Entendiendo el drag como "una exploración de emociones, sentimientos e identidades" que permite el autodescubrimiento y, con ello, refuerza la confianza y abre un mundo de posibilidades creativas, Yina Yang (Erick T. R.) y Michelle Hada (Andrew Flatgard) gestionan en la Ciudad de México la Divine Drag School y el colectivo Dragtiviste.
Ambas plataformas buscan brindar educación y oportunidades a quienes desean conocer y expresarse a través del drag. Como una extensión de este trabajo, que nunca se detiene, la pareja lanzó recientemente Divine Drag Workbook, publicación que sirve como guía para "descubrir la superestrella drag que llevas dentro".
El universo drag en un libro
"Jamás pensamos hacer un libro — confiesa Yina en entrevista con MILENIO —. Buscando materiales de referencia, no encontramos mucho y dijimos ´Estaría bien hacer una publicación'; encontramos algunas tesis y una publicación digital, y libros hay, pero se centran en otros contextos. Eso nos motivo".
Con la idea del libro en mente, su desarrollo comenzó al poco tiempo. Primero, coincidieron en la necesidad de aglutinar los conocimientos adquiridos a lo largo de los años. "Poner todo en un lugar — comenta Michelle —. Cuando estábamos aprendiendo con otras dragas, vimos ideas y rutinas diferentes. Por eso quisimos conectar todo en un mismo espacio".
Tras definir los temas, los dividieron en ocho capítulos — "Sugerimos que vayan viendo uno por semana" —, en los que abordan desde la historia del drag hasta la creación de un personaje, la sincronización de labios (lip sync) y la importancia de las redes sociales y las conexiones para crecer dentro del panorama.
"Y más allá de ir aprendiendo sobre un tema, lo vas desarrollando; es lúdico, no se queda como algo fijo, ayuda a aterrizar ideas si te quieres meter de inmediato al mundo de drag", apunta Yina.
El resultado de casi 100 páginas, dice Michelle, les generó mucha alegría. "Crecí en un sector rural de Estados Unidos, donde no había nada sobre la cultura LGBT o el drag... En ese entonces, me hubiera sentido muy feliz de tener algo así".
Con el Divine Drag Workbook listo, vino un momento crucial: ponerlo en acción. Para ello, aprovecharon el curso que imparten, El laboratorio secreto del drag, donde el libro fungió como material de apoyo y, según relatan, "funcionó muy bien".
Además de sus talleres, el libro, que cuenta con una versión en inglés, está disponible en espacios físicos de la capital como Cafesino (Toledo 46, colonia Juárez) y la librería Diógenes (Dr. Carmona y Valle s/n esquina con Dr. Navarro, colonia Doctores). También se puede pedir por Amazon.
Su presentación formal será el jueves 12 de febrero en Casa Rafael Galván, colonia Roma.
El panorama actual de un arte que es para todos
Viendo el impacto de proyectos como MentiDrags, la versión drag de la obra musical Mentiras; La más draga, el reality tipo concurso que realizó su octava temporada en el último semestre del 2025; y Turbulence, influencer drag que en las últimas semanas ha alimentado el cotilleo en redes por su separación con la botarga Burrita Burrona, es innegable que la cultura drag crece en México.
"Pero bajo el mainstream — apunta Yina Yang —. El drag viene de lo político y social, del under, aunque darle visibilidad ayuda a que las personas se interesen. Ahorita no sé si pueda decir que está normalizado, pero la gente ya conoce más al respecto. Va para adelante, mezclándose con música, literatura y otras disciplinas".
Aunque este avance local se ve empañado al pensar en lo global. Por ejemplo, mirando hacia el norte, Estados Unidos, deprime ver que la cultura drag enfrenta censura y prohibiciones de sectores conservadores. Como en en Texas, donde la legislación estatal Senate Bill 12 prohíbe shows considerados “sexualmente orientados”.
"Me preocupa un poco lo que está pasando en Estados Unidos y la influencia que eso tiene en el mundo. Pero, de alguna manera, eso nos empuja a trabajar aún más", externa Michelle.
En cuanto a México, "nos ha tocado desde violencia mediática hasta que vas en la calle y te gritan de cosas", comparte Yina. La mayoría de apoyo institucional, continúa, es "en función de que no te metas con ciertos temas o comunidades, como los cuentacuentos que trabajan con infancias, que han tenido dificultades".
Entendiendo estas problemáticas, coinciden en que hay avances, pero "falta mucha información" y tesón respecto a su arte, por ejemplo: que cualquiera lo puede desarrollar, no es exclusivo de la comunidad LGBT, y no solo existe en junio, mes del 'pride', sino durante todo el año.
"Hay que dar más batalla para que se empiece a normalizar en todos lados. Hay esperanza, hay una chispa de cambio... Siento que llegará un momento donde no nos vamos a ver por lo que somos o cómo nos vemos", dice con optimismo.
— Para finalizar, me gustaría saber, ¿qué significa el drag en sus vidas?
Yina Yang: "El drag me ha sanado porque me conecta conmigo, con mi ser, con mi persona. Antes no entendía mi identidad ni sexualidad, nada de eso, iba en pro de lo convencional porque creía que era lo correcto. Hasta que descubrí este bonito arte. Desde maquillarte o cambiarte, es como un ritual y una forma de meditar; te conectas contigo mismo. Me ha dado la alegría de no esconder lo que soy. ¿Y qué me ha costado? Relaciones familiares, amistades".
Michelle Hada: "Es mi arte favorito porque es un proceso de autodescubrimiento. Una manera de explorar todos los aspectos de una persona y mostrar cosas no tan cotidianas. Por esa exploración de emociones, sentimientos e identidades, me ha permitido ser más quien soy".
hc