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El 'Güerito de Tepito' defiende con los puños su racha invicta y Alberto Mora sangra al rival para mantener su campeonato

El boxeo impregnó por completo al Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera con decenas de peleas amateur y profesionales que enloquecieron al público.

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La campana sonó para dar inicio a la repartición de puñetazos a las 4 de la tarde, cuando los rayos del Sol calentaban al Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera como sartén al fuego, durante el evento Puro Golpe Mexicano -un día completamente dedicado al boxeo en toda la extensión de la palabra-.

Los aficionados del pugilismo hicieron fila para presenciar el evento, cuya pelea estelar era entre Alberto Mora, quien apostaba su campeonato internacional de la Organización Mundial del Boxeo (WBO), y Juan Pablo El Pelón Ramírez; pero la mayoría de los presentes tenía los ojos puestos en El Güerito de Tepito, quien enfrentaría a Osvaldo El Terrible Morales en el encuentro semifinal.

Un hombre llamado Alejandro Vázquez de 80 años acudió al evento acompañado por sus familiares que eran admiradores del boxeador nacido en el barrio bravo -donde el ahora adulto mayor apodado El Popeye forjó una carrera sobre el ring, que tuvo que abandonar tras un accidente en motocicleta que le rompió la pierna-. También una familia que viajó desde Querétaro para apoyar a Mattias El Martillo Mendoza, un niño que lleva siete peleas amateur ganadas y que inspira a sus primos a practicar el mismo deporte.

Mientras tanto, los golpes retumbaban sobre el ring durante los combates amateur (con careta protectora), acompañados por las porras que la afición lanzaba hacia los deportistas, cuyos rostros lucían brillantes por el sudor y enrojecidos por los impactos. Entre los contrincantes había réferis vestidos con una elegancia que daba fe y legalidad a todo, pues ellos cuidaban la integridad física de los atletas.

La esquina roja competía contra la azul sin piedad, porque cada mentón desprotegido recibía su merecido: cuando uno de los dos lanzaba un gancho el otro respondía con un recto. A la par, el juego de pies combinaba con el cabeceo para evadir los impactos.

La primera ronda de encuentros terminó cuando Camila Jiménez -10 veces campeona amateur del WBC- se subió al ring para medirse ante Nancy Munguía. La primera conectó puñetazos tan fuertes que literalmente arrancaron la careta de la cabeza de su rival; después de eso, la decisión unánime fue en su favor (no podía ser de otra forma).

Pelea de Camila Jiménez ante Nancy Munguía en Puro Golpe Mexicano
Pelea de Camila Jiménez ante Nancy Munguía en Puro Golpe Mexicano (Manos de Calaca)

El combate de El Güerito de Tepito fue el clímax de la noche

MILENIO conversó con los aficionados que se dieron cita en el lugar, y buena parte de ellos estaban ahí por Juan Pérez, El Güerito de Tepito, quien a sus 16 años buscaba su tercera victoria profesional (la primera la consiguió en Arabia Saudita, la segunda en la Arena Coliseo); spoiler, lo consiguió. Por eso no fueron pocas las personas que le pidieron una fotografía al deportista durante su llegada.

El joven debutó el año pasado vestido con un chaleco de Bob Esponja, su caricatura favorita, pero esta vez entró al cuadrilátero caracterizado como mariachi: un bóxer negro con encaje dorado, chamarra del mismo estilo y coronado con un sombrero charro. Junto a él, un grupo de músicos interpretaron The Final Countdown pero en versión mexicana. Esta entrada fue muy similar a la de Saúl El Canelo Álvarez, su ídolo personal.

En la otra esquina, Osvaldo El Terrible Morales ya estaba preparado para el enfrentamiento, con menos producción pero con las mismas ganas de salir airoso. Cuando sonó la campana, ambos atacaron de inmediato. Morales conectó algunos golpes durante el primer asalto, pero no fueron suficientes para mermar al Güerito, así que no hubo sobresaltos.

Para el segundo round, Juan tomó la iniciativa para lanzar rectos y esquivar inmediatamente. Cada impacto de los guantes lanzaba gotas de sudor al aire, demostrando que la musculatura no estaba de adorno. Los jóvenes aventaban ganchos con todo su peso, luego daban un salto hacia atrás, al tiempo que levantaban las manos sobre su cabeza para evadir el contraataque.

