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  • Los Sultanes y el beisbol mexicano desembarcan en el diamante de San Francisco

Los Sultanes de Monterrey jugarán una serie de pretemporada contra los San Franscisco Giants | Especial

La serie entre Sultanes de Monterrey y Giants de San Francisco en el Oracle Park mezcla nostalgia y orgullo migrante. El encuentro revela la expansión latina en el negocio del beisbol.

DOMINGA.– El partido de mañana, 23 de marzo, en el Oracle Park, será un evento de sentimientos encontrados. Amo a los Giants desde antes que emigrara y me volviera un latino afincado en San Francisco, cuando era adolescente y supe que a los Dead Kennedys se les ubicaba dentro de la escena punk de aquí. Pero los Sultanes de Monterrey son mi infancia, que transcurrió en el norte de México. Los morrillos de entonces los veíamos tan grandes como los Dodgers, como los Mets o los mismos Giants.

Para muchos, especialistas y fanáticos, el Oracle es uno de los estadios más hermosos de la MLB (Las Grandes Ligas de Beisbol, por sus siglas en inglés), ubicado en la frontera del South Market y South Beach. Un estadio de ladrillos rojos que evoca las grandes construcciones de la posguerra, con una deslumbrante vista al mar de la bahía, al puente Bay Bridge (en mi opinión, una construcción mucho más interesante que el Golden Gate) y la punta de los rascacielos del downtown de San Francisco.

Es famoso por encontrar locales con las casi inigualables papas fritas con ajo y los hotdogs de cangrejo en lugar de salchichas. Si me preguntan a qué huele el estadio Oracle, diría que a ajo y mar.

Ahora, con la llegada de los Sultanes de Monterrey, participando en la expansión internacional del negocio del beisbol, el olor tendrá un flashback a arena del desierto, norteño, mexicano.

Los Sultanes de Monterrey jugarán en el Oracle Park
Los Sultanes de Monterrey jugarán en el Oracle Park, un estadio que evoca las construcciones de la posguerra con vista a la Bahía de San Francisco, California. | Especial

Para mí el año termina con la emoción del clásico de otoño. El último partido de la serie mundial, el cuarto, quinto, sexto o séptimo si los rivales logran empatar hasta el final. La serie mundial consiste en siete partidos en que los dos equipos, provenientes de la Liga Americana y la Liga Nacional, deben ganar cuatro de siete.

La desolación que sentimos los fanáticos después de que el equipo ganador levante el trofeo sólo puede aliviarse con el anhelo de volver al estadio. De volver a encontrarte con tus jugadores predilectos, concentrarte en su destierro para sacar una carrera o anotar un jonrón que vuele por los aires y te permita respirar la victoria.

El beisbol es un deporte hermosamente solitario. Una de las mejores estrategias para armar una buena entrada es mantener a los jugadores lo más lejos posible, unos de otros, a fin de cubrir todas las posibilidades de atrapar la pelota. Pero el beisbol es algo más. Es llevar a cabo el ritual de comprar un vaso de cerveza, una bolsa de cacahuates y corear las canciones que suenan al inicio de cada entrada. En el Oracle, cantar el himno no oficial pero que se ha convertido en una sólida tradición cuando los Giants anotan un jonrón, “Bye Bye Baby”.

Philip Roth decía que los estadios de beisbol son una iglesia secular: un lugar donde desconocidos se sientan juntos para compartir las mismas lealtades, rituales, entusiasmos y antagonismos, sin importar la clase social, los orígenes o los prejuicios personales. Pienso en todo esto a unas horas de pisar por primera vez el Oracle Park, la casa de los Giants, para la temporada 2026.

Hay pasión y expectativa entre los aficionados, incluso se ha puesto a la venta mercancía oficial previo al encuentro. Los Sultanes son un equipo que intenta romper estereotipos, sus campañas sociales de vacunación o su compromiso con el empoderamiento femenino son vínculos progresistas que tienen mucho en común con la mentalidad de vanguardia de una ciudad como San Francisco.

