Valeria Mariaud recuerda con una ternura casi cinematográfica aquel día en que fue el caballito que jalaba la carroza de Cenicienta. Tenía apenas 14 años y desde entonces soñaba con ser la protagonista de esa historia basada en el cuento clásico de Charles Perrault con la música de Sergei Prokófiev.
Después de casi una década de formar parte de la Compañía Nacional de Danza, Mariaud subirá al escenario para encarnar al personaje en la reposición del ballet en el Palacio de Bellas Artes después de 12 años.
Valeria guarda la inocencia del personaje sin renunciar a la madurez del oficio. En sus palabras hay memoria, disciplina y convicción: “Vivir esta experiencia me llena de alegría, estoy agradecida con la vida por estar en este lugar y en este momento”.
Bailará en la nueva temporada de La Cenicienta con música en vivo, interpretada por la Orquesta del Teatro de Bellas Artes.
“Me emociona mucho ser Cenicienta, obviamente es la ilusión de cualquier niña. En la escuela, cuando me tocó bailar como el caballito de la carroza, me encantaba ver a las bailarinas que eran las protagonistas. Ahora estar en el escenario del Palacio de Bellas Artes es un sueño hecho realidad. Lo único que quiero es poder vivir y disfrutarlo al máximo”.
La temporada de La Cenicienta iniciará este 21 de junio y habrá en total seis funciones hasta el 2 de julio.
¿Qué significa interpretar a Cenicienta en este montaje que no se presentaba en el Palacio de Bellas Artes desde hace 12 años?
Para mí es un estreno, yo no lo había bailado, entonces es mi estreno también como Cenicienta. Me emociona muchísimo estrenar este ballet que es muy bonito. La mayoría conoce la historia de este cuento de hadas y es maravilloso con la música y la escenografía. Así que tener la oportunidad de interpretar este rol me gusta y me emociona enormemente.
¿Cómo transmites la vulnerabilidad de Cenicienta?
He estado estudiando mucho. He visto todas las versiones en película para construir el personaje desde mi percepción de cómo es, qué siente, qué está viviendo, de esa manera he ido construyendo al personaje para que el público entienda cuál es la vida de Cenicienta y que empatice con ella desde un lugar más realista. Cuando una persona no tiene tanta libertad en la vida y por primera vez es vista, como en este caso, por el príncipe. Quiero transmitirlo desde un lugar más actual, pensando que esas circunstancias todavía se viven.
Cenicienta es un personaje que vive maltrato, pero logra mantener su esencia. ¿Cómo lo traduces a la danza?
La gran virtud de Cenicienta es que nunca, a pesar de vive una vida de maltrato en la que carece de libertad, nunca pierde la nobleza y sencillez que tiene en el corazón. Eso es lo pienso cada vez que bailo ese rol. Ella está viviendo esa realidad, pero nunca deja de ser noble, gentil y amable, es lo que trato de trabajar en el escenario para compartirlo con el público.
¿Cómo se construye la relación con el príncipe Henry?
Es un trabajo que hacemos en conjunto todos los días mi partner y yo, en este caso mi príncipe, de platicar mucho también con nuestro maestro ensayador: ¿cómo es la historia?, ¿qué pasa con Cenicienta?, ¿qué siente el príncipe? y lo construimos desde ese lugar.
¿Cómo logran crear un ballet tan imponente?
Es resultado de la colaboración de las personas que están detrás del escenario y que no se ven pero hacen un gran trabajo, ya que se requieren de cambios de escena. Son muchas cosas que ellos tienen que trabajar y, sin embargo, logran que esta magia envuelva el escenario con la finalidad de que el público se sienta como en un cuento de hadas.
La música es fundamental, pero también es un reto bailar con la orquesta en vivo.
La música de Sergei Prokófiev es bellísima, creo que es de las más maravillosas que me ha tocado bailar. Cada quien hace su parte y lo único es ponernos de acuerdo para que todo salga perfecto y que la magia suceda.
Este montaje con escenografía y vestuarios espectaculares, ¿qué impacto tienen en tu interpretación?
Es un todo, tanto la música, la escenografía y el vestuario en conjunto crean una atmósfera para lograr un resultado fantástico. Ponerme el vestuario es una gran emoción pensando que voy a encarnar a Cenicienta. Cada vestuario tiene un por qué y la interpretación de cada personaje en cada acto es un momento especial.
¿A qué das prioridad para mantener tu salud física y mental en roles exigentes como Cenicienta?
En el aspecto físico es muy importante para nosotros estar bien en una temporada así, lo que implica comer y descansar correctamente, incluso pasar a terapia física. Todo es importante para mantener nuestro cuerpo a fin de que aguante tanta exigencia y carga de trabajo.
Mentalmente, estar tranquilos, tener pensamientos positivos, reflexionar acerca del desempeño y que es un trabajo que no siempre es lineal; reconocer que hay días buenos y ensayos mejores que otros, pero que es un proceso que lleva a un fin: bailar y dar lo mejor en las funciones.
✨ La Cenicienta regresa al Palacio de Bellas Artes con una producción especial de la Compañía Nacional de Danza y orquesta en vivo, formato que no se presentaba en este recinto desde hace más de 12 años.
— Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (@bellasartesinba) May 23, 2026
Con música de Sergei Prokófiev y coreografía de Ben Stevenson, más de 70… pic.twitter.com/uR4KHUDAbC
¿Compartes algo con Cenicienta?
Puedo identificarme con mi Cenicienta porque cada bailarina le pone su interpretación. Yo comparto con ella el hecho de no perder su esencia. A pesar de las adversidades que vive no deja de ser ella misma, cariñosa y gentil. Por ese lado me identifico un poquito más y eso me ha ayudado mucho, pensar que a final de cuentas nunca deja de ser ella, y yo soy así, amable, honesta y humilde con la con las personas, considero que eso es lo que ayuda a caracterizar a este personaje.
La temporada es corta, sólo seis oportunidades tendrán los amantes de la danza de asistir a Bellas Artes.
Al final es una historia que todo el mundo conoce, quien vaya a las funciones disfrutará y se dará cuenta de que vivirá un cuento de hadas. Hoy día eso se pierde, ya no existe esa magia y poder experimentar este momento en el Palacio de Bellas Artes, el 2 de julio, durante mi actuación, es algo que la gente debería vivir.
BSMM