Cultura

Secretaría de Turismo de Guanajuato descarta que el Cervantino agonice

En esta edición, la experiencia diaria de los habitantes de Guanajuato difiere de los indicadores gubernamentales.

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A días de concluir, el 54 del Festival Internacional Cervantino se desarrolla entre percepciones que contrastan. Por un lado, la Secretaría de Turismo del estado y el Consejo Turístico de Guanajuato ofrecen cifras de ocupación y derrama económica como señales de fortaleza, mientras que prestadores de servicio y  habitantes de la ciudad hablan de calles, restaurantes y foros con menor afluencia en comparación con los años anteriores.

La experiencia diaria de los habitantes de Guanajuato difiere de los indicadores gubernamentales y abre una interrogante acerca de los alcances reales del Festival Internacional Cervantino.

Guadalupe Robles, secretaria de turismo e identidad del estado de Guanajuato, defiende el balance preliminar de los dos primeros fines de semana del Festival Internacional Cervantino en este 2026.

“Tuve una reunión con el Consejo Turístico de Guanajuato capital y con los hoteleros, ellos hacen un cierre preliminar de los primeros días del festival con una ocupación hotelera de un 70 por ciento aproximadamente”.

De acuerdo con la funcionaria, dicha cifra representa “un crecimiento con respecto al año pasado de un 8 por ciento, con efectos en derrama, visitantes e impuesto hotelero”.

Robles invita a leer de forma positiva esos resultados: “Siempre que hay ocupación hotelera hay derrama, hay visitantes, hay impuesto hotelero”.

Todo ello, explica, se encamina en más promoción para el estado de Guanajuato: “Si hablamos de turismo, a veces los números parecen un poco fríos al hablar solamente de derrama o de ocupación; creo que en Guanajuato sigue siendo importante hablar y promover al Cervantino. Apenas en el tianguis turístico, que tuvo lugar el pasado mes de marzo, recibimos el premio al mejor festival cultural de todo México”.

La funcionaría no niega ni descarta la existencia de una crisis “de percepción”. Ante la pregunta sobre si coincide con quienes afirman que el festival “agoniza”, responde: “Yo me baso en lo que me dicen los propios hoteleros, los restauranteros, que ven buenos números en esta edición. Tendremos que esperar a que cerremos el Cervantino. Siempre hay áreas de oportunidad y lo tenemos que aceptar, (ya sea que) se trate de mejorar la cartelera o de hacer más promoción”.

Los argumentos oficiales y la experiencia cotidiana queda sobre la mesa con el testimonio de Luis Alberto Espinoza, representante del Consejo Turístico. Aunque también reportó una ocupación cercana al 70 por ciento de jueves a domingo, reconoce que las ventas en restaurantes han caído.

Para Espinoza, esa baja no sólo tiene que ver con el Cervantino, sino a la actividad turística en general Guanajuato.

“Desde marzo a la fecha ha habido una reducción en la actividad de entre un 10 y un 15 por ciento. Entonces, el Cervantino no podría ser la excepción. Si lo comparamos con el año pasado, sí hay un decremento en ventas del 10 por ciento. En general, este año ha estado entre un 10 y un 15 por ciento por debajo del año pasado”.

El empresario también identifica un desafío generacional: “Muchos jóvenes ya no ubican el tema del Festival Internacional Cervantino como un evento al que hay que asistir, algo que los jóvenes de antaño anhelaban”.

Desde su perspectiva, la solución no es declarar el fin del festival, sino reconstruir su vínculo con nuevos públicos: “El Festival Internacional Cervantino tiene que ser una labor de promoción, sobre todo entre los jóvenes”.

La comparación con el Festival del Día de Muertos agrava el contraste. Mientras el Cervantino, desde el año pasado muestra espacios con poca gente, el Festival del Día de Muertos genera un crecimiento de visitantes y una repercusión en redes sociales notablemente mayor, aunque Guadalupe Robles, secretaria de turismo e identidad del estado de Guanajuato, responde que se trata de eventos “totalmente diferentes”.

La funcionaria compartió con MILENIO las cifras previstas para el Cervantino de este año. Durante los 16 días del FIC, se proyecta para Guanajuato capital 268 mil 583 asistentes, con una derrama económica de 363.5 millones de pesos y un 60 por ciento de ocupación hotelera en promedio. En tanto, la proyección para el Festival de Día de Muertos, que durará seis días, es de 250 mil visitantes, con una derrama económica de 300 millones de pesos.

“Son festivales muy diferentes en su forma. El Festival de Día de Muertos se realiza durante seis días, aunque este año lo estamos creciendo un día más porque fue un éxito. Ojalá todos los festivales, todos nuestros eventos, sean de esta gran magnitud. Hay que seguir trabajando; yo creo que la promoción es vital para fortalecer la oferta turística de Guanajuato y es en lo que estamos más enfocados”, precisa.

La diferencia entre ambos festivales revela un problema de atención y promoción.

El Día de Muertos ofrece imágenes inmediatas, participación masiva y una narrativa visual fácil de circular. El Cervantino, en cambio, depende de una oferta cultural más compleja y menos susceptible de convertirse en fenómeno viral. Esa asimetría puede alimentar la percepción de que el festival perdió centralidad, aún cuando conserve programación de calidad.

Por ello, Espinoza rechazó directamente la idea de que el Cervantino esté muriendo. “No creo que agonice”, dijo, y citó como evidencia la asistencia al evento con Mujer en Cypher el pasado lunes, un día con poca gente en la ciudad, y que reportó 85 por ciento de asistencia en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas.

Su defensa incluyó una reflexión sobre el pasado: “Muchos años nos quejamos de que durante el Cervantino Guanajuato se convertía en la cantina más grande del mundo; hoy que no lo es, hay más orden, así que no podemos estar añorando esos años en los que las calles se inundaban de personas, donde el único propósito de la mayoría era ir a emborracharse”.

Para el representante del Consejo Turístico, la menor concentración de personas en la calle no equivale necesariamente al fracaso.

“Hoy hay menos gente, pero la gente que viene a Guanajuato va a los eventos, hay más orden, se disfruta más la ciudad y muchos de los espectáculos siguen teniendo una enorme calidad”, sostuvo.

Las explicaciones pueden ser ciertas: hay visitantes, pero gastan menos; hay hoteles ocupados, pero los restaurantes no llenan; hay eventos con buena asistencia, pero la ciudad no transmite la intensidad de otras épocas.

El festival, en versión del gobierno y la iniciativa privada, no agoniza. Pero sí atraviesa una transformación: menos gente en las calles, menores ventas en restaurantes, un público que ha cambiado y una promoción que, según el propio Consejo Turístico, se descuidó entre los jóvenes.

La pregunta ya no es únicamente si el Cervantino sigue siendo “el mejor festival cultural de México”; es si Guanajuato y la federacion siguen dispuestos a hacer lo necesario para que vuelva a ser lo que fue: el festival más importante de Latinoamérica.

PCL

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Leticia Sánchez Medel
  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.
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