Elaborar el número de la revista Luvina 97, dedicada a la literatura de la India, fue un proceso que nos llevó un año de trabajo. Creíamos que a través del inglés como “lengua oficial” se nos abrirían las puertas al entresijo de textos que conforman el mundo literario, pues los autores más conocidos en México — como Arundhati Roy y Namita Gokhale— escriben en este idioma.
Como en todos los números que preparamos para la FIL y que dedicamos a la literatura del país invitado de honor, viajamos a este territorio para entrevistarnos con poetas, narradores, ensayistas y artistas en general, y así conocer de cerca el contexto en el que surge dicha literatura. Tenemos la convicción de que la literatura es algo vivo y por ello es necesario conocer a quienes la elaboran, conversar con algunos de los autores y darse cuenta de los diferentes grupos de escritores y el movimiento interno que los anima.
Captar el vaivén de esas escrituras. Porque nos interesa publicar las literaturas actuales, las que se están escribiendo. Y es muy difícil que los autores logren traspasar las fronteras; lo logran los más conocidos, ya sea porque venden más o porque han ganado premios, pero la gran parte de los escritores no son conocidos fuera de su país. Ese es el cometido de Luvina.
Llegar a la India fue un cúmulo de asombros, entre la pobreza material y la riqueza espiritual fuimos descubriendo que el inglés no unifica ese inmenso territorio. Entonces descubrimos que se hablan 24 lenguas, todas coexisten. Hay tres —hindi, inglés y bengalí— que se manejan entre más personas pues se hablan en dos de las ciudades más importantes: Delhi, la capital, y Calcuta, la ciudad cultural, en donde se lleva a cabo la feria del libro más grande del mundo.
Así es como fuimos tejiendo un mapa de literaturas diversas, muy contrastantes unas de otras, surgidas de esas tribus nómadas que fueron poblando el territorio del Indostán, teniendo como base una lengua primigenia —el sánscrito— en la que están escritos los libros sagrados, míticos, como el Ramayana y el Mahabharata.
Luvina compendió 97 autores de la India y 17 lenguas: asamés, bengalí, canarés, hindi, inglés, gujarati, konkani, marathi, malayalam, malabar, tamil, telugu, panyabí, odia, rayastaní, nepalí, urdu. Penetrar en la literatura de la India fue entrar a una misteriosa idiosincrasia fincada en una vida de aceptación y serenidad, al mismo tiempo que a un espectro de violencia parecido al mexicano. La diferencia consiste en que en India existe una armonía entre la mística y la vida cotidiana, y en nuestro país está rota.
LOS DÍAS EN NUESTRAS MANOS
Mamang Dai
Pensé que habías muerto
y nadie me lo decía.
Quién diría,
mira, las nubes de lluvia se hinchan
porque no pueden hablar.
Quién diría,
la hermosura de los árboles ha fracasado este año,
esperan en vano;
porque el sol calla
lo que sabe del tiempo y la distancia.
Como una red que cae
la naturaleza nos atrapó
con las canciones de las nubes que se acercan.
Refugiándose en este pueblo
Equilibrado en el filo dentado de los momentos,
¡mira!, paso a paso, he conseguido un campo
inmenso de posibilidades.
Versión en español del inglés de Víctor Ortiz Partida
Mamang Dai (Pasighat, 1957, poeta, novelista y periodista. Residente en Itanagar, Arunachal Pradesh. Recibió el Premio Sahitya Akademi en 2017 por su novela The Black Hill.
Este número no existe
Mangalesh Dabral
Dondequiera que vaya, sea el número que marque,
en el otro extremo una voz extraña dice:
este número no existe yeh number maujood nahin hai.
No hace mucho en este número yo solía llegar a la gente
Que decía: por supuesto te reconocemos
hay espacio para ti en este universo.
Pero ahora este número no existe, es un número antiguo.
En estas viejas direcciones quedan muy pocas personas.
Donde se abrían las puertas al sonido de pasos,
ahora uno tiene que tocar la campana y esperar en la aprehensión.
Y finalmente cuando alguno aparece
es posible que él mismo haya cambiado,
o que diga que no soy yo el que solía hablar con él.
Este no es el número donde podrías escuchar tu dolor.
Dondequiera que vaya, los números parecen estar cambiados.
Antiguos diarios están esparcidos en las cunetas.
Sus nombres se desvanecen lentamente en el agua.
Ahora hay otros números disponibles, más que nunca, con y sin cables.
Pero un tipo diferente de conversación hay en ellos.
Sólo negocios, sólo transacciones, compran y venden voces como extraños.
Donde voy desesperadamente marco un número
y pregunto por la voz que solía decir:
la puerta está abierta, puedes quedarte aquí,
ven por un instante, solo porque sí,
en cualquier momento, en este universo.
Traducido del ingles al español por Bernardo Massoia