“Me gusta contar una historia así porque no es fantasía, es una tragedia que podría haber ocurrido en tiempos modernos”, expone el cantante, en entrevista vía Zoom con MILENIO, en vísperas de la función que la Metropolitan Opera House de Nueva York transmitirá en vivo al mundo el sábado 17 de octubre.
“No es que quiera que la gente se muera o que se considere matando a alguien, pero Macbeth no es una fantasía; representa ideas y pensamientos e interacciones con otras personas que podrían suceder en la vida real”, abunda Kelsey, cuya interpretación del villano de Verdi podrá verse en Auditorio Nacional.
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Quinn, que debutó en 2008 con la casa neoyorquina como el Schaunard de La Bohème, de Giacomo Puccini, en la temporada que recién empieza encarnará cuatro personajes en sendas óperas: el epónimo en la nueva producción de Macbeth, con la soprano noruega Lise Davidsen como Lady Macbeth, y regresa a otros de sus aclamados roles como Barón Scarpia en la Tosca de Puccini y Amonasro en la Aida también de Verdi, y del Sumo Sacerdote de Dagon, en Samson et Dalila, de Camille Saint-Saëns.
Como hace dos años cuando encarnó a Scarpia, Kelsey conversa con este reportero sobre su primer compromiso con la MetOpera, en el montaje de Louisa Proske, quien llega al teatro del Lincoln Center desde la escena independiente y experimental, como su producción de enero de 2025 de la adaptación al arte lírico del poema Primero Sueño de sor Juana Inés de la Cruz, que concibió con Magos Herrera.
El barítono confía en que el público reconozca la cercanía de la trama de Macbeth que verá en escena.
“Para Macbeth, primero de todo, siento que el público puede asociar mucho más con las cosas que suceden en la historia: el dolor de perder a los seres amados, las difíciles decisiones que la gente hace y las consecuencias que tiene que aceptar después. Estas son muchas experiencias en la sociedad.
“No quiero decir que las historias fantásticas no son importantes o divertidas, pero siento que podemos conectarnos con el público más porque hay muchos aspectos de la historia en general en Macbeth con que la gente puede relacionarse”, añade el barítono que procura llevar su arte también a su natal Hawái.
Considerado uno de los mejores Rigoletto de la actualidad, personaje también verdiano que asume como su favorito, Kelsey desmenuza cómo ha sido trabajar con Proske para esta nueva producción, en que vuelve a compartir escenario con Lise Davidsen y con Freddie de Tommaso (Macduff), como en la Tosca de hace un par de años, además de con Ryan Speedo Green (Banquo) y Rafael Dávila (Macduff).
El barítono subraya algunas de las ventajas de tratarse de una nueva producción para la MetOpera.
“Al ser nueva producción, de alguna manera empezamos desde el principio. No tenemos que entender la visión o la idea de alguien más sobre su producción. Sí, hablamos con la directora y entendemos sus opiniones y su perspectiva, pero, al mismo tiempo, podemos compartir mucho más de nuestras propias perspectivas, de nuestras propias ideas, de nuestros roles, para construir esta nueva producción, y así hay muchas más oportunidades para colaboración que normalmente no habría”, aduce el cantante.
Y destaca que, al ser una nueva producción, ha habido buen tiempo para ensayos, con el fin de desarrollar y construir juntos la ópera con el elenco, con la directora escénica Louisa Proske y con el director artístico de la MetOpera, Yannick Nézet Séguin, quien tomará la batuta al frente de la orquesta en Macbeth.
“También disfruté mucho los requerimientos de Louisa para detalles específicos. Ella conoce la obra original de Shakespeare muy bien, y, aunque hay algunos detalles de ésta que Verdi no pudo poner en la ópera, Proske es capaz de definir muchos de estos detalles específicos al conocer tan bien la tragedia con miras a hacer la producción todavía mejor”, valora el barítono estadounidense formado en Hawái.
En ese diálogo con la directora de escena se discutió la vigencia de Macbeth, ópera en cuatro actos de 1847, que Verdi compuso inspirada en la tragedia de Shakespeare de 1606, hace 420 años, sobre un militar escocés al que tres brujas auguran que se convertirá en rey de Escocia y que, enloquecido, mata al legítimo monarca del que es súbdito en complicidad con su esposa Lady Macbeth.
“Louisa Proske y yo estábamos hablando de que en estos días modernos tenemos tantos ejemplos de que la historia de Macbeth en general puede ser aplicada a nuestras vidas. Estamos viviendo con las ideas de la tiranía y la violencia, la extrema violencia en nuestro mundo hoy.
“Espero que podamos, no sé, ayudar a las personas a reflexionar sobre las cosas que suceden alrededor de ellas en el mundo. No para tomar decisiones para ellas en general, sino para darles la oportunidad de contemplar lo que está pasando en el escenario y cómo pueden aplicarlo a lo que está pasando en nuestro mundo ahora”, acota Quinn Kelsey, que también vuelve a las transmisiones en vivo con la obra.
El cantante responde sobre qué significa para él compartir escenario con Davidsen en roles antagónicos y poderosos, como Macbeth y Lady Macbeth, como antes que hicieron Scarpia y Tosca.
“Trabajar con Lise es maravilloso. Es una persona muy generosa con sus colegas y muy inteligente para retratar su personaje. Y en el proceso de ensayos se mueve tan rápido porque es muy preparada y muy cooperativa. Es muy compatible y empática, crea un ambiente de trabajo que hace que el proceso de ensayos pase mucho más rápido. Está tan preparada que puedes llegar a terminar una escena, pero si al día siguiente el director dice: 'Me encanta lo que has hecho, lo que hemos logrado, pero ¿podemos empezar de nuevo porque tengo una idea diferente?', con alguien como Lise puedes olvidar todo lo que hiciste ayer y volver a escena de nuevo porque tiene ideas. Piensa. Y todo pasa así”.
Y en términos de la convivencia entre los dos personajes, el barítono destaca cómo los concibió Verdi.
“Es una relación muy importante y es muy importante la dinámica de la narración. Podría decirse que la relación entre Macbeth y Lady Macbeth funciona porque alguien siempre está en el poder. Al comienzo, cuando Macbeth es el guerrero, el líder militar, entra con mucho poder en su cuerpo y en su voz y en su personaje, pero luego, cuando se encuentra con Lady Macbeth y ya tienen el plan de matar al rey, el poder cambia, pasa de Macbeth a Lady Macbeth.
“Tienen éxito —aunque al final no— porque alguno siempre tiene el poder: Macbeth empieza con el poder, luego Lady Macbeth lo toma y, cuando ella se siente vulnerable, él lo retoma. Esto es algo muy importante entre ambos, porque si ninguno de ellos tiene algún tipo de control antes del final de la ópera, entonces la historia se derrumba. Pero alguno siempre tiene el control”, concuye Quinn Kelsey.