Juan El Güerito de Tepito Pérez derrota a Osvaldo El Terrible Morales
Juan El Güerito de Tepito Pérez derrota a Osvaldo El Terrible Morales (Manos de Calaca)

Alrededor de ellos, el gimnasio gritaba con miles de gargantas al unísono. Durante los primeros minutos de la pelea, la balanza estaba totalmente inclinada en favor del Güerito, pero Morales se las arregló para conquistar a varios presentes que se pasaron de su lado. Eso sí, cuando Osvaldo conectó un puñetazo debajo del cinturón de Juan todo mundo participó en una rechifla ensordecedora.

Los dos dieron un buen espectáculo, con el estilo particular de cada uno, pues más allá de la técnica deportiva hacían provocaciones con las manos, daban saltos confiados, e incluso Pérez se llevaba la mano derecha detrás de la espalda. Eso sí, al final de cada asalto se daban la mano. Fue un tiro de caballeros, sin mala saña.

La edecán se robó las miradas cada que subió al ring con un cartel que decía el número del round, mientras los boxeadores recuperaban el aire y recibían correcciones de sus entrenadores. Así transcurrió la pelea, hasta que en el sexto -y último asalto- el cansancio ya era notorio, pero la actitud no mermaba. El público estaba eufórico, hidratado con cerveza y mojitos, por lo que reaccionaba con pasión a cada puñetazo.

Ninguno de los pugilistas consiguió tirar al otro o hacerlo sangrar, pero eso no significó que fuera un mal combate. Se notó la preparación y el respeto mutuo, porque tras la campanada final se dieron un abrazo.

Los jueces decidieron de forma unánime levantar la mano de El Güerito de Tepito, la estrella de la noche. Para ese punto el público ya estaba dividido y entre los gritos de apoyo se colaron abucheos. Sin embargo, los mariachis regresaron para interpretar El Rey.

Alberto Mora convirtió la nariz de su rival en una fuente de sangre

Finalmente, alrededor de las 11 de la noche, la pelea estelar comenzó. Juan Pablo El Pelón Ramírez entró primero para retar al actual campeón norteamericano de la Organización Mundial de Boxeo (WBO), Alberto Mora. Un día antes fue la ceremonia de pesaje, en la que El Pelón se pasó un kilo y 300 gramos del peso acordado; sin embargo, el combate se realizó de todos modos.

El sonido de la campana dio comienzo al encuentro, en el que ambos se mostraron cautelosos para medir la distancia del rival. Juan Pablo portaba un bóxer dorado con la leyenda “box con empatía” escrita en la parte trasera; por su parte, Alberto vestía un atuendo negro.

El segundo round llegó con problemas para el campeón, quien se fue de espalda tras recibir un impacto. Sus aficionados gritaron preocupados, pero él se levantó para seguir con el boxeo. Eso sí, Ramírez se envalentonó con ese derribo, porque lanzó más rectos y ganchos; algunos conectaban pero la mayoría fueron bloqueados.

La edecán volvió a subir al ring, con un cartel que decía round 3, y cuando bajó los peleadores elevaron la apuesta pues tiraban con más fuerza. El nocaut parecía llegar con cada golpe, porque Mora afinó su puntería. El Pelón quedaba acorralado contra las cuerdas pero se las arregló para salir.

Alberto Mora derrota a Juan Pablo Ramírez en la función Puro Golpe Mexicano (Manos de Calaca)
Alberto Mora derrota a Juan Pablo Ramírez en la función Puro Golpe Mexicano (Manos de Calaca)

El siguiente asalto hizo brincar a todo el público, cuando Alberto le regresó el gesto a Juan Pablo y le conectó un izquierdazo en la quijada que lo arrojó hacia la lona. La caída del campeón pareció un tropiezo en comparación. El Pelón se levantó sangrando por el cañonazo, visiblemente descolocado; aún así, no se rindió. Mora mantuvo el castigo hasta que volvió a derribar a Ramírez en el mismo round.

Cuando sonó la campana por sexta ocasión, la defensa del retador ya estaba rota y dejaba pasar los guantes del campeón. Entonces, el réferi le hizo la cuenta de 10 a Juan Pablo al inicio del séptimo round, y constató que ya no podía continuar peleando. Alberto Mora noqueó a su oponente para conservar el cinturón en su cintura. Victoria limpia, y los dos se dieron un abrazo al finalizar.

“Gracias a Dios, bajamos bien del ring. Supe remontar y ahora a disfrutar con la familia. Honestamente, ahora más que nunca quiero estar concentrado en esto”, dijo Alberto Mora en exclusiva a MILENIO tras realizarse la revisión médica.


MGC


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Serrat García
  • Serrat García
  • Periodista de uso rudo. En el campo me fogueo y en el teclado reflexiono. Apasionado de las luchas y cronista en formación.
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