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Álvaro Ortiz confirma su buen momento superando el corte en Los Cabos

El mexicano firmó una segunda ronda de 66 golpes, seis bajo par, para llegar a nueve bajo par y colocarse provisionalmente en el sitio 11 del World Wide Technology Championship.

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Álvaro Ortiz, con una destacada segunda ronda de 66 golpes, seis bajo par, que lo llevó a nueve bajo par y al sitio 11 provisional de la clasificación en Los Cabos, aseguró su lugar durante el fin de semana del World Wide Technology Championship.

El mexicano encontró una versión más agresiva y libre de su juego para mejorar lo realizado en la primera jornada. Su tarjeta incluyó seis birdies y ningún bogey, una combinación que le permitió cerrar con 30 golpes en los últimos nueve hoyos y completar una ronda de 66.

Más allá de la clasificación, Ortiz reconoció que vive el mejor momento de su carrera, incluso por encima de las sensaciones que experimentó cuando conquistó el Abierto Mexicano. La diferencia, explicó, está en la madurez adquirida después de cuatro temporadas en el Korn Ferry Tour y en el trabajo que ha realizado para fortalecer su juego.

“Definitivamente, creo que sí. No hay punto de comparación. Son muchos años de maduración, muchos años de trabajo que se van acumulando. Se lo atribuyo mucho a las inversiones que he hecho, al trabajo que he hecho, a todas las cosas que he sembrado durante los años y a todas las personas que me han apoyado”

​Cuando conquistó el Abierto Mexicano todavía no tenía experiencia en el Korn Ferry Tour. Hoy, con cuatro temporadas en ese circuito, entiende mejor las exigencias del golf profesional y considera que su evolución todavía no ha terminado.

“Estoy viviendo la mejor etapa de mi carrera, pero sé que seguirá siendo mejor porque entiendo que voy a seguir trabajando, echándole ganas al 100 por ciento hasta que cuelgue los palos al final de mi carrera”.

Su segunda ronda también representó un cambio en la manera de enfrentar el campo. Después de reconocer que había terminado la jornada anterior con poca energía y cierta tensión, encontró mejores sensaciones físicas y mayor libertad para ejecutar sus golpes.

“A través de los días he ido recuperando energía y por fin creo que hoy me siento un poquito más estable. Lo bueno es que tengo 24 horas para descansar de aquí a la ronda de mañana, entonces creo que solo me voy a sentir mejor”.

El tapatío explicó que la agresividad fue una de las claves para mejorar su rendimiento, particularmente en un recorrido que no concede demasiados márgenes de error.

“Hoy jugué un poquito más libre. Me sentí más libre desde el tee, en el fairway, hice swings un poco más agresivos y creo que, por la forma en la que hago mi swing y mi técnica, entre más libre y agresivo juegue, mejor se traduce en el impacto”.

La dificultad del campo también influyó en su planteamiento. Para Ortiz, la ausencia de rough convierte cada golpe en una decisión de alto riesgo: encontrar el fairway o exponerse a terminar en el desierto.

“Es un campo intimidante porque no hay rough. O te vas al desierto o la pones en fairway. Es blanco o negro, no hay grises en este campo”.

La diferencia respecto a su primera jornada, reconoció, estuvo en dejar de intentar proteger demasiado la pelota.

“Ayer quizá estaba un poco tenso, queriendo proteger la pelota, un poco tímido al hacer algunos swings. Hoy, al revés, creo que me solté y esa es la diferencia en el resultado”.

Ortiz también destacó el trabajo realizado durante los últimos seis meses y la aportación de su equipo en los ajustes técnicos que le han permitido ganar consistencia.

“Creo que se lo atribuyo a mi preparación. He trabajado muy fuerte. También tengo que atribuirle mucho a mi equipo, que me ha ayudado a cambiar, a eficientizar y a mejorar ciertas cosas de mi juego. Los últimos seis meses he venido trabajando muy bien, he hecho las cosas muy sólidas y estoy, en cierta forma, recogiendo los frutos de lo que he sembrado”.

En ese proceso reservó un reconocimiento especial para su caddie, Coco, a quien considera fundamental para fortalecer su confianza y ayudarlo a explotar sus mejores cualidades.

“Es un gran caddie, me ayuda demasiado allá afuera. Me ayuda mucho a generar confianza, a potencializar lo que soy bueno. Tengo mucha suerte de tenerlo en mi bolsa”.

El mexicano incluso reconoció que su carácter puede representar un reto durante la competencia, pero encontró en su compañero de recorrido una presencia constante.

“No soy un jugador fácil a veces y Coco siempre está ahí dispuesto. Trabaja demasiado bien y creo que no hay nada como una persona que siempre que la veo en la mañana, sean las cuatro o cinco de la mañana o las dos de la tarde, siempre tiene una sonrisa en la cara”.

Con el corte superado Ortiz tendrá dos jornadas más para confirmar la evolución de su juego y buscar un resultado que respalde lo que él mismo considera la mejor etapa de su trayectoria profesional.

​ERC


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Olga Hirata
  • Olga Hirata
  • Olga Hirata no cubre historias: las desnuda. Periodista deportiva incisiva, ve más allá del marcador y escribe desde la grieta humana. No busca agradar, busca verdad—y la dice sin anestesia.
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