Pintar de manera intuitiva es un proceso en el que se motiva el juego, la libertad, la casualidad, el movimiento.
La intuición marca el camino y el ritmo al cual la persona se expresa desde lo más profundo, permitiendo detener o acelerar, dependiendo de lo que se sienta, de lo que se recuerde y de lo que se haga presente en el momento de crear.
A través de pintar de manera intuitiva se introduce a la persona a la expresión de una manera gradual, libre y armoniosa, tomando el ritmo individual y ajustándolo al espacio, tiempo, tamaño y necesidades personales.
La pintura intuitiva puede ser practicada por niños, adolescentes y adultos y no requiere una técnica específica, aunque se sugiere utilizar materiales cuya huella en el soporte sea prácticamente inmediata y colorida.[OBJECT]
Se pueden usar crayolas, pasteles o gises secos, pasteles grasos así como pintura acrílica de base agua e incluso pintura digital, es decir, que pueda aplicarse con los dedos o con toda la mano, embarrando libremente y dejando fluir los movimientos del cuerpo.
Cuando se trabaja con niños y adultos mayores, es importante cuidar que los materiales no sean tóxicos, ya que seguramente alguna porción de pintura podrá ir a la boca.
Asimismo los materiales pueden mezclarse tanto en colores como en texturas, utilizando pinceles, brochas, espátulas, esponjas, pedazos de madera, plástico, tela, papel, etcétera, que permitan experimentar diferentes sensaciones al tacto, como dureza, suavidad, espesor y viscosidad.
Otra recomendación es hacer este ejercicio en un espacio amplio, preparado para ensuciarse y que permita por una parte el movimiento del artista y por otra, la disposición adecuada de los materiales y soporte necesarios para la realización de la obra, tales como caballete, mesa de trabajo y lugar para el acomodo de la pintura y demás objetos artísticos.
Al pintar intuitivamente puede incluirse música de fondo que propicie la creación con un acompañamiento de acuerdo con el estado de ánimo que la persona desee plasmar en la pintura, o con el cual se sienta identifi cado en el momento de la creación.
Este tipo de ejercicio se sugiere tanto a pintores principiantes como a pintores que ya desarrollan un trabajo creativo de manera disciplinada y constante, ya que permite crear desde la libertad y desde el inconsciente, poniendo a trabajar el hemisferio derecho del cerebro tal como lo hacen los niños, de manera ingenua, divertida y propositiva sin prejuicios ni normas pre establecidas, refrescando y renovando el proceso de crear y redefi niendo la forma de acercarse al arte, en la que idealmente el disfrute en el proceso es lo importante.
Aurora Luna Walss Gestión Cultural Centro de Artes Visuales UAdeC azulaurora@gmail.com