Ruta del Castor, organización mexicana sin fines de lucro dedicada a desarrollar proyectos de arte contemporáneo e interacción social con distintas comunidades e infancias, fue seleccionada por The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts entre sus beneficiarios de 2026, con un apoyo de 60 mil dólares. El financiamiento permitirá fortalecer sus residencias artísticas, proyectos de arte público y parte de su operación, en una nueva etapa para una iniciativa que desde 2017 busca llevar el arte más allá de los espacios tradicionales.
Fernanda González-Ángulo, coordinadora de Programas y Proyectos, y Sofía Casarín García Ramos, codirectora y cofundadora de Ruta del Castor, platican con MILENIO para conocer más acerca de la trayectoria del proyecto y la importancia de esta beca en su historia como organización.
¿Qué es Ruta del Castor?
“Ruta del Castor es una organización que se ha encargado de crear proyectos de arte e interacción social, que es un tipo de arte muy específico en el que se colabora con distintas comunidades con el objetivo de crear proyectos en común. Nosotras hemos hecho proyectos que resuenan con distintas voces, que abordan diferentes problemáticas”, explica Sofía Casarín.
Su trabajo, como bien lo explica Casarín, surge a partir de la participación de artistas y comunidades en procesos de creación alrededor de contextos y temas específicos, mientras que la organización acompaña cada proyecto mediante una metodología que ha construido a partir de la investigación, pero también de la experiencia y el intercambio con diferentes grupos sociales.
Entre las poblaciones en situación vulnerable o históricamente marginadas con las que han trabajado se encuentran distintas comunidades de infancias, la comunidad LGBT, habitantes de Xochimilco y barrenderas y barrenderos de la Ciudad de México.
¿Cómo nació Ruta del Castor?
Nacida en 2017, Ruta del Castor surgió como un proyecto a partir de la amistad entre sus fundadoras, Sofía Casarín y Andrea de la Torre, quienes ya tenían experiencia dentro del sector cultural. Andrea había trabajado en instituciones culturales como el Museo Jumex y la Casa Estudio Luis Barragán. Por su parte, Sofía colaboraba de manera independiente con colecciones y museos en programas de viajes de patronato.
Fue a partir de sus conversaciones sobre el rumbo del arte contemporáneo en México que comenzó a surgir la idea de hacer proyectos que se alejaran de los espacios tradicionales de exhibición.
El nombre de la organización también refleja su intención de alejarse de una identidad institucional. "Ruta" hace referencia a la Ruta de la Amistad, mientras que el castor fue elegido por ser un animal que trabaja en comunidad y transforma su entorno, una idea que, de acuerdo con Casarín, también representa el espíritu de Ruta del Castor.
“Sentíamos que la socialización y el contenido no estaba siendo lo suficientemente oportuno con los contextos y realidades que estábamos viviendo. Había como esta necesidad de hacer proyectos que también nos interesaran un poco y nos divirtieran”, señala Casarín.
Uno de los primeros proyectos que marcó este camino surgió a partir de un poema de la artista estadounidense Zoe Leonard, escrito en el contexto de la crisis del VIH/sida y relacionado con las demandas de la comunidad LGBT.
“En mis estudios recibimos la consigna de leer el poema en voz alta, colectivamente un grupo en un salón al mismo tiempo. Y esa consigna detonó en mí un llamado de colectividad. Cuando queríamos hacer este tipo de proyectos, estábamos a la vuelta de las elecciones de ese año y le dijimos a Andrea: ‘tenemos que empezar con un proyecto ya’, ‘tenemos que responder al momento político que estamos viviendo’”, recuerda la cofundadora sobre el nacimiento de la organización.
Es así como Ruta del Castor invitó al poeta mexicano Luis Felipe Fabre para realizar una adaptación y traducción del poema al contexto sociopolítico de México. La pieza fue activada en el espacio público, en el Hemiciclo a Juárez, durante una marcha de la comunidad LGBT.
Para la organización, aquel proyecto se convirtió en un punto de partida para explorar las posibilidades del arte como una herramienta de encuentro y comunicación.
¿En qué consiste el apoyo de The Andy Warhol Foundation?
Después de casi una década de trabajo, Ruta del Castor recibió un apoyo de 60 mil dólares de The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts como parte de sus beneficiarios de 2026.