El beisbol es mucho más que un deporte. Es donde desconocidos se sientan juntos para compartir las mismas lealtades y rituales
El beisbol es mucho más que un deporte. Es donde desconocidos se sientan juntos para compartir las mismas lealtades y rituales, comprar un vaso de cerveza, una bolsa de cacahuates y corear canciones que suenan en el estadio | Foto: Roberto Alanis/Mile

Los Sultanes de Monterrey son los grandes héroes de los “morrillos”

Cuando era niño, jugar al beisbol en el pavimento de la cerrada San Isaías era nuestra única patria en una ciudad coronada por el desierto, con sus tolvaneras y fábricas. Era Torreón, eran los ochenta, el futbol de los Santos de Torreón aún no tocaba la primera división. El beisbol era nuestra única referencia deportiva. Pero los Sultanes de Monterrey eran grandes héroes en el norte. En el ensayo My Baseball Years, Roth escribió: “El beisbol me enseñó a entender de qué se trata el patriotismo”.

Los morrillos veíamos a los Sultanes tan grandes como los Dodgers con el heroico Fernando Valenzuela, los Mets de Nueva York o los Giants de San Francisco. Y entonces se hacía realidad aquello que decía el mismo Roth en uno de los mejores trabajos literarios sobre beisbol jamás escritos, La gran novela americana, ese simbolismo patriótico que conlleva ver jugar a tu equipo favorito en el diamante, donde jugadores y jingles se sienten como soldados e himnos capaces de alimentar el orgullo por una tierra nata que, por alguna razón cósmica, uno escoge voluntariamente.


Por supuesto, teníamos a nuestros adorados de la Unión Laguna, el equipo local. Pero los Sultanes de Monterrey eran los grandes héroes, como si fueran parte de la icónica MLB con la silueta de un jugador sujetando el bate, concentrado en la bola que se dispara a 150 kilómetros por hora. Porque eran y son grandes.

Después de todo, los Sultanes son el equipo con mayor tradición pelotera desde que se fundó la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) y su constancia en el diamante es lo que los ha posicionado como la meca del beisbol en el norte mexicano, que les ha permitido abrirse paso a las grandes ligas y hacer una alianza con la MLB: equipos estadounidenses realizan juegos de exhibición en México, permitiendo desarrollo de talento, intercambio y visibilidad.

Ahora ver a los Sultanes mostrar su talento con equipos de la MLB no es sólo como ver a Bob Dylan recibir el Premio Nobel de Literatura. Es una estrategia que aprovecha la masiva audiencia multigeneracional de la liga para impulsar visibilidad.

Por mencionar un dato: para la temporada 2025, los ingresos por patrocinios de la MLB alcanzaron 2 mil 050 millones de dólares, lo que refleja un aumento del 68% desde 2022 y destaca el creciente atractivo comercial de estas alianzas.

La MLB sigue siendo un estímulo fundamental en los paquetes de cable y satélite, alcanzando a millones de hogares. En 2025, sus transmisiones registraron un promedio de 261 mil espectadores, lo que marcó su mejor rating desde 2018. Por otro lado, la plataforma digital de la MLB Network alcanzó niveles récord de interacción en 2025 con 7 mil 500 millones de minutos de visualización, lo que representa un aumento del 27% respecto a los números anteriores.

Segundo juego de la serie entre Sultanes de Monterrey y los Red Sox de Boston de la MLB
Segundo juego de la serie entre Sultanes de Monterrey y los Red Sox de Boston de la MLB | Foto: Roberto Alanis/Milenio.

Rumbo al arranque de temporada

Recuerdo que cuando tenía ocho años, mi padre prometía que algún día me llevaría al estadio de los Sultanes de Monterrey, que habían construido en esos años ochenta, y ha sido uno de los escenarios del mejor beisbol del país; a partir de mayo de 2025, adoptó el nombre de Walmart Park (bajo estándares de la MLB) y ha logrado acumular más de de seis millones de asistentes de beisbol en la última década.

