La maestra Prisma y la artista visual Rocío Coffeen nos invitan a descubrir la historia detrás de “De color de rosa”, una canción que durante años fue identificada con el romanticismo y la ilusión, pero que en realidad nació en medio de una profunda contradicción emocional. Lo que parecía un canto al enamoramiento escondía una experiencia marcada por la pérdida, la gratitud y la resiliencia.
La canción fue escrita como un regalo para celebrar los 15 años de la hija de Prisma. En aquel momento, la compositora atravesaba una etapa de éxito profesional: sus canciones sonaban con fuerza y su carrera artística vivía uno de sus mejores momentos. Sin embargo, detrás de esa aparente plenitud existía un dolor difícil de nombrar. Poco tiempo antes había perdido a su hermana a causa del cáncer.
“Ni ella ni yo estábamos de color de rosa en el alma”, recuerda la autora al revelar el contexto en el que nació la canción.
La obra surge entonces de una reflexión sobre los distintos colores de la vida. Hay momentos luminosos, otros grises y algunos profundamente oscuros. Aun así, Prisma decidió convertir aquella celebración familiar en una canción llena de esperanza, demostrando que el arte también puede surgir cuando las emociones parecen contradictorias.
Durante la conversación, la cantante comparte además la historia de sus inicios en la música. Su carrera comenzó de manera inesperada cuando un amigo inscribió una de sus canciones en un concurso radiofónico sin avisarle. La obra ganó el primer lugar y el premio consistió en la grabación de un disco. Así nació Prisma como artista profesional, sin buscar deliberadamente la fama ni tocar puertas dentro de la industria musical.
La maestra Rocío Coffeen interpreta “De color de rosa” desde una perspectiva distinta. Sin conocer la historia personal detrás de la canción, se deja guiar por la letra y construye una imagen inspirada en el enamoramiento, los sueños y la ilusión. Su dibujo presenta a una mujer suspendida entre la fantasía y la realidad, acompañada por una luna que simboliza los deseos, la imaginación y la capacidad de seguir soñando incluso con los pies en la tierra.
Para Rocío Coffeen, el arte tiene la capacidad de transformar la realidad y convertir las emociones en símbolos universales. Sus personajes mágicos no representan a una persona específica, sino a todos aquellos que han experimentado el amor, la esperanza o la nostalgia.
La coincidencia resulta sorprendente para Prisma. Al observar la obra, descubre elementos profundamente ligados a su propia identidad: el movimiento, la danza, la ligereza de los velos y la sensación de estar flotando. Sin haberla conocido personalmente, Rocío Coffeen había capturado aspectos esenciales de la artista y de la mujer detrás de la canción.
La conversación se convierte así en un encuentro entre dos lenguajes creativos: la música y la imagen. Ambas creadoras coinciden en que las obras terminan adquiriendo vida propia y se convierten en una extensión de quienes las crean. Canciones, dibujos y pinturas son, en cierta forma, hijos del alma.
“De color de rosa” es testimonio de que las emociones humanas rara vez son simples. Habla de la capacidad de encontrar belleza en medio del dolor, de celebrar aun cuando existen heridas abiertas y de transformar las experiencias más íntimas en expresiones artísticas capaces de conectar con otros.
Porque a veces la vida no es completamente de color de rosa. Pero el arte tiene la capacidad de recordarnos que incluso en los momentos más difíciles siempre existe un matiz de luz dispuesto a convertirse en canción.
Escucha esta entrevista completa en “El Arte de la Canción: Segunda Temporada” Celebrando los 80 años de la Sociedad de Autores y Compositores de México en Milenio Televisión.