Aunque la inauguración del Segundo Festival de Flores de Temporada en la Universidad Agraria Antonio Narro se programó a las diez de la mañana, la gente comenzó a las nueve con mucho entusiasmo para ingresar al campo experimental donde ahora se levanta la cosecha de flores y de hortalizas.
El maestro Fabián García Espinoza, ingeniero agrónomo parasitólogo, refirió que para esta edición se planificaron más las actividades y los estudiantes se organizaron con la venta de los productos. Además, se instalaron spots fotográficos donde las personas, por 30 pesos, pueden recorrer la milpa y tomarse fotografías en medio de un paisaje lleno de flores y de vida, pues son atracción para múltiples polinizadores.
“Este año estamos más planificados, los muchachos están más organizados con la venta de los productos de la milpa; están otros en los spots fotográficos, otros que ya terminaron sacando datos de las tesis que se hicieron porque hay una tesis donde estamos midiendo el impacto de los bioinoculantes y cómo van a ayudar a que la flor crezca más, sea más grande y resista plagas y enfermedades. Están unos cortando y otros atendiendo a las visitas”.
Variedad de flores
Los comentarios han sido muy positivos, pues los visitantes pueden llevarse flores frescas y sanas, así como chiles, calabazas y otros productos del campo, cortados por manos de los muchachos que han trabajado en la milpa.
“Creemos que todo sale bien cuando se hace el trabajo en equipo. A lo mejor se piensa que no queremos que la gente vaya a los espacios comunes como Monterreycillo y no, claro que los invitamos a que conozcan, a que recorran y hagan el turismo rural y Monterreycillo y Villa Juárez son lugares preciosos para ir, pero tenemos que pensar en acercar el campo a la gente, en poner en contacto a la gente de la ciudad con las actividades agrícolas y eso es lo que estamos haciendo aquí junto con los muchachos”.
Buscan hacer consciencia
El maestro precisó que además a la gente se le comparte información sobre la agricultura de bajo impacto, del uso eficiente del agua y del manejo agroecológico de los cultivos. De bajar la utilización de productos plaguicidas sintéticos, de manera que se impulse la producción de alimentos inocuos y seguros para el ser humano.
“Queremos que lleven a sus casas productos para comer o para ver y oler, que estén libres de residuos peligrosos. Es lo que estamos haciendo aquí y la gente se está llevando desde ya sus ramos de cempasúchil, de zinnias y de girasoles, y los ramos combinados. La flor puede durar fresca una semana en florero; nada más hay que cambiarles el agua porque el cempasúchil pudre fácilmente las hojas y el tallo en contacto con el agua. Si cambiamos el agua cada tercer día y le ponemos una aspirina, que es un precursor del ácido salicílico, ayuda a que disminuya la incidencia de bacterias”.
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