Para la organización, el respaldo permitirá fortalecer su programación de 2026-2027 y representa 40% de los recursos necesarios para llevarla a cabo.
“Parte de ello va a ir a nuestro programa de residencias artísticas trabajando en estas dos comunidades con infancias, la otra parte va a ir a nuestro nuevo proyecto de arte público en el Mercado Abelardo Rodríguez en el Centro Histórico de la Ciudad de México”, detalló la codirectora.
Además de estos proyectos, una parte del financiamiento se destinará a gastos operativos de la organización, lo que permitirá fortalecer una estructura que ha crecido a partir de becas, donativos y colaboraciones.
El apoyo llega en un momento de consolidación para Ruta del Castor, que busca ampliar el alcance de su trabajo sin abandonar una metodología basada en la colaboración entre artistas y comunidades.
¿Cómo trabaja Ruta del Castor?
A lo largo de su trayectoria, la organización ha desarrollado proyectos de arte público y prácticas de interacción social a partir de procesos de investigación, mediación y creación colectiva. Su metodología busca generar espacios de encuentro entre artistas, comunidades y sus contextos.
De acuerdo con las cifras compartidas por Ruta del Castor, desde 2017 ha realizado 60 proyectos con 21 comunidades y más de 100 artistas, además de registrar más de 4 mil 500 participantes directos y más de 300 mil beneficiarios indirectos.
Su trabajo parte de las particularidades de cada comunidad. La organización puede desarrollar intervenciones en el espacio público, residencias, talleres, recorridos o programas públicos, pero el proceso no comienza con una obra terminada, sino con la investigación del contexto y el vínculo con las personas que forman parte de él.
“Estamos a punto de cumplir 10 años en los que hemos creado y desarrollado nuestra propia metodología a través de investigación, pero sobre todo a través de la experiencia y del intercambio. Que eso es algo para nosotras sumamente rico, el intercambiar conocimiento con diferentes grupos sociales, el escuchar y activar a través del arte”, explicó la cofundadora.
Entre los proyectos que han desarrollado se encuentran trabajos con distintas poblaciones en situación vulnerable o históricamente marginadas, como comunidades de infancias, la comunidad LGBT, habitantes de Xochimilco y el Sector 9, integrado por barrenderas y barrenderos de la Ciudad de México. En Xochimilco, abordaron temas relacionados con la soberanía del agua.
Cada proyecto parte de una problemática diferente y plantea una relación particular entre las personas participantes y los artistas.
¿Por qué las infancias son importantes para Ruta del Castor?
El trabajo con infancias forma parte de Ruta del Castor desde sus primeros proyectos. Actualmente, su programa de residencias CASA se desarrolla en dos comunidades: CASACUNA, con infancias y cuidadoras, y CASAFUNFAI, con madres privadas de la libertad, sus hijas e hijos y cuidadoras.
Para la organización, trabajar con niñas, niños y adolescentes no significa llevar clases tradicionales de arte, sino generar procesos de creación a partir del juego y la experimentación.
"El juego es una forma sumamente radical de entender el mundo también como adultos, y el artista es invitado, supervisado y acompañado por el equipo de Ruta del Castor para justamente usar materiales, procesos, formas de trabajo que sean fáciles y divertidas", señaló Casarín.
La intención es alejarse de una relación paternalista en la que el artista llega para enseñar una técnica. En su lugar, buscan generar un intercambio en el que tanto las infancias como los artistas aprendan durante el proceso.
“Nuestros proyectos nunca tienen que ver con enseñar, no tienen que ver con clases de arte, no viene el profesor de arte. Tratamos de alejarnos de narrativas paternalistas, asistencialistas; más bien, traemos una práctica de un artista con un acompañamiento de mediación nuestro, como organización, para que el arte sea una herramienta de desarrollo”, explicó Casarín.
Bajo esta perspectiva, las infancias no son únicamente las destinatarias de los proyectos, sino participantes activas en los procesos de creación.
“En todos los procesos de las residencias y los proyectos con las infancias se hace muy visible que las infancias también son los artistas”, apuntó Casarín.
Para González-Ángulo, esta relación también permite reconocer capacidades que las infancias desarrollan de manera natural, como la imaginación y la abstracción.
