Mikhal Dekel nació en Haifa, Israel. Es hija de Hannan Teitel, un sobreviviente del Holocausto, y de una madre israelí. Tras la muerte de su padre, decidió investigar su pasado y emprendió un recorrido por tres continentes para reconstruir el camino que siguieron miles de refugiados judíos que escaparon de la persecución nazi a través de Siberia, Asia Central y Medio Oriente.
El resultado es el libro Los niños de Teherán (Aguilar), en el que entrelaza la memoria familiar con la historia para recordar la aventura de esos niños.
“Mi padre era un hombre misterioso que no hablaba mucho, era un poco depresivo y siempre sentí que nunca lo conocí. Murió joven, cuando yo tenía 20 años. Después de un tiempo, un colega me preguntó si sabía algo sobre los sobrevivientes del Holocausto que estaban en Irán. Le respondí: ‘No vas a creerlo, mi padre estaba allí pero no tengo ni idea de cómo llegó’”, recuerda Dekel.
De esta manera, la profesora universitaria en Nueva York comenzó a preguntar a su círculo cercano y no sabían exactamente lo que había sucedido.
“Incluso otras personas que pasaron por esto, como mi abuela, no sabían quién los llevó a Irán y cómo terminaron ahí. Eran niños, así que no necesariamente entendían las implicaciones geopolíticas. Ese fue el comienzo. Luego se convirtió en una gran pregunta para saber qué sucedió, necesitaba conocer la historia como persona judía y ser humano”, explica.
El libro fue escrito en honor a su padre pero también a la vida. “No sólo para mí, sino para mi familia. Lo que sucede es que, cuando se trata de la historia judía y del Holocausto, muchas personas somos silenciosas. Pero creo que también las personas en general son silenciosas sobre su pasado”.
Durante más de 10 años, la autora se dedicó a investigar la misteriosa historia de los niños de Teherán: “Mi doctorado es en literatura. Los profesores de esta disciplina se preocupan por la interpretación; no se preocupan por lo que pasó, sino por lo que creemos que pasó. Pero mientras escribía este libro, me convertí en historiadora, me di cuenta de que la historia en realidad importa más que la memoria porque esta siempre se distorsiona. La gente te dice cosas, como ‘no, esto no sucedió’. Por eso es muy importante saber exactamente qué pasó”.
Agrega que su libro también es una memoria de ella, “y es una historia sobre la política y la memoria de diferentes países. ¿Cómo recuerdan la historia los cristianos, los polacos, los judíos o los rusos? O no lo recuerdan porque la borraron. Creo que es un libro de memoria, de historia y también un libro de viaje”.
Memoria familiar
Dekel dice que la investigación no fue sencilla, como viajar a Rusia o no poder ir a Irán, porque como ciudadana israelí no puede viajar a ese país.
“Tomó mucho tiempo poder arreglar ese viaje o llegar a algunos lugares como si la Unión Soviética no hubiera colapsado allí. Fue muy difícil llegar a esos archivos. También en Uzbekistán; ahí tenía miedo de que me escucharan preguntándome algo porque, aunque sucedió casi 80 años atrás, en algunos lugares se considera un tema actual y son muy sensibles”.
El libro se nutre de la memoria familiar y de una de las historias menos conocidas del Holocausto.
“Es una pieza de la historia del Holocausto y de la Segunda Guerra Mundial que la gente no sabe. Incluso los historiadores especialistas en Europa occidental no la conocían exactamente. Quiero que la gente sepa esta parte, que se enseñe y que se conozca porque no fue parte de los museos del Holocausto en el mundo; ahora por fin se está convirtiendo en parte de ello. La gente siempre dice que los judíos recibieron reparaciones, pero la mayoría de estos sobrevivientes no recibió nada.
“Esta es la historia de los niños de Teherán; quería que entendieran lo que pasó con sus padres y abuelos. Y también es la experiencia de los niños refugiados en todo el mundo, es universal”.
Experiencia universal
Sobre las conexiones entre las crisis de refugiados del pasado y los debates actuales sobre migración, identidad y memoria, la escritora opina: “Creo que mi libro muestra que la separación de los padres es lo peor que puede pasarles a los niños. Pero a veces, los padres lo hacen para salvarlos. Por supuesto, en Estados Unidos, cuando tuvieron la política de separar a los niños de sus familias, no estuve de acuerdo, me puse muy loca como activista que soy porque era un tema muy actual para mí. Por desgracia, la condición de los refugiados es la de millones de personas en el mundo”.
Tras publicar Los niños de Teherán, Dekel comenzó a recibir mensajes pidiéndole ayuda; le han propuesto hacer documentales y películas. “Para mí, fueron 10 años de trabajo y fue una búsqueda muy intensa. Lo interesante es que otras personas ya están investigando sobre sus historias familiares y eso está bien. Para mí era importante dar a conocer todo esto y pienso que el libro mantiene viva la historia de los niños de Teherán”.
BSMM