Crecí y el cabrón nunca cumplió su palabra. Por eso, el día que la NBC Sports anunció dos partidos de exhibición entre los Giants de San Francisco y los Sultanes de Monterrey para el 23 y 24 de marzo, no dudé en comprar boletos. Quizás, motivado por una especie de melancolía jamaicona –ver a los Sultanes jugar–, una promesa que mi padre nunca pudo cumplir.

El Estadio Walmart Park, nombrado oficialmente así en mayo de 2025
El Estadio Walmart Park, nombrado oficialmente así en mayo de 2025, tiene una capacidad para unos 22 mil espectadores y ha sido escenario de lo mejor del beisbol mexicano | Foto: Especial


No será la primera vez que los Giants se enfrenten a un equipo mexicano, pero sí será la primera vez que lo hagan con los Sultanes, el equipo fundado en 1939, cuando su antecesor, Río Blanco, perdió su lugar en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB). Fue entonces cuando empresarios de Monterrey mostraron interés en adquirir la concesión y así relanzaron el equipo con el primer nombre, Carta Blanca. Posteriormente, se hicieron llamar Industriales en 1949 y siete años después eligieron su nombre actual: Sultanes de Monterrey.

Su trayectoria cuenta con enfrentamientos con equipos de poética tradición pelotera, como los dos juegos contras los Red Sox de Boston en el Estadio Walmart en 2025, dos partidos de pretemporada, y que fue un rotundo sold out –lo llamaron el evento del año para la industria del beisbol mexicano–; en los rosters de las medias rojas jugó el gran Ted Williams con su firmeza al bate pocas veces vista en la historia de la MLB.

Desde entonces, la figura de los Fantasmas Grises –mote que la afición adoptó debido al color de sus uniformes– se ha consolidado como la meca del beisbol en el norte. En su currículum deportivo los juegos se acumulan por miles: historiadores deportivos aseguran que, entre partidos regulares, postemporadas y otros eventos, han rebasado las nueve mil visitas al diamanto, levantando el trofeo de campeonato 10 veces.

Y gracias, desde luego, a grandes nombres como Héctor Espino, considerado uno de los grandes jugadores de la liga mexicana de beisbol, o el legendario jardinero derecho Arturo El Rey González, que se jugó 27 temporadas con los Sultanes, sin contar los años como entrenador, lo que suma 42 campañas, sin duda uno de los más leales de la franquicia regia. Lo recuerdo celebrando electrizante cuando los Sultanes se erigieron como campeones en los años de 1991, 1995 y 1996.

La afición regiomontana los llamó los ‘Fantasmas Grises’ por el color de sus uniformes.
La afición regiomontana los llamó los ‘Fantasmas Grises’ por el color de sus uniformes. | Foto: Roberto Alanis/Milenio


Los Sultanes son una de las franquicias más longevas de la LMB, junto a los Algodoneros del Unión Laguna, considerados como una de las mecas del beisbol en el noreste. Clave para que el deporte se arraigara en el gusto popular, al grado de considerarse una tradición casi religiosa”, dice el escritor Carlos Velázquez, también un gran fanático del beis.

“Históricamente, Sultanes siempre han sido un equipo protagonista. Y la pasión que despiertan es también uno de los mayores atractivos de la ciudad de Monterrey”, agrega. Entre estos atractivos están por supuesto las legendarias carnes asadas que se montan afuera del estadio, en las que el aroma al carbón y la carne y las cebollas ardiendo en llamas impregna el logo de los Sultanes y del estadio Walmart. Los organizadores ofrecen Parrillas Sultán para 10, 20 o 30 personas, incluyen paquetes de cuatro, ocho o 12 kilos de rib eye, tortillas, carbón, salsas, aguacate, cartones de cerveza, aguas, refrescos y por supuesto entradas para el juego.

