Las canchas de Flushing Meadows le dirán adiós a los Grand Slams de este año con Carlos Alcaraz buscando revalidar su corona y Aryna Sabalekna con la misión de un tercer título; se jugará del 30 de agosto al 13 de septiembre
El US Open, último Grand Slam de la temporada, abrirá sus puertas con una combinación de historia, grandes ausencias, regresos esperados y una bolsa económica sin precedentes. Del 30 de agosto al 13 de septiembre, las pistas de Flushing Meadows serán nuevamente el escenario en el que las grandes figuras del circuito buscarán cerrar el año con uno de los trofeos más importantes del deporte blanco.
Pero la historia del certamen no se puede contar sin recordar que es el único Grand Slam que ha pasado por tres diferentes superficies: césped, arcilla y pista dura. De 1881 a 1974 se jugó sobre hierba; entre 1975 y 1977 se produjo un cambio radical y el torneo pasó a disputarse sobre arcilla verde; finalmente, en 1978 llegó el traslado a Flushing Meadows y con él, la era de las canchas duras que se mantiene hasta ahora.
Casi cinco décadas después de aquel cambio, el gran protagonista del cuadro masculino vuelve a ser Carlos Alcaraz. El español llegará a Nueva York como campeón defensor, después de conquistar el título en 2025 tras derrotar precisamente a Jannik Sinner en una Final que confirmó la gran rivalidad que se ha convertido en una de las historias centrales del tenis actual. Alcaraz también sabe lo que significa ganar en estas pistas: ya había sido campeón en 2022 y ahora buscará una tercera corona en Flushing Meadows.
Con sabor especial
Alcaraz regresa al circuito después de cuatro meses sin disputar un partido oficial debido a una lesión en la muñeca derecha. Este problema físico le hizo perderse Roland Garros y Wimbledon, dos torneos en los que había sido uno de los principales protagonistas, además, se perdió su participación en Cincinnati. Su regreso al US Open representa mucho más que la posibilidad de defender un campeonato: será también una prueba para comprobar hasta dónde puede llegar después de una ausencia tan prolongada.
Y si Alcaraz representa el regreso esperado, Jannik Sinner será la gran ausencia. El número uno del mundo confirmó que no disputará el torneo por un problema en la rodilla derecha. El italiano, campeón del US Open en 2024 y finalista en 2025, decidió priorizar su recuperación después de no poder competir tampoco en los Masters 1000 de Canadá y Cincinnati.
La ausencia de Sinner resulta todavía más significativa por el momento de su temporada. El italiano conquistó Wimbledon, su quinto título de Grand Slam, y mantiene una campaña extraordinaria.
Con la última actualización del ranking de la ATP, el alemán Alexander Zverev desplazó a Alcaraz del segundo lugar, lo que lo convierte en el principal adversario del español para disputar el título del US Open, un trofeo que nunca ha levantado el germano.
Va por el tricampeonato
En el circuito femenino, la atención estará puesta en Aryna Sabalenka. La bielorrusa llega como campeona defensora después de haber conquistado el US Open en 2024 y 2025. Su segundo título consecutivo la convirtió en la primera mujer, desde Serena Williams en 2013-2014, en ganar dos ediciones consecutivas del torneo, y ahora tiene el reto de intentar una hazaña todavía mayor, no obstante, hay cuentas pendientes con Amanda Anisimova y Jessica Pegula, quienes han sido las dos finalistas que cayeron ante el poderío de Sabalenka, mientras Coco Gauff buscará, de nueva cuenta, alcanzar la gloria como lo hizo en el 2023, precisamente derrotando a la bielorrusa para levantar el trofeo.
Pero tampoco hay que quitarle la mirada a Elena Rybakina, quien llega como la número dos del mundo y nunca ha llegado a una Final del US Open, por ello se convierte en la rival más peligrosa de Aryna.
Sabalenka conoce perfectamente las exigencias de este escenario. Su potencia desde el fondo de la pista y agresividad hacen de la superficie dura una de sus grandes aliadas. Pero la defensa de la corona llega en un momento en el que la temporada no ha sido tan dominante como ella hubiera deseado, aunque llega como la número uno del mundo en el ranking de la WTA.
Ganancias históricas
Otro de los grandes atractivos de este año en el US Open es que ofrecerá un incentivo económico nunca antes visto. El torneo anunció una bolsa total de 108 millones de dólares, un incremento del 20 por ciento respecto al año anterior y el mayor aumento económico en la historia del tenis. Tanto el campeón como la campeona de singles recibirán 5.5 millones de dólares, medio millón más que Alcaraz y Sabalenka por sus títulos de 2025. Incluso quienes caigan en primera ronda obtendrán 140 mil dólares.
La cifra convierte al US Open en el Grand Slam con los mayores premios de la historia y refuerza la dimensión económica de un torneo que desde hace décadas ha sabido combinar deporte, espectáculo y negocio.
El US Open llega con todos los ingredientes para convertirse nuevamente en el gran cierre de la temporada de tenis.
CIG