La gloria olímpica ha marcado la carrera de cientos de deportistas. Sin embargo, figuras como Muhammad Ali, John Carlos o Wyomia Tyus tuvieron un sueño mucho más grande: usar los reflectores de unos juegos de verano para cambiar el rumbo de la humanidad, ya fuera levantando el puño enfundado en guante negro o arrojando su medalla al río, para dejar tatuado el Black Power que años más tarde seguirían figuras como Colin Kaepernick, Lebron James o Serena Williams.
Dejar en las pistas sus aspiraciones de gloria por alzar la voz fue un precio justo por algo a lo que John Carlos estaba seguro que valía la pena, tenía que aprovechar esa medalla de bronce en los Juegos Olímpicos del 68 para lanzar un mensaje y no dudó.
“Ese día olvidé mis guantes en el cuarto de hotel, por eso Tommie Smith subió con el guante derecho y yo con el izquierdo, pero al final el mensaje llegó fuerte. No me arrepiento de un sólo minuto de lo que pasó después, todo era necesario”, declaró a La Afición John Carlos durante su visita a la Ciudad de México a 50 años de su hazaña.
Con 73 años, el ex velocista regresó acompañado de su compañera Wyomia Tyus - la primera atleta en el mundo en ganar de manera consecutiva dos oros olímpicos en la misma disciplina - y por el ex jugador de los Vikingos de la NFL Chris Kluwe, quien siguiendo sus pasos quedó fuera del deporte que lo llevó a la fama por ser defensor de causas sociales incluyendo el matrimonio entre personas del mismo sexo y derechos homosexuales.
Ahora en México, el trío de activistas reconocen en los Juegos Olímpicos del 68 el semillero que llevó a un combate más franco de los problemas sociales y por eso cada uno regresó para habla desde su trinchera, pues insisten en que la pelea aún no está ganada.
"La vida es como un juego, para cumplir lo que sueñas tienes que ser positivo, confiar en lo que estás haciendo. Uno puede vivir una vida y no hacer o vivir una vida, hacer algo y morir. Al final vas a morir pero al final ¿qué es lo que vas a dejar?", sentenció John Carlos.
John Carlos
Antes de levantar el puño enguantado, John Carlos sabía que estaba jugando un volado y aunque en su cuenta no había ni 5 dólares lanzó un mensaje a 50 años aún tiene eco y es replicado por las figuras de la actualidad.
"Ese día, como si fuera un niño pequeño que quiere ser visto y levanté la mano lo más alto que puede, levantamos la mano y ese momento se quedó congelado en la memoria. Pero cuando salí del Estadio de CU me pregunté '¿porqué Dios me eligió a mi?' y cuando llegue a casa le pregunté a mi mamá y llegamos a la conclusión que llegue a este mundo para hacer justo eso", recuerda el corredor que esa noche salió con la medalla de bronce y una declaración que dejaría una huella indeleble, pero que también significaría su adiós del atletismo.
Ahora con 73 años, Carlos se siente tranquilo, sabe que cuando tuvo su oportunidad cumplió con cabalidad con sus creencias y cristalizó parte de su deseo de hacer lo posible por tener una mejor sociedad de la que a él le tocó.
"Ahora hay dos tipos de figuras, los que se enfocan sólo en dinero y logros y aquellos que se dan cuenta que hay más cosas allá afuera, los primeros no tienen la culpa, pues lo que vivieron, en donde crecieron los marcó. Pero con suerte lo que nosotros hicimos los logrará inspirar, pues nosotros peleábamos más allá que las pruebas de unos Juegos Olímpicos... nosotros le dimos voz a los que no tenían", finalizó.
Wyomia Tyus
Cuando logró convertirse en la primer deportista doble monarca olímpica de la historia, Wyomia sintió que había dado un paso muy importante no sólo por su familia que fue hizo el gran esfuerzo para alejarla de los trabajos en el campo - fuente de ingreso principal de sus padres en los 60s - también ayudó a las deportistas a dar un paso adelante en pos de la equidad.
"Ahora volteo y veo a atletas como Serena Williams levantar la voz y me siento bien, cuando fue mi turno lo hice, pero jamás fue publicado", dice entre risas la atleta que conquistó los oros en 100 metros en Tokio 1964 y México 1968.
Ahora con 73 años, la velocista de Georgia está convencida de que no se equivocó, pues siempre estuvo segura de que si a las mujeres se les otorgaban oportunidades para encontrar las ventanas adecuadas podrían dar grandes exhibiciones deportivas que conquistaran a los fanáticos, pero ahora que llegó ese momento no todas están comprometidas con acciones que les otorguen mayor espacio.
"Siempre lo he dicho, no todos estamos en la misma página al mismo tiempo. Tenemos que tener confianza en que lograremos un cambio para seguir avanzando, pero para eso tenemos que reclutar y convencer que necesitamos trabajar en conjunto y fuerte. Por eso las mujeres tienen que estar bien educadas en todos esos temas, para poder hacer frente en común, pues Serena no puede hacer todo sola. Tienen que darse cuenta que las mujeres son tratadas diferente y eso es muy injusto y tiene que cambiar".
Chris Kluwe
En la ruleta de la vida, el ex jugador de la NFL siente que se ganó el premio mayor.
Nacido en Estados Unidos, siendo hombre, alto y de raza blanca, está convencido de que no pudo haber tenido mayores ventajas, pero eso no le impidió darse cuenta que había algo que no estaba bien y pelea por cambiarlo, aún cuando eso significó dejar el deporte porque ningún equipo le quiso abrir las puertas luego de pelear por los derechos homosexuales.
"Para mi valió la pena levantarme por algo, pues nunca me vi sólo como un atleta, en mi persona la faceta del deporte sólo es una pequeña parte de mi... En la NFL el 90 por ciento de los jugadores son negros y los dueños son viejos, ricos y racistas. Se nota que tienen mucho miedo del poder que tienen los jugadores ahora con todos estos cambios raciales y sociales", reconoció el ex jugador que colgó su casco a los 31 años de edad.
Ahora como activista, Kluwe asegura que es complicado que la gente se involucre en cuestiones sociales pues ve en sus ídolos la combinación de los elementos que añora y hablar conlleva riesgos, riesgos que decidió tomar pues si él fuera una minoría le encantaría que alguien hablara por él.
"Para poder trabajar en nuestros puntos flacos debemos prestar atención a la educación, infraestructura, a elementos que puedan afectar a la niñez, pues los niños no nacen siendo racistas, ellos son educados así. Hay que presta atención a lo que les enseñamos, cómo los enseñamos a valorar a las personas, al mundo que nos rodea", finalizó.