En 2024, Mossy Santini vivía uno de los mejores momentos de su vida. Cumplía sus sueños personales y profesionales como peleadora de Artes Marciales Mixtas (MMA) y conductora de un programa de televisión dedicado a este deporte. Sin embargo, a finales de septiembre de ese año, fue diagnosticada con cáncer de mama, lo cual cambió radicalmente el rumbo de su vida.
Acostumbrada a enfrentar rivales dentro de la jaula y luchar por la victoria, Santini se encontró ante el combate más difícil de su vida. Tras enfrentar esta dura batalla, la peleadora controló la enfermedad y hoy disfruta de una nueva etapa, con una perspectiva diferente de la vida, en la que valora cada momento.
¿Cómo era tu vida antes de que te diagnosticaran la enfermedad?
Yo practicaba Artes Marciales Mixtas, incluso llegué a meterme a la jaula a pelear, era mi pasión, pero todo eso tuvo que cambiar por la cirugía y la quimioterapia, además estaba de conductora en Claro Sports, en el programa Tres Rounds, donde tenía un segmento donde hablaba de MMA, así que de repente se me cayó todo. También acababa de llegar a Los Ángeles y me tuve que regresar porque mi seguro lo cubre México, además para estar con mi familia porque necesitas mucho apoyo de ellos en esos momentos. Así que mi vida cambió física y emocionalmente.
¿En qué fecha te diagnosticaron y qué fue lo primero que vino a tu mente?
A mí me diagnosticaron con cáncer el 28 de septiembre del 2024 y el 17 de octubre ya estaba entrando a cirugía, no quise esperar más tiempo. Yo sentía algo, por más que digan que el cáncer no duele, sí me dolía cuando me ponía el cinturón del coche, entonces fui a una clínica a hacerme una mamografía y me dijeron todo está bien, que hay que estar en observación, pero no me quedé tranquila; esa piedrita en el zapato no me dejaba vivir en paz, entonces en Estados Unidos pagué el estudio y ahí me dijeron: ‘no nos gusta lo que vemos’, y me pidieron una biopsia, por lo tanto regresé a Tijuana a hacérmela. El doctor me dijo que sea cual sea el resultado no es una sentencia de muerte, lo cual se lo agradezco mucho. Lo primero que se me vino a la mente fue mi familia. ¿Cómo les iba a dar esta noticia tan terrible y hacerlos pasar por esto? Al decirles su reacción me dio paz porque no los vi llorando, sino fuertes.
¿Cómo comenzó tu tratamiento y cuáles fueron los principales desafíos físicos y emocionales que enfrentaste?
Después de la cirugía no sabía si iba a tener tratamiento de quimioterapia y rezaba que no la necesitara, pero al final me tocó ese proceso y del cual fueron seis ciclos para prevenir. Gracias a Dios siempre fui una persona de mucho deporte y que era sana, entonces mi cuerpo estaba muy fuerte y me fue bastante bien en las quimioterapias e incluso salía a correr para eliminar rápido la toxicidad. La pérdida de peso también se volvió un factor porque cuando me decían que delgada estás, sentía un miedo de que algo andaba mal y no se disfrutaba.
¿Cuál fue el momento más complicado que pasaste, más allá de los tratamientos médicos?
El momento más complicado es cuando terminas el proceso, porque cuando estás en ese momento estás enfocada en pelear. Este proceso lo veo como una pelea dentro de la jaula, entras pero no sabes qué tan fuerte estará tu contrincante y no sabes qué pasará, así que entras con miedo pero enfocado a que vas a pelear porque quieres salir de ahí victorioso. Hay quienes logran la victoria, hay quienes no, pero una vez que sales de esta pelea es cuando realmente te das cuenta de los daños que recibió tu cuerpo y también los daños mentales. Termina la pelea, todos se van a su casa, pero tú te quedaste con el cuerpo molido, sola en tu casa y pensando qué fue lo que pasó. El cáncer, por más gente que esté apoyándote, es una enfermedad muy solitaria, porque nadie va a entender lo que es hasta que pasas por esto.
¿Cómo viviste el momento cuando los médicos te comunicaron que habías terminado el tratamiento o que la enfermedad estaba controlada?
Yo lo viví desde que me dieron el resultado de la cirugía, desde que se pudo remover todo y no se fue a los ganglios, lo cual fue muy positivo, por lo que desde ahí dije: ‘tengo una segunda oportunidad de vida’. Al término del tratamiento empiezas a vivir, porque son muy pocas personas las que realmente viven, porque vivimos de prisa, sin ser conscientes de cada detalle de lo increíble que es este mundo. Todos sabemos que nos vamos a morir algún día, pero lo que te hace el cáncer es que te presenta a la muerte, por lo que eso es un recordatorio de que debes de vivir y no hacerlo con prisas.
¿Qué le recomendarías a una mujer que, por miedo a recibir un diagnóstico, ha decidido posponer sus estudios médicos?
Muchas mujeres dejan que los médicos te convenzan de no hacer nada porque les indican que a su edad es imposible enfermarse de esto. Que sigan buscando y que se chequen, porque muchas veces no lo ven porque eres joven, pero si tú lo sientes y hay algo que te dice en ti… chécate. Hay muchas mujeres que por miedo al diagnóstico no van al doctor, pero si van a tiempo todo puede cambiar. Van a seguir teniendo miedo, pero tendrán mayor posibilidad de seguir con vida.
Después de esta batalla, ¿cuáles son los sueños que todavía deseas cumplir?
Me gustaría regresar a las artes marciales y para eso necesito una cirugía más. Ahorita no estoy trabajando, pero me gustaría volver a actuar.
FCM