• Regístrate
Estás leyendo: Revolución
Comparte esta noticia
Jueves , 21.03.2019 / 19:06 Hoy

Revolución

Han pasado dos generaciones que no han sido capaces de retomar el desarrollo inmobiliario de las colonias centrales de nuestra ciudad, salvo en contados casos.

Publicidad
Publicidad

Es fascinante pensar cómo habrá sido la Ciudad de México hace 100 años: la población de la capital era de aproximadamente 470 mil habitantes, cifra similar a la cantidad de habitantes de algunas delegaciones actuales, o bien de ciudades medias como Cuautla, Tepic y Orizaba.

En 1914 había entrado a la ciudad el Ejército Constitucionalista de Venustiano Carranza, Pablo González y Álvaro Obregón, comenzando con ello un periodo de más de una década de magnicidios e inestabilidad en todo el país.

En aquellos años las colonias periféricas en torno al centro de la ciudad, las cuales habían tenido su auge durante la dictadura de Porfirio Díaz, frenaron de golpe su desarrollo y cayeron en desgracia. Muchos de los habitantes adinerados de las colonias Santa María la Ribera, San Rafael, Roma, Juárez, Tabacalera y Guerrero, huyeron del país y dejaron sus propiedades en manos de sus empleados.

Algunos de los efectos de la inestabilidad política posterior a la Revolución fueron la escasez de alimentos, la inseguridad, los saqueos y las huelgas. En este contexto, el desarrollo urbano cambió dramáticamente, el ritmo de la construcción de vivienda e infraestructura bajó notablemente y cuando volvió a recuperarse, la naturaleza de las nuevas colonias fue muy diferente.

En las colonias antes mencionadas es fácilmente perceptible la brecha de tiempo entre las construcciones originales, casi todas casas unifamiliares que datan de la última década del siglo XIX hasta la primera del XX, que se encuentran flanqueadas por las que se comenzaron a construir después del periodo inestable, alrededor de 1925, que en general se trata de edificios de apartamentos en torno a patios tipo vecindario.

En la actualidad los arquitectos en esta ciudad nos enfrentamos a un importante reto, ya que han pasado dos generaciones que no han sido capaces de retomar el desarrollo inmobiliario de las colonias centrales de nuestra ciudad, salvo en contados casos.

Los propietarios de manzanas enteras con construcciones que forman parte del patrimonio cultural construido en la ciudad no tienen la iniciativa para conseguir que sus inmuebles se integren al desarrollo actual de la ciudad. Desde el fin de la Revolución hasta ahora han quedado huecos enormes cerca del centro de la ciudad, que han caído en un estancamiento del que es muy difícil salir. Las normas de protección oficial en las zonas patrimoniales, en lugar de ayudar a los inmuebles, los han depreciado ya que, según las leyes, lo único que se puede hacer con una casa catalogada es restaurarla, lo cual es ilógico cuando dicha casa se encuentra en un contexto deteriorado.

Esta situación solamente puede cambiar mediante la creatividad de los arquitectos y la negociación entre propietarios y autoridades.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.