, al final, es la música: el deseo humano de sentir que el momento sigue aquí, aunque el tiempo pase.

Queda claro que estamos en una encrucijada cultural: podemos aceptar estos espectáculos como una evolución natural de la industria, o podemos defender la magia de lo que fue tocar frente a una banda real. Pero hay algo irrefutable: los avatares musicales no son una moda pasajera. Son un puente entre lo que fuimos y lo que queremos sentir para siempre.

Porque la música, al final, no muere… solo cambia de forma.



nrm

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Carlos Garza
  • Carlos Garza
  • Productor, creador de contenidos y locutor con 35 años al aire. Desde 1990 ha dado voz a innumerables entrevistas con artistas internacionales y ha impulsado proyectos de radio en México y Estados Unidos. Su trayectoria combina experiencia, técnica y una inquebrantable pasión por la comunicación.
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