Deportes

¿Estadios fantasma o impulso económico? Las lecciones que deja la historia de los Mundiales

El Mundial de futbol ha sido visto como motor económico y símbolo de desarrollo, pero la experiencia de distintas sedes muestra resultados contrastantes

A menos de un año del Mundial de 2026, el debate sobre el impacto económico del torneo vuelve a tomar fuerza. Mientras gobiernos y organizadores proyectan beneficios turísticos y comerciales, experiencias anteriores muestran que el resultado puede variar entre crecimiento económico temporal y problemas financieros de largo plazo.

La discusión no es nueva. México ya vivió un escenario similar en 1986, cuando organizó la Copa del Mundo apenas ocho meses después del terremoto que golpeó a la capital. El torneo registró estadios llenos, con un promedio de 46 mil asistentes por partido, y generó actividad para hoteles, restaurantes y comercios vinculados al turismo.

Sin embargo, 1xbet es consciente de que la magia de 1986 solo fue posible gracias a una base ya existente, urbana y deportiva, algo que vuelve a jugar a favor de México en este 2026.

A diferencia de otros países que construyeron recintos desde cero, México utilizará estadios ya existentes como el Azteca y el BBVA en Monterrey, dentro de una organización compartida con Estados Unidos y Canadá.

El precedente de Estados Unidos en 1994

Uno de los casos más citados sobre el impacto económico y cultural de un Mundial es el de Estados Unidos en 1994. En aquel momento, la economía estadunidense atravesaba un periodo de crecimiento: la administración de Bill Clinton reportó 3.85 millones de nuevos empleos en un año y un crecimiento del PIB de 3.8 por ciento.

Pero el futbol profesional prácticamente no existía en el país. La North American Soccer League había desaparecido en 1984 y, cuando la FIFA otorgó la sede en 1988, Estados Unidos no tenía una liga profesional activa.

La presión de los organizadores llevó al nacimiento de la Major League Soccer (MLS), fundada en 1993 e inaugurada oficialmente en 1996. El torneo terminó convirtiéndose en un punto de partida para el desarrollo comercial del futbol en el país.

El Mundial de 1994 también dejó cifras históricas. La asistencia promedio superó los 68 mil aficionados por partido, récord que sigue vigente.

Cambios dentro y fuera de la cancha

La edición de Estados Unidos también marcó transformaciones deportivas y comerciales para la industria futbolística.

Fue el primer Mundial en implementar el sistema de tres puntos por victoria, sustituyendo el esquema anterior de dos unidades y modificando las estrategias de competencia durante la fase de grupos.

En paralelo, los ingresos por derechos internacionales de transmisión crecieron cerca de 400 por ciento respecto al Mundial de Italia 1990, impulsados por el interés de cadenas y marcas estadunidenses que encontraron en el futbol un nuevo mercado publicitario.

El torneo también quedó marcado por episodios mediáticos. Entre ellos, la sanción a Diego Armando Maradona tras dar positivo por efedrina, hecho que provocó la salida del argentino del campeonato y una de las imágenes más recordadas del futbol moderno.

Brasil 2014 y el riesgo de los elefantes blancos

El contraste más citado es el de Brasil 2014. De acuerdo con estimaciones internacionales, el país destinó alrededor de 11 mil 600 millones de dólares para la organización del torneo.

Aunque el evento impulsó temporalmente sectores como turismo y construcción, varios estadios quedaron posteriormente subutilizados en ciudades sin demanda suficiente de futbol profesional o turismo masivo.

El crecimiento económico brasileño ese año fue de apenas 0.1 por ciento, mientras las protestas sociales por el gasto público se convirtieron en una constante durante la competencia.

El desafío económico de 2026

Para la próxima Copa del Mundo, Estados Unidos volverá a concentrar la mayor parte de la infraestructura. El torneo contará con 16 ciudades sede y estadios de NFL con capacidad cercana a los 80 mil espectadores.

No obstante, el contexto económico y político es distinto al de 1994. Los organizadores enfrentan preocupaciones relacionadas con logística, seguridad y costos para aficionados.

Algunos reportes prevén que los boletos del torneo podrían superar en más de 200 por ciento los precios registrados en Qatar 2022. También se anticipan aumentos en transporte y hospedaje en ciudades sede. Como ejemplo, trayectos de New Jersey Transit hacia el MetLife Stadium podrían pasar de 13 a 98 dólares durante el evento.

En paralelo, el futbol se ha convertido en un negocio de mayor escala en Estados Unidos. El crecimiento de la MLS y de clubes como Inter Miami refleja esa expansión: el equipo pasó de ingresos estimados en 56 millones de dólares en 2022 a alrededor de 200 millones en 2025.

Aun así, analistas económicos sostienen que una Copa del Mundo no transforma por sí sola la economía de un país. Su impacto suele depender de factores previos como infraestructura existente, estabilidad financiera y capacidad para aprovechar el legado del torneo después del último partido.

No te pierdas el principal evento futbolístico de los últimos cuatro años: ¡pásate a 1xBet, haz tus pronósticos y disfruta!

GCM

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.