Afuera del Estadio Walmart Park se montan las legendarias Parrilas Sultán | Especial
Afuera del Estadio Walmart Park se montan las legendarias Parrilas Sultán, el aroma a carbón, carne y las cebollas ardiendo impregna el logo de los Sultanes y del estadio. | Foto: Especial


Fue el 4 de noviembre de 2025 cuando se anunció que el venezolano Henry Blanco sería mánager de los Sultanes para la temporada 2026, uno de los mejores receptores de su generación, jugó durante 16 temporadas en las Grandes Ligas. Ahora los Sultanes cuentan con un roster de ofensiva importante, con nombres como Josh Lester en su primera temporada con ellos, también está Esteban Quiroz o Manny Bañuelos, que anteriormente fue parte de los Piratas de Pittsburgh. De hecho, más de 40 peloteros firmados hacia MLB en la última década.

El encuentro promete intensidad pura.

Porque si algo define a los Giants es su carisma. Desde que se mudaron de Nueva York a San Francisco (de ahí la referencia en la película de animación Madagascar) en la década de los cincuenta, son de los equipos con más personalidad de toda la MLB. Resalta Brian Wilson Black Beard, con sus ojos lunáticos, cuyo poder llevó a los Giants a ganar aquel inmortal tricampeonato de la Serie Mundial en 2010, 2012 y 2014 con Bruce Bochy como entrenador. Uno de los mejores con los que ha contado el equipo.

Ahora bien, los Giants son el orgullo hippie, contracultural y diverso de San Francisco, en el que la fuerza mexicana juega un papel esencial.

Una tradición que empezó en 1933 con el jardinero mexicano Mel Almeida, que debutó con los Medias Rojas de Boston; alrededor de 148 mexicanos han jugado dentro de la MLB. Y alrededor de diez de ellos han jugado con los Giants, como Ramiro Peña o Luis González, entre los más recientes en las últimas temporadas.

Josh Lester en el juego de la serie contra los Rieleros de Aguascalientes
Josh Lester en el juego de la serie contra los Rieleros de Aguascalientes, dentro de la Liga Mexicana de Beisbol, en el Estadio Walmart Park. | Foto: Roberto Alanis/Milenio

Rumbo al partido de los Sultanes vs. Giants

Pensé que sería un juego de exhibición en un lunes cualquiera. Pero, al parecer, será un gran evento. El alcalde de San Francisco, Daniel Lurie, estará presente para inaugurar el partido. Los primeros 15 mil asistentes recibirán una camiseta de Willy Adames, patrocinada por Coors Light. Habrá conciertos del Mariachi SF y la Explosiva Sonora Mx, y espectáculos del Ballet Folklórico Nezahualcóyotl y del Mexican Dance Group del Área de la Bahía. Habrá que llegar temprano.

“Nos sentimos muy honrados en darles la bienvenida a los Sultanes de Monterrey”, declaró la gerente de marketing de los Giants, Rachel Heit, y agregó: “El beisbol tiene la capacidad de conectar culturas y comunidades, y esta serie encarna la importancia de rendir homenaje a nuestra diversidad de seguidores y, sobre todo, a nuestros seguidores latinos de los Giants del área de San Francisco y más allá”.

Los Giants se mudaron de Nueva York a San Francisco y hoy son el orgullo ‘hippie
Los Giants se mudaron de Nueva York a San Francisco y hoy son el orgullo ‘hippie | AP Photo/Ross D. Franklin

Las expectativas están al alza, sobre todo entre los seguidores mexicanos. Rachel Heit comenta que 25% de los asistentes al Oracle Park son latinos, de los más entusiastas en los estadios, mientras las redes sociales hablan sobre posibles marcadores al final del partido.

Y para mí, será saldar una deuda con mi infancia desde mi nuevo hogar, San Francisco.


GSC/ASG

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Wenceslao Bruciaga
  • Wenceslao Bruciaga
  • Periodista. Autor de los libros 'Funerales de hombres raros', 'Un amigo para la orgía del fin del mundo' y recientemente 'Pornografía para piromaníacos'. Desde 2006 publica la columna 'El Nuevo Orden' en Milenio.
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