Eraclio Zepeda llevaba a su tierra en su literatura, en su memoria, en su palabra, en su manera de entender y enfrentar el mundo. Nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, hace 78 años, y ahí se quedó casi como un accidente, porque fue un hombre que pudo recorrer el mundo, pero siempre terminaba por regresar a su raíz, lo que tuvo como cima la escritura de una tetralogía sobre la historia de su estado: Las grandes lluvias, Tocar el fuego, Sobre esta tierra y Viento del siglo.
Cuando comenzó a escribirla, Zepeda sabía que estaba ante una tarea titánica, si bien se mostraba convencido de que lo mejor aún estaba por venir: "Quiero traabajar constantemente. Si me sintiera satisfecho estaría llamando al señor Gayosso", confesó el escritor en entrevista con MILENIO (11/04/2012).
"No soy un escritor encerrado en su biblioteca, soy un escritor que sigue caminando en las calles y en las plazas como lo he sido siempre", comentó en diversas ocasiones. Así lo recuerda el poeta Óscar Oliva: ambos compartieron aventuras desde sus días chiapanecos de infancia y juventud, y "ya como hombres maduros seguimos haciendo, corriendo e inventando nuevas aventuras".
"Creo que la literatura mexicana pierde un árbol vital y frondoso. Laco jamás se apartó de su proyecto literario, que era el de hacer de Chiapas una región con distintos alientos narrativos y poéticos. Desde muy joven, concibió lo que iba a ser su gran aportación a las letras de México, que es la tetralogía acerca de Chiapas, un proyecto que empezó a realizar a los 18 o 19 años de edad. Laco era el lenguaje mismo, tenía el lenguaje popular de los hombres y mujeres de Chiapas. Dentro de ese lenguaje fue construyendo sus cuentos y sus novelas", destacó Oliva.
Militante
El presidente Enrique Peña Nieto lamentó la muerte de Zepeda en su cuenta de Twitter: "México ha perdido a un ilustre ensayista, poeta y novelista, de profunda conciencia social", escribió en la red social, al tiempo de indicar que había girado instrucciones al presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, para rendirle "un merecido homenaje".
Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del Distrito Federal, escribió: "Lamento profundamente la muerte del gran Eraclio Zepeda, mi más sentido pésame para su familia y seres queridos".
El presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, anotó en su cuenta de Twitter: "Falleció Eraclio Zepeda, cuentero incomparable, narrador universal. Mi pésame a sus deudos". Anunció que se prepara un homenaje al literato, en colaboración con su familia y con el gobierno de Chiapas, a realizarse en noviembre próximo en el Palacio de Bellas Artes.
Jaime Labastida, director de la Academia Mexicana de la Lengua, recordó "60 años de una amistad entrañable. No quiero caer en los lugares comunes de decirte que era un gran narrador, porque lo era.
Habría que recordarlo como siempre fue: un hombre de una vitalidad extraordinaria, lleno de buen humor, querido por todos".
El escritor también tuvo otra importante faceta: la política. En su juventud, a principios de los años sesenta, se alistó en las filas de la Revolución cubana para rechazar la invasión de Bahía de Cochinos. Asimismo, militó en varios partidos: el Obrero Campesino, Comunista Mexicano, Socialista Unificado de México (por el que fue diputado federal en la LIII Legislatura) y de la Revolución Democrática. Entre 1994 y 1997 fue secretario de Gobierno de Chiapas.
Por el amor a su tierra, Zepeda tuvo la fortuna de morir en Tuxtla Gutiérrez, a causa de una enfermedad respiratoria, después de varios días de haber permanecido en un nosocomio de la capital chiapaneca. Su cuerpo fue velado en una funeraria, para luego pasar por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas y el Palacio de Gobierno. Será enterrado en la capital chiapaneca, tal y como lo quería el escritor.