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Domingo , 24.03.2019 / 16:29 Hoy

Nueve

Poesía

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El deseo femenino que se expande por la carne masculina es la constante que guía Lo que su cuerpo me provoca


Qué bueno:

así lo quiso Dios.

me dio un ombligo

para que bebas mi sudor

a la mitad del campo:

un tentempié para el vigor,

un dulce alto en el camino.


Tendrás tu cáliz

si te afanas,

tu cruzada requiere una lanza bien alzada.

No temas, toma un respiro en el cuenco de mi ombligo,

que Dios, por eso, es compasivo.

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