Este miércoles 23 de septiembre, el desplazamiento del huracán Polo, que se mantiene como categoría 5, mantendrá la probabilidad de lluvias intensas en cuatro estados del país.
Además, una combinación de sistemas meteorológicos, como el monzón mexicano e inestabilidad atmosférica, así como canales de baja presión y una vaguada en niveles medios y altos de la atmósfera en el Golfo de México, originará precipitaciones en otras entidades.
¿Dónde lloverá el miércoles?
La amplia circulación de Polo provocará en las próximas horas lluvias intensas, de entre 75 y 150 milímetros, en Colima y zonas de Michoacán, Guerrero y Oaxaca, además de precipitaciones muy fuertes, de 50 a 75 milímetros, en el sur, suroeste y costa de Jalisco.
Chubascos con lluvias puntuales fuertes de 25 a 50 mm se esperan en Sonora, Durango, Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Puebla y Yucatán.
En los estados de Baja California Sur, Sinaloa, Nayarit, Nuevo León, Guanajuato, Estado de México, Ciudad de México, Morelos y Tlaxcala se prevén intervalos de chubascos (5 a 25 mm).
En tanto, Coahuila, Zacatecas y Aguascalientes esperan lluvias aisladas de 0.1 a 5.0 mm.
Debido a #Polo, #Huracán categoría 5 en la escala #SaffirSimpson, continúa el #Pronóstico de #Lluvias en el occidente y sur de #México.
— CONAGUA Clima (@conagua_clima) September 23, 2026
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Oleaje alcanzará hasta 9 metros de altura
También se espera viento de 50 a 60 km/h con rachas de 70 a 90 km/h en las costas de Colima, Michoacán y Guerrero, donde se prevé oleaje de siete a nueve metros de altura.
Por su parte, en las costas de Jalisco y Oaxaca se pronostica oleaje de dos a tres metros de altura.
El Niño impulsó la rápida intensificación de Polo
De acuerdo con reportes de AP, la rápida intensificación de la tormenta ha dejado atónitos tanto a científicos como a autoridades, y el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos escribió en un informe que fue "verdaderamente notable" lo rápido que Polo ganó fuerza en las últimas 24 horas.
Philip Klotzbach, científico investigador del Departamento de Ciencias Atmosféricas de la Universidad Estatal de Colorado, atribuyó la intensificación al fenómeno meteorológico conocido como El Niño, que ha alimentado sequías devastadoras en México y Centroamérica e inundaciones en otras partes de la región.
En el Pacífico, dijo, ha resultado en aguas más cálidas y patrones de viento que sirven de combustible para los huracanes.
"Están todos los ingredientes que los huracanes necesitan para volverse realmente fuertes, realmente rápido", afirmó Klotzbach.