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Alejandro Legorreta, el hombre al frente de Sabino Capital

CHIC CDMX

El empresario habla de su vida como filántropo, de su rol como padre de tres hijas, de cómo conseguir la excelencia y sobrevivir en el intento.

Alejandro Legorreta es padre de tres niñas, una de 13, otra de 14 y la más grande de 16. Ellas y su esposa son “mi proyecto más importante en la vida”, dice el abogado. Es presidente y director general de Sabino Capital, firma de inversiones, pero 50 por ciento de su tiempo lo invierte en proyectos de filantropía. 

Dedicar tiempo -lo más valioso que tenemos hoy en día- al bienestar de otros, no define a Alejandro, pero la frase “a mayor privilegio, mayor responsabilidad”, es uno de sus lineamientos base.

Su trabajo en fundaciones ha impactado cómo enfrenta la paternidad. “Cada vez que estoy con una niña de alguno de los comedores que tenemos (en la Fundación Legorreta Hernández) o con algún niño que recibe un tratamiento de cáncer, o algún joven que recibe una beca de la Fundación, lo primero que viene a mi mente son mis hijas”, cuenta.

Para Alejandro, “el mérito y el esfuerzo me han permitido estar en esta posición, pero me parecería ingenuo, soberbio e ignorante pensar que el factor suerte no juega un rol”.

Aquí un extracto de la conversación con el filántropo, padre y abogado, que ama el análisis financiero y la apicultura… sí, tiene 112 colmenas de abejas meliponas.

La filantropía es energía

 “Esta parte de mi vida ha llegado de una forma natural. Hay dos variables que influyeron: la primera, que me genera muchísima energía. Y, si bien la felicidad es complicada de descifrar, y muchas actividades la provocan, hay un ingrediente constante: la energía. Es un círculo virtuoso, porque las actividades sin fines de lucro generan energía que me alimenta para hacer más. La segunda es que estoy convencido que en la vida a mayores privilegios, mayores responsabilidades”. 

Sus actividades sin fines de lucro incluyen ser presidente de Opciona, una ONG que busca construir una ciudadanía para un México mejor; ser fundador y presidente del Instituto VIF, que promueve inversiones empresariales con consciencia social; y la creación de la Fundación Legorreta Hernández con su esposa. Además, pertenece al patronato del Instituto Nacional de Cancerología y de Mexicanos Primero.

La frustración de ayudar

 “Apoyar una transformación es complicado, hay que tener un compromiso real y una capacidad de frustración enorme. Por eso es importante una visión a corto, mediano y largo plazo; tres frecuencias”. Un proyecto de largo aliento necesita ser impulsado por acciones de corto plazo, cuenta.

“Al ser humano le gusta ver resultados de inmediato, cada vez más por la tecnología, pero los grandes cambios se dan a largo plazo. Por eso, las vitaminas para aguantar son las metas de corto plazo”.

Un papá feminista

 “El mundo está cambiando y hay un rol de paternidad y de maternidad más horizontal, no tan jerárquico, más abierto, más plural, más circular. Fomento con mis hijas el debate, que no vean en mí o en su mamá solo una figura de autoridad. Pero, les dejo claro que, por la etapa en la que están quienes tienen la última palabra somos sus padres, porque eso nos corresponde hoy para que puedan tomar decisiones sensatas”.

Sus hijas tienen más información de la que él tenía en su adolescencia, por eso la paternidad vertical, dice, hace menos sentido. Además, “soy bastante feminista”. Su madre fue la primera mujer que le inculcó el amor por el trabajo sin fines de lucro y ser feminista. Pero, más allá de su educación en casa, “tendría que estar loco” de no ser feminista por sus tres hijas, y claro, su esposa, “una mujer maravillosa, trabajadora y que no depende de nada, ni nadie”.

A la sociedad le conviene que las mujeres y los hombres tengan un rol igual de importante, “entendiendo que somos absolutamente diferentes, pero totalmente complementarios”, dice.

Citadino y yucateco

 Alejandro se define como mexicano de nacimiento y yucateco por elección. En dos espacios encuentra el balance y observa las realidades del país: CDMX y Yucatán. 

“Lo que más me gusta de la CDMX es su diversidad, cada vez más abierta y plural. La ciencia comprueba que las especies que tienen mayor diversidad, los cultivos que tienen mayor diversidad, son mucho más resistentes. Creo que la humanidad va a ser mucho más resistente en la medida que seamos más diversos y, claro, más respetuosos”. 

De la CDMX le desagrada la inseguridad generada por lo que él considera una falta enorme de civismo. Para Alejandro no es solo cuestión de que se apliquen las leyes, también de que no haya otra parte que trate de saltárselas. Por otra parte, “todo en Yucatán me fascina: su gente, las playas en las que el lujo radica en la conservación de la naturaleza y de las tradiciones locales, sus sitios arqueológicos, y que se respira tranquilidad. Pero, le hace falta apertura y oportunidades”.

El complemento financiero

 En Sabino Capital disfruta el análisis de las inversiones, de las grandes empresas y cómo aprovechar los mercados vía porcentajes minoritarios. “Me permite tener una paciencia vigilante”, dice, “y eso es un reto intelectual increíble”. 

En su vida todo se complementa, dice. Lo que aprende de paciencia en Sabino Capital o las ideas que rescata en el Instituto VIF, sirve en los artículos periodísticos que publica o en sus clases universitarias. 

“El análisis se conecta con las reuniones de consejos de administración o con los comités de los patronatos. Siempre estoy procesando esta información para dar contexto a cada una de mis actividades. Esta vinculación hace más eficiente el tiempo”.

Cerrar la pinza y lograrlo todo

 Su familia es el proyecto más importante y si bien acepta que es demandante tener tantas actividades, lucrativas y no, Alejandro ha aprendido a ser mejor administrador de su tiempo. “Aprendes a ser más selectivo, a dedicarle tiempo a aquellos momentos importantes o acciones que realmente sean trascendentes”.

 “La excelencia radica en repetir de manera consistente, porque hacer 10 veces algo no genera el hábito en la excelencia”. Para eso sacrifica -con frecuencia- eventos sociales e inicia el día muy temprano. Establece momentos para cada una de sus actividades.

 ¿Qué más le da energía? La apicultura y sus 112 colmenas de abejas meliponas. “Me gusta trabajar con ellas porque me genera relajación y meditación, y porque es muy clara la necesidad de protegerlas -representan 30 o 40 por ciento de los cultivos en el mundo por el trabajo que hacen-. Es una especie que admiro y funciona a la perfección; no solo hace cada una lo que le corresponde, dan la vida por hacerlo”. La responsabilidad, un valor siempre presente cuando se habla de paternidad y filantropía.


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Regina Reyes-Heroles C.
  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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