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Plaza de Santo Domingo: primer Sitio de Memoria de la Esclavitud en México

El nombramiento de la Plaza de Santo Domingo es el primer paso de un proyecto nacional de identificación de Sitios de Memoria de la Esclavitud a lo largo del territorio mexicano.

Diversos estudios estiman que a la Nueva España arribaron como esclavos alrededor de 250 mil niños, mujeres y hombres de distintas regiones de África; y que la Ciudad de México fue un centro importante para la llegada de personasde aquel continente, no sólo para hacer tareas en la ciudad, sino para ser distribuidas a distintas regiones, razón por la cual este martes la Plaza de Santo Domingo, ubicada en la capital de la República, ha quedado marcada como Sitio de Memoria de la Esclavitud.

Con este hecho, México se incluye en la lista de otras naciones americanas que han ido consignado aquellos espacios donde poblaciones provenientes de África arribaron, se asentaron y enriquecieron aún más a las complejas sociedades de los virreinatos españoles y colonias de otros reinos europeos.

La develación de esta placa colocada en la portada de la Iglesia de Santo Domingo, se realizó en el marco del Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, y es, ante todo, un acto de memoria y de respuesta a la deuda histórica que tenemos con las poblaciones africanas y afrodescendientes, aseguró Diego Prieto Hernández, Secretario Técnico encargado de la Dirección General del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al encabezar junto con Nuria Sanz, directora y representante de la Oficina de la UNESCO en México, esta conmemoración.

Destacó que desde hace 25 años, el INAH, a través de la Coordinación Nacional de Antropología, ha coordinado una serie de investigaciones cuyos resultados se traducen en un mayor conocimiento de la herencia de estos grupos en nuestro país, y anunció que con la señalización de este sitio en la Plaza de Santo Domingo, dará inicio un proyecto nacional para continuar con la identificación de Sitios de Memoria de la Esclavitud a lo largo del territorio mexicano.

El antropólogo recordó que la develación de esta placa también se enmarca en el 70 aniversario de una publicación pionera en estos temas: La población negra de México, escrito por Gonzalo Aguirre Beltrán; además de inscribirse en las acciones del Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes 2015-2024 promulgado por la Organización de las Naciones Unidas con el fin de promover el reconocimiento de las poblaciones y el combate al racismo y la discriminación.

“Estamos confiados en que las deudas históricas hacia este importante sector de la población de nuestro país habrán de resarcirse y de reconocerse en toda su amplitud, sus decisivas contribuciones en la formación y el desarrollo del México que vivimos resulta más que evidente en numerosas regiones de la República Mexicana, como los estados de Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Hidalgo, Morelos, Puebla, Tabasco, Coahuila y la propia Ciudad de México”.

Los esclavos vivían en el corazón de la ciudad

La doctora María Elisa Velázquez, investigadora del INAH y vicepresidenta del Comité Científico del Proyecto Internacional La Ruta del Esclavo de la UNESCO, explicó que en 2014 se elaboró un expediente para presentarlo en el Fideicomiso del Centro Histórico y promover el reconocimiento del Centro Histórico de la Ciudad de México como Sitio de Memoria de la Esclavitud, en conmemoración de la importancia que tuvieron las personas esclavizadas de origen africano que llegaron a lo largo del periodo colonial a la Nueva España y en particular a la Ciudad de México.

“La población de origen africano libre residió en calles aledañas a la Plaza Mayor, como Alcacerías (hoy Palma) y Tacuba, donde se ubicaban muchas vecindades y existían importantes actividades comerciales. Igualmente africanos y afrodescendientes se asentaron en la calle de Cocheras (hoy Colombia), esquina con Reloj (hoy Argentina), la calle del Águila (hoy Cuba) donde residían varios mulatos, entre los que se destacan Juan Correa, mulato libre, maestro pintor barroco, y la calle de la Misericordia (hoy Belisario Domínguez).

“Hacia el oriente de la plaza mayor vivían varios afrodescendientes en las calles de Ortega (hoy Salvador), Puente Quebrado (hoy Mesones) y Polilla (hoy Echeverría), así como en cercanías del Colegio de San Ignacio (Vizcaínas) donde se ubicaban afrodescendientes artesanos y comerciantes. Igualmente hubo un núcleo representativo de población esclavizada que en su mayoría moraba en las calles de San Francisco (hoy Madero) y Coliseo (hoy Bolívar), donde también residían familias acomodadas. En calidad de esclavizadas también se ubicaron varias africanas y afrodescendientes en las zonas aledañas a conventos como el Balvanera y la calle de Quezadas (hoy Regina)”, detalló María Elisa Velázquez.

Lo anterior demuestra que los africanos y los afrodescendientes de la capital residían en el corazón del actual Centro Histórico, no sólo en los barrios que en teoría correspondían a la “república de españoles”, sino también en los que pertenecían a los territorios demarcados para la población indígena.


ASS

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