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Papa pide parar a “traficantes de la muerte” en México

En Ecatepec, el pontífice llamó a hacer de México una tierra de oportunidades, donde no haya necesidad de la migración, de la explotación, del oportunismo ni de los "traficantes de la muerte".

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El papa Francisco llamó a hacer de México una tierra de oportunidades, donde no haya necesidad de la migración, de la explotación, del oportunismo ni de los "traficantes de la muerte".

"Quiero invitarlos hoy a estar en primera línea en todas las iniciativas que ayuden a ser de esta bendita tierra mexicana una tierra de oportunidad, donde no haya necesidad de emigrar para soñar, donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar", dijo.

Agregó: "donde no haya necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos el oportunismo de unos pocos, una tierra que no le tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes, y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte. Esta tierra tiene sabor guadalupano".


El papa Francisco criticó a las sociedades corruptas y a quienes acaparan riquezas a base de otras personas.

El pontífice dijo que la cuaresma es tiempo para ajustar los sentidos, abrir los ojos frente a tantas injusticias que atentan contra el sueño y proyecto de vida, tiempo para desenmascarar esas tres grandes formas de tentaciones que rompen y dividen la imagen que Dios ha querido plasmar.

"Tres tentaciones que sufrió Cristo, tres tentaciones del cristiano que intentan arruinar la verdad a la que hemos sido llamados, tres tentaciones que intentan degradar. Primera la riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y los utilizamos tan solo para mí y para los míos", dijo.

"Es tener el pan a base del sudor de otro y es hasta de su propia vida, esa riqueza que es el pan con sabor a dolor y amargura, sufrimiento en una familia o en una sociedad corrupta, ese es el pan que se le da de comer a los propios hijos".

La segunda tentación, explicó, es la vanidad, esa búsqueda de prestigio en base a la descalificación continua y constante de los que no son como uno.

"Esa búsqueda exacerbada de esos cinco minutos de fama, que no perdona la fama de los demás. Haciendo leña del árbol caído va dejando paso a la tercera tentación", indicó.

La tercera tentación "es la peor": el orgullo, o sea, ponerse en un plano de superioridad del tipo que fuese sintiendo que no se comparte la común vida de los mortales y que reza todos los días "gracias te doy señor que no me has hecho como ellos".

Descalificó a las tentaciones que buscan "separarnos, formar una sociedad dividida y enfrentada, una sociedad de pocos y para pocos".

"¿Cuántas veces experimentamos en nuestra propia carne o en la de nuestra familia, amigos o vecinos el dolor que nace de no sentir reconocida esa dignidad que todos llevamos dentro? ¿Cuántas veces hemos tenido que llorar y arrepentido que no hemos reconocido esa dignidad y en otros? ¿Cuántas veces y con dolor lo digo no reconocemos el dolor propio y el ajeno?", preguntó.


Francisco cuestionó: ¿hasta dónde creemos que el cuidado del otro, nuestra preocupación y ocupación por el pan, el nombre y la dignidad de los demás son fuente de alegría y esperanza para vencer esa tentación?

"Hemos optado por Jesús y no por el demonio. Si nos acordamos, Jesús no le contesta al demonio con ninguna palabra propia, sino que le contesta con las palabras de Dios, con las palabras escrituras. Porque hermanas, metámoslo en la cabeza con el demonio no se dialoga, no se puede porque nos va a ganar siempre, solamente la fuerza de la palabra de Dios lo puede derrotar", dijo.

El Papa recordó que sabemos lo que es ser seducidos por la fama, el dinero y el poder, "por eso la iglesia nos regala este tiempo nos invita a la conversión con una sola certeza, él (Dios) nos está esperando y quiere sanar nuestros corazones de todo lo que degrada. Degradándose o degradando a otros ese dios que tiene un nombre, misericordia".

En su tercer día en México, el papa Francisco inició la misa multitudinaria ante miles de fieles reunidos en el predio conocido como El Caracol, en el municipio de Ecatepec, Estado de México.

El pontífice aterrizó antes de las 11:00 horas en el helipuerto del mercado de autos Ballisco, donde fue recibido por el gobernador Eruviel Ávila.

Después inició un recorrido en el papamóvil con dirección a la explanada del Centro de Estudios Superiores de Ecatepec.

Desde la madrugada comenzaron a llegar los fieles invitados y los dejaron entrar al predio hasta las 7:00 horas, así como voluntarios que apoyan durante la misa que el Papa ofrecerá ante 300 mil personas.

Bajo el sol de casi mediodía, fieles recibieron al Papa en el predio El Caracol agitando banderas, con ovaciones y porras, además de música por una orquesta sinfónica.

El Papa cambió su vestimenta para oficiar la ceremonia religiosa y los asistentes han dejado de cantar y vitorear al pontífice para concentrarse en la celebración eucarística.


Antes de arribar a ese punto el pontífice recorrió en el papamóvil 8.8 kilómetros de las avenidas Central e Insurgentes, a una velocidad de entre 20 y 25 kilómetros por hora, donde miles de personas lo esperaban en un ambiente festivo para saludarlo y recibir la bendición.


El templete que utilizará Jorge Mario Bergoglio para oficiar la ceremonia eucarística es una réplica de la capilla de Tlalmanalco.


Durante la homilía, el papa dijo que ya comenzó el tiempo de cuaresma, "un buen momento para recuperar alegría y esperanza que hace sentirnos amados por nuestro padre".

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Con información de Notimex

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