El estudio Nook Textile Decor, fundado por la diseñadora mexicana Vangi Uriegas, trabaja una aproximación al interiorismo en la que el textil deja de ser un elemento decorativo para integrarse como parte estructural del espacio. El proyecto inició en 2021, con antecedentes en un taller colaborativo en Tulum desde 2018, y se centra en la construcción de atmósferas a partir de materiales, texturas y procesos artesanales.
“El textil es el reflejo inmediato de nuestra sociedad. En la moda es la primera señal para entender a una persona y su pertenencia a una tribu urbana; en la decoración es la manifestación de lo que el individuo busca reflejar en su intimidad”, dice Uriegas.
El estudio define su propuesta como un “eclecticismo curado” en el que se combinan fibras naturales como algodón, lana, alpaca o yute con procesos semiindustriales y técnicas como el telar de pedal, el bordado y el tufting. El resultado son piezas que buscan integrar lo artesanal y lo contemporáneo sin jerarquía entre ambos.
Sobre la evolución del oficio, Uriegas dice: “Antes era una labor doméstica invisible; hoy es un medio para explorar volúmenes, dimensiones y sensaciones en el espacio”.
En ese tránsito, el textil ha comenzado a desplazarse del objeto hacia el entorno, incorporándose a la lógica del diseño espacial.
El estudio opera como un laboratorio donde cada pieza surge de la relación entre técnica, intuición y materia. El tufting se ha convertido en una de sus herramientas principales, aplicada no solo en tapices, sino también en mobiliario, cabeceras y luminarias, ampliando el alcance del textil dentro del interiorismo.
Para Uriegas, este desplazamiento también responde a una búsqueda de mayor conexión sensorial en el diseño contemporáneo: “A veces compramos la idea de que la neutralidad es sinónimo de paz, pero ¿qué pasa con la expresión personal? La perfección no es una condición humana. Nuestra verdadera esencia radica en la búsqueda de la autenticidad”.
El proyecto también se inscribe en una lógica de producción a pequeña escala y colaboración con artesanas, principalmente mujeres, en procesos de bordado, anudado y acabados. Esta metodología forma parte de un enfoque de slow design que privilegia la experimentación y el uso consciente de materiales.
Belleza y transformación
En cuanto a la relación entre el cuerpo y el espacio, Uriegas comenta: “El espacio es una extensión de nuestro cuerpo; el refugio donde finalmente podemos soltar las capas que nos protegen afuera y recargar energía desde nuestra verdad más auténtica”.
Los proyectos del estudio incluyen intervenciones residenciales y de hospitalidad en la Riviera Maya como Casa Aku, Athara 22 y Proyecto Miraluna, en los que el textil funciona como herramienta principal para modificar la atmósfera sin intervenir necesariamente la estructura arquitectónica.
“La belleza radica en la transformación, no en la rigidez. Prefiero un espacio que madura con dignidad y cuenta una historia, a un entorno estático que le teme al uso diario”, dice.
En su planteamiento, Nook Textile Decor entiende el interiorismo como una práctica donde el material no solo cubre el espacio, sino que lo construye emocionalmente a través de la textura, el uso y el tiempo.
PCL