Cultura

Restauran pinturas rupestres saqueadas en Coahuila; llaman a proteger patrimonio

Especialistas de la CNCPC trabajan en la rehabilitación de sitios dañados en Cuatro Ciénegas, mientras advierten que las afectaciones son irreparables.

Restaurar las pinturas rupestres no borra el hecho de que un grupo de hombres haya llegado a dos sitios arqueológicos en Coahuila para intentar extraer de las rocas imágenes milenarias, lo que causó daños irreparables al patrimonio nacional.

De acuerdo a expertas, el trabajo se enfoca en dar estabilidad a los paneles e intentar rehabilitarlos, aunque estos jamás lucirán como en el pasado. De ahí la importancia de que la Fiscalía General de la República continúe las investigaciones y aplique sanciones penales sobre quienes resulten responsables del saqueo en Cuatro Ciénegas, denunciado por la Delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia en la entidad.

El equipo de restauración de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), especializado en acervo rupestre, llegó para realizar su trabajo en la Cueva Pinta y la Cueva Pinta VI, severamente dañadas al iniciar el año 2025 por saqueadores.

Encabezado por Sandra Cruz Flores, titular del Programa Nacional de Conservación del Patrimonio Gráfico Rupestre, el equipo lo conforman seis restauradoras. En entrevista para MILENIO, Ana Paula Moisés y Patricia Mondragón, explicaron que en Coahuila se hizo un diagnóstico y una preparación previa a la intervención de los abrigos rocosos. Debido a que no se trata de sitios de fácil acceso, precisó Mondragón, se hicieron varios procesos previos que requieren de materiales especializados.

Se sabe que esta es la primera vez que se restaura un sitio arqueológico en Coahuila, pues en el pasado, solo se ha realizado un dictamen de conservación en la cueva de La Gualdria, gestionado por la Secretaría de Educación Pública y no por el INAH, mismo que dirigió Cruz Flores.

“Sí encontramos todavía fragmentos, aunque menos de lo que esperábamos, pero puede ser por diversas causas; ya pasaron tiempo a la intemperie. Pudo ser que igual siguieran entrando al sitio personas no autorizadas; son diversos factores, pero sí se lograron asegurar materiales que justo están dentro del plan de trabajo: el poder localizar su lugar de origen, en los sitios dañados”, dijo Patricia Mondragón.

Por su parte, su colega, Ana Paula Moisés, agregó que el trabajo del restaurador es similar al de un doctor, pues se analizan los sitios, se observan 'sus dolencias' y se intenta mitigar el daño, aunque el dolor siempre estará allí.

“Si te fracturas un hueso, se repara, pero no será el mismo aunque le pongas tornillos y suelde; entonces la idea es más bien el poder estabilizar esas pinturas aunque no van a quedar como estaban originalmente, y creo que eso es algo importante, que lo sepan. La intención es que se vea que sí fueron restauradas las pinturas porque no queremos hacer ningún falso histórico; nuestra intervención es muy puntual sin ser invasiva y eso es lo importante”.

Por el tipo de herramientas utilizadas por los saqueadores, que no solo fue una sierra sino además un taladro, las expertas precisaron que lograron dañar el soporte pétreo. Y aunque naturalmente existe un deterioro sobre las pinturas con el paso de los años, éste se aceleró considerablemente con el intento de robo.

“Justo con las vibraciones lograron que se cayera además material que ya estaba endeble; naturalmente, era algo que iba a suceder, me refiero a la erosión y degradación, iba a suceder con el paso del tiempo, pero las vibraciones afectaron y justo también dentro de los procesos que están, es el tratar de estabilizar esas zonas.

“Como mencionó Ana Pau, sí vamos a llegar hasta cierto punto, tenemos ciertos límites porque no se trata de hacer como que no pasó nada, es muy lamentable esto del tráfico del patrimonio del país y lo que intentamos es estabilizar la zona y darle cierta lectura de nuevo, o sea, reintegrar y que no se vean los espacios (huecos), pero se verá la diferencia de las zonas intervenidas”.

Para ambas especialistas, los daños que presentan los sitios rupestres son algo inédito en México, puesto que jamás habían observado que literalmente quisieran arrancar una pintura de un abrigo rocoso. Es por ello que también se ideó el realizar talleres de sensibilización para la población sobre el patrimonio nacional y su custodia, con la intención de erradicar la tolerancia hacia los saqueadores que roban piezas con fines de venta o coleccionismo.

Este año, dijeron, se aplica una política de lucha contra el saqueo patrimonial a escala nacional, pues, aunque se percibe más llamativo ir a zonas arqueológicas donde hay pirámides, en el desierto la belleza del pasado arqueológico, aunque de difícil acceso, siempre se mantiene en riesgo ante la imposibilidad de poner un guardia en cada abrigo rocoso y tumba mortuoria.





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Lilia Ovalle
  • Lilia Ovalle
  • Socióloga por la Universidad Autónoma de Coahuila. Periodista desde el año 1999.
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