Jon Rahm llegó a LIV Golf como una declaración de guerra. Tres años después, su salida se convierte en otra señal de que aquella batalla por el futuro del golf profesional entró en una etapa completamente distinta.
El español, ex número uno del mundo y ganador de dos majors, no participará en la nueva versión del circuito, LIV 2.0. Su abogado, John Beck, informó este miércoles durante una audiencia por la bancarrota de LIV que Rahm revisó las condiciones propuestas para la reestructuración y las consideró inaceptables.
Rahm y LIV Golf trabajan ahora en un acuerdo de separación que pretenden cerrar antes del 15 de octubre.
La noticia tiene un peso particular porque Rahm no fue un jugador más en la construcción de LIV. Su llegada, anunciada en diciembre de 2023 después de haber conquistado el Masters de Augusta ese mismo año, representó uno de los golpes más importantes que el circuito saudí consiguió propinar al PGA Tour.
Se incorporó mediante un contrato reportado en alrededor de 300 millones de dólares y durante sus tres temporadas ganó tres títulos individuales consecutivos de LIV. Pero mientras Rahm acumulaba éxitos dentro de la liga, no volvió a ganar un major y quedó fuera de los torneos semanales del PGA Tour, donde se concentran buena parte de los mejores jugadores del mundo.
Ahora la situación es inversa. LIV atraviesa un proceso de reestructuración bajo el Capítulo 11 después de perder el respaldo financiero del Public Investment Fund de Arabia Saudita. La propuesta para LIV 2.0 contempla un circuito reducido y una nueva estructura económica.
Y Rahm decidió no formar parte de ella. Su salida representa, sobre todo, la pérdida de uno de los rostros que LIV necesitaba para demostrar que podía competir con el PGA Tour por los mejores jugadores del planeta. Rahm era, junto con Bryson DeChambeau, una de las figuras centrales de aquella primera generación de estrellas que abandonó el circuito estadounidense.
Pero tampoco significa que Rahm pueda regresar inmediatamente al PGA Tour. El español tuvo una oportunidad específica para hacerlo este año. En enero, el PGA Tour creó un programa excepcional de reincorporación para algunos jugadores que habían abandonado el circuito por LIV. Rahm decidió no acogerse a esa vía. Brooks Koepka fue el único de los jugadores elegibles que aceptó el programa y regresó al Tour.
Por esa decisión, el escenario de Rahm es diferente. De acuerdo con las reglas vigentes y la información publicada tras su salida de LIV, deberá cumplir una suspensión obligatoria de un año desde su última participación en el circuito antes de poder volver al PGA Tour. Su última aparición fue en agosto de 2026, por lo que la ventana para un regreso al circuito estadunidense se abriría hacia finales de agosto de 2027, siempre que cumpla las condiciones que entonces establezca el PGA Tour.
El español tiene resuelta su situación con el DP World Tour después de alcanzar un acuerdo que le permite mantener su elegibilidad para la Ryder Cup de 2027. En mayo pagó aproximadamente 2.21 millones de libras en sanciones relacionadas con sus participaciones en LIV y aceptó determinadas condiciones para competir en el circuito europeo.
Así que, si su separación con LIV se concreta como está previsto, Rahm podría pasar buena parte de 2027 compitiendo en Europa mientras espera que termine su periodo de suspensión en Estados Unidos.
Hay además una paradoja económica detrás de todo esto. LIV acudió a la bancarrota con Rahm entre sus acreedores: su reclamación ronda los 7.5 millones de dólares, mientras distintos reportes señalan que todavía existirían más de 100 millones de dólares pendientes de su contrato original.
Y el PGA Tour tampoco ha prometido recibirlo con los brazos abiertos. Su director ejecutivo, Brian Rolapp, dijo en septiembre que el circuito no estaba contemplando en ese momento un nuevo programa general para reincorporar a los jugadores de LIV y que cualquier regreso tendría que sujetarse a las reglas existentes.
Por ahora, entonces, el futuro de Rahm tiene una fecha aproximada, pero no una puerta completamente abierta: finales de agosto de 2027 es el momento a partir del cual podría volver a competir en el PGA Tour bajo las reglas actuales.
Hasta entonces, el hombre que en 2023 fue presentado como una de las grandes conquistas de LIV tendrá que mirar desde fuera cómo se reordena el golf profesional. Esta vez, sin contrato que lo obligue a quedarse.
FCM