Santiago de la Fuente, golfista mexicano que participará en el VidantaWorld Mexico Open, no busca escapar de la presión que implica jugar ante su gente. Prefiere aceptarla, aprender a convivir con ella y concentrarse en lo único que puede controlar: el siguiente golpe.
Para el golfista mexicano, competir en el torneo del PGA Tour que considera de mayor jerarquía dentro de su calendario anual representa una oportunidad que merece disfrutarse, no convertirse en una carga emocional.
“Creo que sí hay un poco de presión, pero me encanta sentir la presión, sentir que hay que pararnos y hacer las cosas como deben de ser”, explicó.
De la Fuente considera que la experiencia permite entender que, aunque el escenario cambie, la esencia del golf permanece. La dificultad está en ejecutar bajo condiciones distintas, frente a un field de figuras internacionales y con la expectativa que implica representar a México en casa.
“Al final del día es golf. Lo que puedo hacer aquí, lo puedo hacer en la plataforma de mi club o lo puedo hacer en un simulador. Obviamente las condiciones cambian, pero (…) he aprendido que es pegar un tiro y ya”, señaló.
El mexicano destacó también el trabajo de Vidanta y el respaldo que anteriormente brindó Azteca al golf nacional, al considerar que este tipo de iniciativas abren oportunidades para los jugadores mexicanos y contribuyen al desarrollo de la disciplina.
Aprender de los errores
La experiencia le ha enseñado que el golf no concede atajos en el manejo de las emociones. De la Fuente recordó su primera participación en el torneo, cuando firmó dos rondas de 80 y tantos golpes, lejos del nivel que esperaba mostrar.
Los nervios influyeron, pero también le permitieron reconocer la distancia entre su preparación y lo que necesitaba para competir. La lección fue entender que el aprendizaje llega, en buena medida, después de enfrentar situaciones adversas.
“Estamos en un deporte que no aprendemos hasta que nos pasan las cosas. A mí me pasó el primer año que lo jugué. Miré 80 y tantos y 80 y tantos. Obviamente estaba nerviosísimo”, recordó.
El golfista reconoció que las oportunidades para competir en escenarios de esta jerarquía son limitadas, aunque considera que actualmente existen más recursos para mejorar la preparación. La diferencia está en aprovecharlos y convertir cada experiencia en aprendizaje.
Las derrotas también forman parte del camino
En un deporte donde la precisión convive con la incertidumbre, las victorias pueden tardar en llegar y los errores se pagan de inmediato. De la Fuente habló con franqueza sobre el desgaste emocional que dejan las malas rondas y la manera en que los resultados pueden poner en duda el trabajo realizado.
“El golf es un deporte muy raro y, definitivamente, tenemos que estar locos para estar aquí”, comentó.
El mexicano reconoció que las derrotas pueden lastimar el ego y el ánimo, además de generar cuestionamientos sobre el proceso y las decisiones tomadas. Sin embargo, considera que atravesar esos momentos es parte de la formación de cualquier jugador.
“Las derrotas te duelen muchísimo, te pegan en el ego, en el alma; te cuestionas si estás haciendo las cosas bien, si lo que llevas de proceso es el correcto”, explicó.
Su manera de dimensionar los resultados parte de una premisa sencilla: ninguna ronda define por completo una carrera. “No hay victoria ni derrota que dure más de 24 horas”, afirmó.
En VidantaWorld Mexico Open, De la Fuente busca aprovechar la oportunidad de competir junto a figuras internacionales sin perder de vista esa perspectiva. La presión estará presente, pero su apuesta es convertirla en motivación, jugar un golpe a la vez y permitir que el trabajo realizado encuentre su recompensa en el campo.
CIG