Canchas desiguales: el terreno de juego no es igual para todos, de la artista costarricense Priscilla Monge, en la explanada del Museo Tamayo, es un campo de juego totalmente distinto que se levanta sobre un terreno con desniveles y ondulaciones lo que hacen muy difícil jugar un partido de futbol, como una metáfora de los retos y desigualdades sociales, y ofrece lecturas profundas y cuestionamientos sobre la realidad.
“Cuando hablamos de futbol, hablamos de muchísimas cosas. Esa es la pregunta que nos hicimos desde Host City desde hace tres años y desde Fundación Televisa, encabezando la organización de esta Copa del mundo, y hacer de la sede de Ciudad de México tres veces mundialista, una ciudad con responsabilidad" —explicó Sharon Fastlich, presidenta del Consejo de Administración de la televisora—.
"Hace tres años iniciamos con la idea de que hablar de futbol sí es hablar de la Selección y del estadio; sobre todo, son las historia y su gente”.
Con esa premisa su idea fue hacer de esta Copa del Mundo, muy compleja en su estructura con 16 ciudades y tres países, con todas las controversias sobre precios y boletos, una fiesta que dejara un legado que sólo los Juego Olímpicos habían logrado con su Olimpiada Cultural.
“Así nació este corredor cultural, 17 museos en Ciudad de México, uno en Guadalajara, otro en Monterrey, espacios públicos, como la Aldea Global que se inaugura la próxima semana, y un sinfín de actividades y eventos públicos”, enumeró.
“Esta cancha nos obliga a cuestionar nuestras perspectivas, es una manera visible y tangible de hablar de uno de los temas que más nos acecha, una realidad que no es la que queremos, pero es la que tenemos que es la desigualdad; la vida no es pareja para todos”, expuso ante un auditorio lleno y acompañada de Andrea Torreblanca, directora del Museo Tamayo, entre otros invitados.
“Es una pieza interactiva a través de la cual vemos los obstáculos que ahí están y no se van a mover. Hay que saber cómo integrarlos como parte de nuestra vida a las conversaciones y tratar de hacer que el suelo sea más parejo”, puntualizó Fastlich.
Subrayó que esta pieza de Priscilla Monge, dentro del corredor cultural, es la única que se va a presentar transversalmente en las tres ciudades sedes del Mundial en México.
“Estoy sumamente agradecida con el Museo Tamayo, con la Fundación Olga y Rufino Tamayo y con su patronato por haber impulsado que la pieza viviera en este espacio temporalmente”, recalcó.
La artista Priscilla Monge dijo que esta cancha de futbol se posiciona en la línea divisoria entre lo simbólico del arte y lo real de la vida:
“Es un territorio reconocible por todo el mundo, un espacio aparentemente democrático donde cualquiera puede entrar; es diferente, no es plana y nos pide nuevas reglas de juego. Nos afirma que el terreno no es plano para todos, la obra no corrige ese desequilibrio, lo expone, lo hace visible, imposible de ignorar. Se convierte en un evento en encuentros con negociaciones”.
Andrea Torreblanca, directora del Museo Tamayo, enfatizó que la obra se presenta en un espacio de intercambio, participación y reflexión, donde el arte puede allegarse a la experiencia cotidiana, y propiciar nuevas conversaciones sobre los temas que atraviesan la vida en comunidad.
“Nos alegra recibirles y compartir este proyecto, resultado de una colaboración que reafirma el interés de ambas instituciones por promover experiencias artísticas que dialoguen con la comunidad y con el espacio del museo”, afirmó Torreblanca.
Generar reflexión y diálogo por medio del futbol, así como propiciar conversaciones por controversiales que sean, es una de las aspiraciones de esta iniciativa:
“El Museo Tamayo nació en 1981 con la misión de acercar el arte vanguardista a un público local, por eso no hay mejor espacio en nuestra ciudad para presentar esta monumental obra de Priscilla Monje, que aquí en la explanada pública del Museo Tamayo”, recordó.
Y terminó reflexionando:
“Entre el júbilo, estamos a escasos días de la fiesta del mundial y un sentimiento de angustia local y global por conflictos que parecen estar fuera de nuestro control. Las adversidades no desaparecen si hacemos como que no existen, el arte nos recuerda que miremos los temas y los pongamos sobre la mesa; amemos el futbol, pero recordemos que aún hay muchísimo trabajo por hacer”.
Canchas desiguales: el terreno de juego no es igual para todos, instalación de Priscilla Monge, se podrá recorrer hasta el 31 de julio.