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Vivir del sexo sin hacerlo, una nueva modalidad

Muchas mexicanas usan actualmente WhatsApp, Facebook, blogs o YouTube para ofrecer sus servicios eróticos, por los cuales reciben una remuneración.

Rentarse para las sesiones de desnudo artístico donde posan para fotógrafos amateurs o profesionales; modelar lencería erótica en eventos para adultos; cobrar cover electrónico para permitir el acceso a shows en vivo de webcam; dar conferencias, escribir libros, blogs o columnas y hasta servir como coach sexual, además de hacer intercambio de mensajes por WattsApp con la promesa de enviar fotos eróticas, son algunas de las muchas actividades a las que algunas mujeres mexicanas recurren para poder vivir de su cuerpo y atrevimiento sin que sus seguidores o clientes las toquen siquiera.

La proliferación de estos empleos —que iniciaron en EU y algunos países de Europa— se afianzó en este país con la creciente hiperconectividad en redes sociales, las facilidades tecnológicas que permiten los dispositivos móviles y la superación de tabúes que a muchas les impedían emprender.

Como ejemplo está la feisbuquera Sac Bucio (@Vainilla Shibari en Twitter), quien se presenta como comunicóloga, antropóloga, sexblogger y webcammodel, pero que el grueso de su actividad es el modelaje de desnudo. Virtudes similares presume @victoriadione con una cuenta alterna como @ve_producciones, quien es fotógrafa, directora y productora erótica además de modelo. Joh Espinoza, por su parte, desde Facebook “se renta” para posar desnuda o con poca ropa en pasarelas y citas privadas para fotógrafos o pintores.

El éxito de sus pequeñas empresas se debe al casi nulo gasto en publicidad y a la posibilidad de mostrar sus cuerpos e interactuar en redes sociales —sobre todo Twitter y Facebook—. Algunas usan también plataformas como Snapchat, Periscope e Instagram y muchas tienen su propio sitio o blog.

Hay casos extremos de mujeres que han emprendido en la producción de videos porno y que comercializan en la red las pequeñas piezas que graban con parejas sexuales de su confianza. De ese modo trabaja desde una playa mexicana Paola Stone (@paolastonexxx) con más de 165 mil seguidores, quien reveló que no es escort, sino simplemente “productora de contenidos para adultos”.

En su canal de YouTube aclara dudas sobre sexo y responde los más adolescentes cuestionamientos de sus numerosos fans.

Un caso del cúmulo de actividades que puede realizar una misma persona lo constituye otra feisbuquera, Dulce Contreras, quien incluso fundó una Academia Sexual donde ofrece cursos de yoga al desnudo, masturbación, sexo oral y anal, spanky, kamasutra y squirt —técnica de orgasmo femenino que implica aprender a lanzar fluidos—. Los precios de las sesiones van de los 100 a los 250 pesos y se realizan cada sábado.

La diversificación

Un caso emblemático es el de la tuitera Valeria Martell, quien ha diversificado el negocio del deseo erótico y ahora escribe libros, da conferencias y ofrece servicios de coaching sexual y amistad erótico-virtual, ello a través de WhatsApp.

En entrevista para MILENIO Paola relató que pese a ser licenciada en finanzas adquirió una deuda millonaria que la orilló a tomar la opción de ser escort, apurada por la oferta de obtener, en poco tiempo, las utilidades que su urgencia demandaba.

En algún momento, de los tres años que se dedicó al acompañamiento o servicio sexual, Valeria abrió una cuenta de Twitter y luego un blog donde comenzó a relatar las historias sexuales con sus clientes. También notó que la tecnología le permitió formar un círculo donde sus seguidores crecían exponencialmente y los candentes relatos le funcionaban también como publicidad gratuita.

Por sus mismos seguidores se enteró del concurso de literatura erótica al que convocaba la editorial Novelistik y no solo entró sino que obtuvo el derecho a que le publicaran su primer novela Diario erótico, mil noches de escort (Ediciones B, 2016).

Pocos meses después también publicó Al Punto G, consejos de una escort para triunfar en el dinero y sobrevivir en el amor, que presentó en la pasada edición de la Feria Internacional de Libro del Palacio de Minería. Valeria jura que tres años como escort fueron suficientes y que ahora se puede dar el lujo de no volver gracias a las otras posibilidades que se forjó.

Al venderse como una ex escort que escribe, le han surgido ofertas para dar conferencias, pero donde mejor le va es en su faceta de coaching sexual: “No toda la gente puede pagarse un terapeuta (...) Entonces yo les ofrezco a mis clientes secretos, consejos y recetas para que su vida sexual sea más placentera; ¿quién mejor que una ex escort para asesorar sobre sexualidad?”.

Por esa modalidad, Valeria cobra entre 500 y mil pesos y quien le deposita tiene derecho a un número pactado de mensajes de texto, fotos, incluso de voz, todo personalizado y respondido por ella.

Nada mal para quien trabaja a través de Twitter desde la comodidad de su hogar.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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