Para Cristian 'Púas' Pérez, artemarcialista mexicano de 27 años, el 18 de agosto de 2026 será una fecha que jamás olvidará, pues fue el día en que finalmente logró obtener un contrato con la Ultimate Fighting Championship (UFC), luego de vencer por nocaut a Logan Paxton en el Dana White’s Contender Series, en la categoría de peso ligero.
Con la victoria, se abrió la oportunidad de hacer su debut de manera oficial en la compañía ante Kyle Nelson, a quien derrotó en sólo 26 segundos, en UFC Edmonton, por nocaut técnico, lo que lo cataloga como uno de los prospectos mexicanos más ambiciosos del circuito.
Aunque todo camina viento en popa, hay una persona, con la que hubiera gustado llegar a la empresa estadunidense de MMA y compartir sus éxitos: su hermano, quien lamentablemente murió en sus brazos.
“Me encantaría dedicarle unas palabras hasta el cielo, que sepa que estoy cumpliendo la promesa que un día le hice, ese día que lo tenía en la mano y estaba perdiendo su vida. Él murió en mis manos. Tenía 16 años, yo 17. Y recuerdo que lo último que platicamos le dije: ‘Perro, yo voy a llegar a UFC, vas a llegar conmigo’”, relató un conmovido Cristian en entrevista con MILENIO-La Afición.
La promesa: un título
Para el atleta, su manda se cumplirá el día que se corone campeón de peso ligero en la empresa.
“Son cosas que en mi vida nunca se van a ir, siempre van a estar en mi memoria. La gente que me rodea sabe, y así como le he llorado un chingo por tristeza y por extrañarlo, ahora le quiero llorar por felicidad. Le quiero llorar cuando tengamos victorias cuando tengamos ese campeonato mundial y le agradeceré porque él lo ganó conmigo”, añadió el peleador.
Rendirse jamás
Cabe resaltar que, antes de que consiguiera su contrato con UFC, había caído en el mismo programa en 2025.
“Fue un golpe muy duro porque uno va con toda la ilusión y, por una u otra cosa, no sucedió. Duré como unos dos o tres días después de la pelea sin mirar mi combate; yo no sabía qué había hecho, solamente estaba un poco triste, frustrado, agüitado. Cuando ya miré la repetición, dije: ‘Ni madres, soy parte de este nivel, pertenezco aquí. Solamente voy, me sacudo las manos, me levanto, me sacudo las rodillas y sigo corriendo, pues si soy mexicano. Sabía que iba a regresar a ganar el contrato, porque, aun perdiendo, yo sabía que tenía mis capacidades”.
Orgulloso de su nación
Y es que Púas sabe bien que el mexicano pelea por lo que quiere, y no sólo pasa en las artes marciales mixtas, sino también en la vida cotidiana.
“Nosotros los mexicanos siempre hemos sido optimistas en nuestra sangre, en nuestra naturaleza. No pasó el micro, no hay pedo, me voy corriendo, voy a tener que gastar en servicio de aplicación, en taxi, voy a tener que agarrar una bicicleta, lo que sea. Pero nunca nos quedamos atrás los mexicanos, entonces siempre seguimos trabajando”.
Sus raíces
Cristian compartió que creció en una casa hogar y que, gracias a esa educación y al estilo de vida que tuvo, aprendió a tener disciplina y a valorar lo que tenía.
“La parte de haber estado en una casa hogar de niño creo que influyó mucho en mi vida. Aprendí mucho y fueron mis bases de mi disciplina y la que ha ayudado mucho en esta carrera como peleador profesional. Es un lugar donde posiblemente los niños que estamos ahí no queríamos estar, lo odiabas. Nunca quieres estar encerrado, mucho menos lejos de tus padres. Pero realmente eso te enseña en la vida, te enseña a ser respetuoso, a tener disciplina, a ser cortés, que hay valores en la vida, que tenemos que tener nuestros valores como personas”.
Para concluir, el de Ensenada, mandó un mensaje de amor y esperanza a todo niño que pase por una situación similar.
“A todos esos niños que están ahí atrás, en una casa hogar o en un orfanatorio, centro de rehabilitación o hasta en la cárcel, que puedan mirar una pelea mía algún día, sólo acuérdense de que sí se pueden cumplir los sueños y que aquí estoy yo como ejemplo, como un mexicano muy chingón para demostrarles que sí se puede. Solamente tú debes de creer en ti y agarrarte de Dios”, concluyó.
CIG