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Jueves , 21.02.2019 / 18:50 Hoy

La Orquesta Juvenil de la UNAM graba álbum con sabor mexicano

‘El árbol de la vida’ incluye obras de José Pablo Moncayo, Ricardo Castro, Silvestre Revueltas, Hebert Vázquez y el italiano Simone Iannarelli.
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Atraer a un público joven y contribuir a la formación de músicos de alto nivel es uno de los objetivos de la Orquesta Juvenil Eduardo Mata de la UNAM (Ojuem), dice Gustavo Rivero Weber. Prueba del nivel que pronto ha alcanzado es la edición de su primer disco: El árbol de la vida. Music from México (Naxos, 2018).

Director artístico y fundador de la Ojuem, Rivero Weber dice en entrevista que, como resultado de esta función formativa, varios de sus músicos se han integrado a orquestas profesionales, tanto nacionales como de otros países. “Queremos que los jóvenes se identifiquen con jóvenes tocando música a un alto nivel y que la agrupación sea una cantera de músicos de primera línea”.

A manera de ejemplo, el también pianista dice que “el primer corno se fue hace poco a la Orquesta Filarmónica de Helsinki y otros están en diferentes orquestas en puestos muy buenos. Hay un contrabajista que está en la London Symphony Orchestra. Estoy contento porque el proyecto ha funcionado de las dos maneras”.

Rivero Weber explica que en la Ojuem la edad promedio es de 23 años. “Sin embargo, hay una clarinetista talentosísima de 16 años y hay jóvenes que tienen entre 29 y 30, que están por irse. Cuando cumplen 31 tienen que dejar la orquesta, ya no podemos hacer nada para que se queden”.

La agrupación adoptó el nombre de Eduardo Mata, director y compositor que fue figura relevante en la cultura mexicana y tuvo una estrecha relación con la UNAM. Al frente de la Orquesta Filarmónica de la UNAM, impulsó la construcción de la Sala Nezahualcóyotl, sede de la Ofunam y de la Ojuem.

NAXOS, UN PRIVILEGIO

Disponible en Amazon, iTunes, Naxos y Spotify, es un privilegio que el disco fuera editado por Naxos, sello discográfico fundado en 1987 por Klaus Heymann, quien en una entrevista afirmó que “si hay un cielo separado para los compositores olvidados y desdeñados, cuando me llegue mi tiempo seré admitido como un miembro honorario”.

Pionero en el mundo de las descargas digitales, Heymann ha agregado a varios compositores mexicanos a su catálogo gracias a este disco.

El director artístico de la Ojuem considera que “Naxos es una marca que tiene distribución mundial, lo que constituye un escaparate muy fuerte. El proyecto de grabar empezó porque hace años el guitarrista Pablo Garibay tocó conmigo de solista y me comentó que había grabado para Naxos y que la orquesta podría hacer algo semejante”.

En este entonces, el director pensaba que la orquesta no estaba lista para grabar, pero hace poco Garibay regresó para tocar con ella el concierto Aranjuez.

“La orquesta sonó muy bien y le dije: “ahora sí, vamos a hacer el disco” —refiere Rivero Weber—. Habló con Naxos y le dijeron que podrían mandar a su gente para que hiciera la grabación, pero Pablo le comentó que aquí había quien podría hacerlo bien. Quedaron tan contentos con el resultado que estamos preparando un segundo volumen de música mexicana”.

CON SELLO PROPIO

Rivero Weber considera que la pieza que da título al disco, El árbol de la vida, de Hebert Vázquez, es una obra “muy difícil, pero que la OJUEM pudo grabar perfectamente. Sobre el repertorio pensé que teníamos que grabar música mexicana para que el público, tanto nacional como mundial, tuviera otras versiones de piezas que ya se han hecho antes”.

El director afirma que sus versiones de Huapango, de José Pablo Moncayo, y La noche de los mayas, de Silvestre Revueltas, “son muy especiales. No quiero decir que son mejores que otras, pero tienen el sello de la orquesta, el sonido de estos jóvenes que tocan con mucha vehemencia. Tengo que decir que se escucha impresionante. Me sorprendí cuando escuché la grabación”.

También se incluyó el Minuetto Op. 23, de Ricardo Castro y “al final entró El último café juntos, obra de corte popular para guitarra y orquesta de cuerdas, que pensamos que al público le iba a gustar. La pieza está dedicada a Pablo Garibay por su autor, Simone Iannarelli, músico italiano que vive en Colima”.

LA CRÍTICA

AIRES TRADICIONALES
En la revista Música en México, el crítico José Antonio Palafox asegura que el disco contiene “una de las mejores interpretaciones del Huapango y de La noche de los mayas que hemos escuchado en bastante tiempo”.

También destaca “una espléndida versión del Minuetto Op. 23, de Ricardo Castro, y dos magníficas composiciones de nuestro tiempo: El árbol de la vida y El último café juntos”.

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