La exposición Antes de que el mundo fuera hecho, teníamos un rostro, de la artista de origen polaco Sarah Kuźmicz, se inaugura hoy en la Casa Universitaria del Libro (Casul UNAM). A través de la pintura al óleo y diversas técnicas, la creadora aborda el retrato como una herramienta de exploración para indagar en la memoria, la percepción y la construcción de la identidad.
“Son rostros, dibujos al carboncillo y pinturas al óleo sobre papel, todos en pequeño formato. Es una serie en la que llevo trabajando algunos años, pero surgió de manera muy casual; surgió sola, sin que yo lo buscara”, dice Kuźmicz.
La pintora asegura que suele trabajar el óleo en formatos cada vez más grandes, “donde construyes un espacio pictórico y es fundamental la relación entre el fondo, la figura y lo abstracto. Pero, al mismo tiempo, siempre dibujaba: tenía muchísimos apuntes y garabatos como ensayos para calentar la mano o probar técnicas. Algunos comenzaron a cobrar vida propia, parecían piezas acabadas y querían vivir por sí solos. Así surgió esta serie”.
La muestra se integra por un total de 26 piezas distribuidas entre óleos y dibujos al carboncillo.
Para la artista, ensayista y traductora, el dibujo tiene una doble vida: puede ser un ensayo o una obra absolutamente autónoma.
“Pero, por otro lado, también es muy espontáneo, muy rápido; es una manera casi instintiva de sacar algo de ti. El dibujo es una buena escuela para ensayar, para que se te ocurran cosas y encuentres soluciones para la pintura. Entonces ha sido un proceso muy interesante, como de caminos de ida y vuelta, de ensayar técnicas, de reflexionar. Ahora me pasa al revés: esos rostros en pequeño formato parecen querer volver al lienzo grande, casi desgarrando y ocupando tanto espacio que casi no se ve el fondo”.
Kuźmicz explica que la literatura es una fuente de inspiración muy importante: "Me fascina el ambiente del teatro chejoviano, las atmósferas de El obsceno pájaro de la noche, de José Donoso; el universo de Jesús Gardea y la poesía. De hecho, para esta serie hubo un poema de W. B. Yeats que leí y no me salía de la cabeza. En inglés es muy ambiguo, pero las traducciones al español o al polaco le quitaban esa riqueza, lo simplificaban como si fuera una mujer mirándose al espejo. El original es alguien que se ve en el espejo y no sólo busca su rostro, está buscando algo más allá y quizá es lo que busco con la exposición”.
Otras dimensiones
Como artista, comenta que un peligro es caer en la anécdota o en lo narrativo: “El pintor tiene su propio lenguaje abstracto basado en la composición, la línea, el ritmo y el color. Hay una cita que no me acuerdo dónde encontré que dice que ‘la pintura tiene sus razones que la razón no entiende’. En el rostro hay una relación con la realidad visible, la fisionomía y elementos reconocibles, pero debes buscar una expresividad que surja de los elementos estéticos formales para que sean portadores de significado, como en una novela con huecos que el lector o el espectador debe rellenar”.
Las obras de Kuźmicz están cargadas de una atmósfera profunda e introspectiva y buscan representar tanto las facciones físicas como las dimensiones emocionales y espirituales que habitan en cada rostro.
“En este formato tan pequeño, solamente un rostro, sin todo el contexto de un lienzo grande, necesitas condensar mucho la forma y hay toda una dificultad. Y, en cuanto a la ejecución, me fascina la tradición de los pintores venecianos, sobre todo a partir del Tiziano tardío, que empezaron a pintar de forma muy improvisada, donde ponías una mancha y esa mancha cambiaba todo. Como decía Donoso con la literatura: ‘que la novela no se escribe, sino que se descubre’, con la pintura pasa lo mismo: la obra te sobrepasa, van saliendo cosas que no pensabas al inicio y que luego cobran vida propia”, explica.
La artista afirma sobre Antes de que el mundo fuera hecho, teníamos un rostro: "Yo misma comienzo a ver cosas diferentes en mis obras acabadas; se alejan de mí, viven en otras dimensiones, tienen vida propia y espero que las personas que vengan a ver estos rostros creen sus propias historias.
La exposición se inaugura este jueves 6 de agosto a las 18:00 horas en la Casa Universitaria del Libro de la UNAM (Orizaba 24, colonia Roma Norte) Estará abierta al público de lunes a viernes de 10:00 a 19:00 horas, y los sábados, de 10:00 a 14:00 horas.
BSMM