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Jueves , 21.02.2019 / 06:54 Hoy

Mil jóvenes escuchan las confidencias de Emmanuel Carrère

Periodismo, literatura e inspiración fueron los temas del coloquio con el periodista y escritor francés 


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La historia comenzó con un auditorio tan puntual como abarrotado, había muchos jóvenes, pero también se veía más de un cabello entrecano o ya blanco del todo. Quince minutos antes del coloquio en las puertas ya lucían los “cupo lleno” y dentro un público ansioso que aplaudió y silbó cuando entró el escritor.

Marisol Schulz, directora general de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, dio la introducción al diálogo con el escritor después de que pasaron los aplausos con los que recibieron al escritor; “yo quisiera que todos recordaran el día en el que conocieron a un grande de la literatura universal: Emmanuel Carrère, quien recibió este año el premio FIL en lenguas romances, y quien será acompañado por el ensayista y editor de la revista Nexos, Alejandro García Abreu”.

Abreu presentó a Carrère como “uno de los mejores escritores de la actualidad con cinco celebradas novelas de no ficción: El adversario, Una novela rusa, De vidas ajenas, Limonov y El Reino. Durante su juventud se distinguió por obras como El bigote y Una semana en la nieve. Carrère ha establecido que el uso de los nombres propios es una marca fundamental en esa frontera entre la realidad y la ficción.

Hay un compromiso con la verdad y los personajes reales que habitan en sus historias. En el libro El adversario, por ejemplo, el 9 de enero de 1993, Jean-Claude Romand mató a su mujer, sus hijos, sus padres e intentó suicidarse sin éxito. Era un impostor, no era un médico, pero tampoco era otra cosa. Mentía desde los 18 años. Carrère entró en contacto con Romand y relato con minuciosidad el proceso del asesino y una historia de soledad”.

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La primera pregunta la realizó el conductor del diálogo y trataba sobre la fascinación del autor hacia una serie de personajes “que viven en la gangrena de la mentira, que habitan en el vacío, que renuncias a sus vidas, rozan el abismo y la muerte, que se deslizan de la angustia hacia el crimen”.

Carrère confesó que “se me pregunta por el acercamiento a estos personajes que están del lado del mal y la mentira. Por esto no significa que no me hayan atraído también personajes que lucharon por encontrar una mejor vida, útil, responsable y hecha de amor. Pero también tenemos personajes malvados, en los que solemos buscar crueldad o deseo de hacer sufrir a los demás. Pero yo veo otra cosa, que al acércame a ellos, encuentro otra definición del mal, una que consiste en el miedo, en la soledad, en la imposibilidad de comunicarse con los otros, algo que es más humano.

También se le preguntó por el estado del periodismo actual y qué le parece el ejercicio de esta profesión en México, a lo que Carrère respondió que “evidentemente hablar del periodismo en general y del periodismo en México, no es lo mismo. El periodismo en la actualidad puede ser difícil, precario. En el caso de México, nosotros sabemos que puede ser extraordinariamente peligroso, por lo que existe una especie de heroísmo y de valor. Esto me hace pensar que en mi país somos privilegiados, uno puede ser acusado, atacado o despedido, pero no va más allá de allí”.

Una curiosidad del auditorio, es que muchos jóvenes, de los que tomaron el micrófono, manifestaron el deseo de ser escritores y preguntaron en dónde buscar inspiración o cómo iniciar una carrera dedicada a la escritura.

“Primero hay que buscar cómo vivir, cómo sustentarse, porque son realmente pocos los escritores de profesión, la mayoría realizan otros trabajos. Son maestros, periodistas, trabajan en la televisión o en otras cosas. En cuanto a la voluntad, creo que no es suficiente para poder escribir.

“Por otra parte, creo que cada vez hay menos espacio para el reportaje, me refiero a ese género que no es una noticia o solo información, sino que se trata de una forma de abordar la realidad, los lugares, a los personajes. Para un reportaje se requiere espacio, tiempo, ver las contradicciones, entrar en la complejidad de lo real. Aquí tengo una especie de inquietud, creo que el periodismo se aleja cada vez más del reportaje. No es que haya una fórmula mágica o un espacio determinado, en Francia estamos hablando de 40 mil caracteres, que son más o menos, mil palabras. La cuestión es que necesitamos espacio, porque el reportaje es el espacio en el que el periodismo se acerca a la literatura”, concluyó el periodista.

MC
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