Un mal olor en Checoslovaquia

Hombre de celuloide


Suele identificarse a ciertos asesinos con la descomposición de una cultura. Lo que fue Jack el Destripador para la Inglaterra victoriana es Chikatilo para la Rusia soviética y Devin Kelley para el Estados Unidos de Trump. Yo, Olga. Historia de una asesina narra con la elegancia propia del cine de la extinta Checoslovaquia la historia de una asesina en masa. Pero lo de menos es la anécdota; lo demás es el montaje, la fotografía y la actuación de Michalina Olszanska, quien ofrece a la asesina una interesante forma de caminar y hacer el amor. Por otra parte Yo, Olga… es una película difícil. A menudo se hace lenta y está narrada en viñetas que no siempre se explican por sí mismas, pero el director se inserta en una importante tradición del cine de Guerra Fría, un cine influido por el checoslovaco František Vláčil, autor de Marketa Lazarová, y el polaco Krzysztof Kieslowski, autor de No matarás. La influencia más decisiva, sin embargo, es la de Jerzy Kawalerowicz, autor, en 1961, de la inquietante Madre Juana de los Ángeles. Kawalerowicz se basó en un famoso caso de posesiones satánicas en la Francia de 1631. No es que el director de Yo, Olga… haya decidido interpretar las acciones de su protagonista como posesión, pero la actriz parece habitada por un espíritu que blasfema y dice cosas hermosas. No hay nada más opuesto al descubrimiento de Hannah Arendt (la banalidad del mal) que estos elogios de la muerte y el asesinato. Gracias a ellos Olga deja de ser una proletaria que asesina sin por qué para convertirse en una sofisticada adolescente que seduce y hace el amor en un país a punto de desaparecer: Checoslovaquia. En ello estriba el arte del cine. Para hacer atractiva a la protagonista, los directores de Yo, Olga… ocultan los detalles más desagradables del caso real que tuvo lugar en 1973 y el guionista le hace blasfemar como si fuese Rimbaud. La actriz, además, le da a la asesina una belleza macabra. La realidad es que Olga Hepnarová marcó el fin de una época no por señalar a un espíritu desprendiéndose del cuerpo sino por señalar sus secreciones. Como Hamlet cuando dice que “hay algo que huele mal en Dinamarca”.

@fernandovzamora

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.