“Las infancias son sumamente artísticas. Los niños cantan, bailan, dibujan, escriben, y es algo que con el tiempo se quita”.
El arte como herramienta para abordar temas complejos
Una parte importante del trabajo de Ruta del Castor consiste en utilizar el arte para acercarse a temas que pueden resultar complejos, incluso para las propias comunidades.
La organización recurre a ejemplos, juegos y ejercicios experimentales para abordar asuntos como la diversidad, el ambientalismo, el activismo y distintas problemáticas sociales.
“Les explicamos temas que podrían parecer complejos a través del ejemplo”, explicó González-Ángulo.
Uno de sus proyectos relacionados fue la residencia realizada junto con Atardecer Salvaje y las infancias de FUNFAI. El proceso utilizó la historia de una ballena para abordar la ausencia materna con niñas y niños cuyas madres se encuentran privadas de la libertad.
“El arte y la creación de esta ballena, tanto tangible, material, como en narrativa, fue una vía para tocar el tema de la ausencia materna. El arte siempre es la forma con la que trabajamos todas las complejidades”, subrayó la coordinadora.
Para Ruta del Castor, esta perspectiva también responde a una problemática que identifican dentro del sector cultural: el adultocentrismo.
La organización considera que, aunque existen programas dirigidos a niñas y niños en museos y espacios culturales, todavía existe una oferta limitada de proyectos de arte contemporáneo pensados específicamente desde las infancias y no únicamente desde una perspectiva educativa.
¿Qué proyectos desarrolla actualmente Ruta del Castor?
Además de sus residencias con infancias, Ruta del Castor desarrolla proyectos de arte público en distintos espacios de la Ciudad de México.
Uno de ellos es el trabajo que realiza desde el año 2024 en el Mercado Abelardo L. Rodríguez, en el Centro Histórico, junto con su comunidad de locatarios. El proyecto, a cargo del artista colombiano Carlos Alfonso, está planteado como una iniciativa de largo plazo que se extenderá hasta abril de 2027.
Después de dos años de investigación y trabajo comunitario, Ruta del Castor prepara para finales de 2026 un despliegue curatorial dentro del mercado, con intervenciones artísticas, encuentros comunitarios, recorridos performáticos, conversaciones públicas y una nueva pieza de Carlos Alfonso.
El espacio tiene además una importancia particular para la historia del arte público en México. Su programa mural fue realizado bajo la dirección de Diego Rivera y contó con la participación de artistas como Pablo O’Higgins, Marion y Grace Greenwood, Isamu Noguchi, Ramón Alva Guadarrama, Ángel Bracho, Raúl Gamboa, Antonio Pujol, Pedro Rendón y Miguel Tzab Trejo.
El proyecto busca que la intervención artística no se limite a dialogar con la historia del inmueble, sino que también considere a las personas que trabajan y habitan actualmente el mercado. La propuesta parte de la mediación comunitaria para reflexionar sobre el presente del espacio, su patrimonio y las relaciones que sostienen su vida cotidiana.
Además del mercado, Ruta del Castor mantiene actualmente proyectos de residencias CASA y otras iniciativas de arte público, entre ellas trabajos con Julia Reyes Retana y Antonio Ruz.
¿Qué sigue para Ruta del Castor?
La siguiente etapa de Ruta del Castor contempla ampliar su programa de residencias artísticas a nuevas comunidades y trabajar con más infancias, particularmente en otros espacios de cuidado.
“Parte del crecimiento va a ser esta idea de seguir implementando este programa de residencias artísticas en más comunidades y con más infancias. Este crecimiento de trabajo en otros espacios de cuidado con más infancia es el futuro de Ruta del Castor”, adelantó la codirectora.
La organización también busca continuar con el desarrollo de su metodología de arte y educación, así como con nuevos proyectos de arte público en distintos puntos de la Ciudad de México.
Después de nueve años de trabajo, el respaldo de The Andy Warhol Foundation representa para Ruta del Castor una oportunidad para consolidar esta metodología y ampliar sus posibilidades de colaboración con artistas y comunidades.
Los 60 mil dólares permitirán fortalecer las residencias, impulsar proyectos de arte público y sostener parte de la estructura de la organización durante una etapa en la que busca llevar su trabajo a nuevos espacios y comunidades.
M.R.