Todos deseamos ver a los niños felices, sonriendo, jugando, expresando, corriendo, sin embargo cuesta explicar a ciencia cierta la razón por la que nos despierta satisfacción el apoyar a que un menor experimente alegría y tenga en su cara una gran sonrisa, siendo justamente la experiencia de una emoción positiva al ver a un niño feliz, lo que como adultos nos enriquece, nos mejora y nos motiva a promover la alegría infantil, creando así un maravilloso círculo virtuoso.
Cuando un niño es feliz se le nota, ya que es más despierto y tiene una capacidad de disfrute mayor, además de aprender mejor y más rápido, socializar más fácilmente y desarrollar habilidades que le permiten comunicarse y establecer vínculos con el entorno que le rodea, así como ser capaz de cuidar y cuidarse en la medida que su propia edad le permita de acuerdo a su desarrollo.
Los seres humanos somos vulnerables a padecer un trauma, quedar privado de la libertad por un secuestro, estar inmerso en una relación violenta de la que no se encuentra la forma de escapar, haber padecido alguna injusticia y/o violación, ser víctima de discriminación o abandono, haber sido testigo o víctima de un conflicto armado, tener un familiar que haya sido violentado, haber perdido a algún familiar en un evento violento y/o un desastre natural, haber perdido el hogar o haber presenciado la destrucción de la zona en que se vive, ya sea por un conflicto armado, un desastre natural, etc., son ejemplos de eventos traumáticos, que aunque no afectan la integridad física de manera directa, dejan una huella profunda en los pensamientos y emociones.
Eventos traumáticos como los mencionados dejan secuelas que muchas veces impiden o bloquean la verbalización, dando paso a un elevado nivel de angustia, que se vive, se experimenta y se contagia, llevando a la persona a sufrimiento y depresión, que puede desencadenar nuevamente violencia, agresividad, nuevas pérdidas y situaciones conflictivas e incluso la muerte, pasando por psicosomatizaciones y trastornos desde leves y moderados, hasta graves.
[OBJECT]Las terapias de artes expresivas (arte, música, danza/movimiento, drama y escritura creativa) pueden mejorar la autorregulación en los individuos de todas las edades que están experimentando angustia o reacciones de un trauma psicológico.
En particular, las cualidades sensoriales-cinestésicas del arte, la música y el movimiento que incluyen ritmo, el movimiento, el tacto y el sonido, potencialmente median las funciones cerebrales inferiores, tales como la frecuencia cardíaca y la respiración a través de enfoques específicos.
Experimentar emociones positivas como gratitud, amor o interés, entusiasmo, simpatía, entre otras, tras la vivencia de un suceso traumático, aumenta a corto plazo la vivencia de experiencias subjetivas positivas, realza el afrontamiento activo y promueve la desactivación fisiológica, mientras que a largo plazo, minimiza el riesgo de depresión y refuerza los recursos de afrontamiento.
Las emociones positivas tienen la única función de proporcionar aliento vital, aportando "anclas" por medio de las cuales recuperamos el sentido de vida, el optimismo y la confianza.
El arte permite desarrollar experiencias positivas que refuerzan la capacidad creativa del ser humano tanto previo como posterior a un evento traumático, facilitando así el desarrollo de la resiliencia y la evitación en lo posible de estrés post traumático.
A través del arte terapéutico se busca desarrollar y promover la libre expresión y utilizar la obra artística como medio de comunicación simbólica a partir del cual se intercambie y se verbalice la experiencia.
Recordemos que hacer arte con el propósito de sanar, curar, aminorar el dolor, procesarlo y superarlo, requiere disciplina, constancia, voluntad, esfuerzo y perseverancia, cualidades que de ser aprendidas en la infancia, serán invaluables tesoros en la edad adulta, lo cual da un valor agregado a la práctica artística.
Por lo anterior, como menciono en el título de esta publicación, promover la experiencia de emociones positivas en los niños, es equivalente de promover su salud integral y regalarles herramientas con las que podrán crear para sí mismos una vida con calidad.
Aurora Luna Walss
azulaurora@gmail.com