No llegó a improvisar ni a ocupar una silla por inercia. Lili Álvarez Salúm asumió la Dirección General de la Federación Mexicana de Golf con una mezcla poco común en los escritorios deportivos: orgullo, responsabilidad y una convicción clara de servicio. "Con mucho orgullo, con mucha responsabilidad, con mucho amor hacia el deporte que me vio crecer y me ha dado tanto, y encantada de servir", resume, sin adornos.
Quienes la conocen saben que no es una mujer tibia. Ella misma se define así:
"Soy una mujer de pasiones; cuando algo me gusta, creo en ello y es congruente con mis valores, me entrego completamente".
Eso explica por qué, al conocer la visión del presidente de la Federación, Andrés Jurado Rivera Torres, no hubo titubeos.
"Al sentir que la apuesta era poner al golfista y al golf al centro, no tuve más que decirle: ok, ¿en qué te puedo ayudar?"
XUNTAS: saber soltar también es liderazgo
Dejar XUNTAS no fue sencillo. No se abandona sin costo emocional un proyecto que nació desde la entraña, desde el voluntariado puro y desde una causa sin reflectores.
"Fue un proyecto auténtico, basado en el golf y en la jugadora; fue una locura cuando arrancó", recuerda. "El presidente de su consejo, Francisco González, lo ha hecho de una manera extraordinaria. Compartimos el valor de hacer las cosas de fondo, no nada más de darle una pincelada". Pero también llegó el momento de entender que los proyectos, como las personas, necesitan aire nuevo. "Es necesario tener la madurez para decir: se necesita sangre nueva, yo ya entrego esto y que vuele".
Y voló.
"Lo único que ha hecho XUNTAS es crecer, expandirse y llegar a más niñas”, dice sin nostalgia, con la tranquilidad de quien no necesita apropiarse del éxito.
La magia de quitarse del centro
Si algo le dejó XUNTAS, no fue una medalla ni una cifra. Fue una certeza casi espiritual: "Cuando te atreves a soñar más allá de tus limitaciones y haces las cosas por el bien común, hay magia".
También una definición clara de liderazgo, lejos del mando autoritario: "Ser líder no es mandar; es ser esa última barrera donde alguien sabe que puede acudir".
Una federación más humana
En su nuevo rol, Lili ha optado por escuchar antes que imponer. "Quiero una federación más cercana al golfista, a las zonas y centrada en el servicio", afirma, tras meses de diálogo y una encuesta nacional que buscó entender antes de decidir.
La meta va más allá del alto rendimiento.
"No se trata solo de formar profesionales; queremos ciudadanos felices, comprometidos y que dejen algo".
El golf ya no es de caballeros
Se dice que el golf es un deporte de caballeros porque se rige por un código de honor donde la palabra del jugador sustituye al árbitro: uno mismo canta su falta y se penaliza sin escándalo. Esa ética de autocontrol, respeto y responsabilidad personal construyó su fama. El matiz incómodo es que ese ideal también nació en espacios cerrados, donde la caballerosidad fue virtud y a veces excusa para excluir.
Sin embargo, una mirada de género, Lili lo dice sin rodeos ni discursos prefabricados: "Esto es un deporte de mexicanos, bueno, de golfistas, de personas, de bien. Es un deporte de valores que no implica género".
Y defiende al golf como un espacio natural para las mujeres: "Es un deporte donde vas a la naturaleza, vas fortaleciendo tus relaciones de amistad. Es un deporte donde si juegas golf, automáticamente le quieres abrir la puerta a tu compañera".
Porque al final, está en su esencia, es su hilo conductor no ha cambiado, ni en XUNTAS ni ahora en la Federación: servir, sumar y saber cuándo dar un paso al costado para que otros sigan empujando.
RGS