Durante ocho años el caricaturista y artista plástico Eduardo Guayo Valenzuela, ha permanecido dando clases en el Museo del Algodón, enclavado en el corazón del Mercado Alianza.
Tras asistir a la ceremonia de entrega de premios que se realizó dentro del certamen Pinta tu Música, apuntó que los jóvenes que ha podido dirigir ya tienen un nombre propio y que ahora les tocará competir en otras plataformas.
“Como en todo, es un conjunto de ciertos valores y aportación, en el Museo del Algodón la gente siempre se ha portado muy bien con nosotros, inmerecidamente bien. En el Museo con los niños empecé hace como ocho años, pero después de cuatro años trabajé con jóvenes y adolescentes, que ya se convirtieron en adultos”.
En la premiación que realizó Radio Torreón y dentro de la categoría “Mexicana, ranchera o norteña”, resultó ganadora del primer lugar Gabriela Guadalupe Ramos Fraire, nombre ya reconocido en el concurso pues es la tercera vez que participa y gana.
Asimismo Jorge Aldair Rocha Valenzuela se hizo acreedor del tercer lugar dentro de la categoría “Clásica, jazz e instrumental”.
“Lupita tiene tres años ganando consecutivamente, el año pasado como no lo hizo Ruth Idalia (Isaís Antuna) debido a su pereza, no ganó pero posiblemente lo hubiera hecho, yo creo que es tiempo para que ella se la rife en otro tipo de escenarios, de pancracios, digo, yo le he enseñado algunas cosas pero creo que ya es tiempo de que se mida con otros parámetros en otros escenarios”, apuntó.
Haciendo analogía, para el maestro esta alumna es como una flor del desierto que creció a pesar de los obstáculos pues mantiene un perfil de persistencia y orden, lo que le permitió asimilar conceptos para buscar su propio discurso plástico.
Y en el caso de Aldair, Guayo acotó que él fue un chico grafitero, con experiencias diferentes que le han permitido analizar contextos.
“Yo convoqué a un taller que llamé ‘Entre más muro más morros’, invitando a los grafiteros a salirse del concepto del graffiti vandálico, Aldair asistió y les empecé a mostrar otra opción que no es clandestina y que recibe el reconocimiento público y es lo que está pasando, Aldair es disciplinado, tiene talento y lo está aprovechando”.
Guayo Valenzuela voltea hacia atrás y establece que el tiempo de la violencia fue complicado para todos, incluso llegar al Museo del Algodón era difícil, pero ahora es un poco más simple y el apoyo del personal y de la directora del recinto permite fortalecer la acción planteada con los jóvenes.
“Los adolescentes ya no son niños y comienzan a ser compañeros de trabajo, somos cómplices. Es importante apostarle a la educación y a la cultura, esto es uno de los frutos a los que se puede llegar, si hubiera más inversión educativa, sobre todo, seguramente habría más frutos y otros caminos para los muchachos.
“Yo creo que después de la violencia ha habido cambios sociales, aún no se perciben del todo pero sí ha habido cierta modificación, espero que esto se siga abriendo y que se siga modificando”, concluyó.