Jerónimo Tristante (Murcia, 1969) es profesor de biología y, cuando no está dando clases, escribe exitosas novelas policiacas como la saga del detective Víctor Ros, que llegó a serie de televisión y que tiene una gran legión de seguidores en España.
En entrevista con MILENIO, el autor cuenta que deja descansar a Ros y emprende una nueva aventura con 1973 (Editorial Contraluz), una novela en donde el subinspector Julio Alsin se enfrentará a conspiraciones internacionales, magnicidios y crímenes sin resolver bajo la sombra de un régimen que agoniza en España: el franquismo.
“Escribir novelas es algo radicalmente distinto a lo que hago en mi día a día en el instituto, que es enseñar biología, y cuando tú sales de explicar la glucólisis, el ciclo de Krebs, todas estas cosas… Yo necesitaba que me diera un poco el aire, necesitaba hacer otras cosas. Me gusta mucho la historia y me relaja ponerme a leer sobre la batalla de Stalingrado o los templarios, y así fue como empezó un poco la historia de porque me volví escritor”, dice el autor.
Sobre Víctor Ros, comentó que es "como un Sherlock Holmes, digamos a la española; es un homenaje que quería hacer y esa fórmula sorprendentemente funcionó muy bien, porque me di cuenta después de que todos mis amigos de España y mexicanos que escriben novelas policiacas ambientaban sus tramas en la actualidad, y yo, al irme a ese registro del pasado, impacté en lectores del policial y del histórico. La verdad, siempre la idea de viajar en el tiempo y de la novela como artefacto, como máquina que a mí me permite cumplir con esa ilusión, con ese deseo, que si pudiera pedir, pediría viajar en el tiempo sin ninguna duda”.
Para su nueva novela, Jerónimo Tristante decidió poner en pausa a Ros y relatar la historia de Julio Alsina, 1973, un expolicía español exiliado en París que ha dejado atrás su turbulento pasado bajo el régimen franquista. Su vida transcurre tranquila como librero; pero no puede rechazar la invitación a investigar un brutal asesinato en Almería.
"Esta novela tiene una precuela en España que se llama 1969... pero 1973 es un año especialmente convulso; la literatura es conflicto, y nosotros, los cuentacuentos en esos escenarios complejos, sobre todo la novela negra, vamos a favor de obra. En ese momento, en Madrid, tenemos la presencia de ETA, el asesinato de Carrero Blanco, el proceso a los líderes sindicales de Comisiones Obreras, la visita de Kissinger y luego el rollo de juego de tronos que había dentro del franquismo, que a su vez también resulta muy interesante. Entonces todo eso es un escenario que me venía muy bien”.
Un momento dulce
Para el escritor, Alsina tiene dos características que le hacen peculiar como detective.
“Tiene un don y es que se pone a investigar que se ha caído la señora de la limpieza y acaba metido en unas conspiraciones y es un gran detective; cuando parece que la cosa está resuelta, él siempre tiene una duda y lo repasa todo; prácticamente es un científico, tiene una mente de ciencias y las personas de ciencias no nos creemos nada, ni siquiera a veces lo que está demostrado. Y esa es una de sus características más valiosas que lleva en todo”.
Tristante opina que la novela negra en Europa vive un momento dulce: “Es un género en el que la mayoría de los autores no vamos de intelectuales, somos gente normal, hibridamos. Estamos muy ligados a la televisión, a las series, al mundo normal. Esto nos hace que, yo creo que escribimos de una manera que el gran público nos entiende".
"Y esto ha generado un cóctel que es fantástico porque además, es el género más lúdico porque todos llevamos dentro un detective, un seleccionador nacional y un médico. Y no lo podemos remediar. Entonces, claro, nos gusta jugar a detectives; es el género más matemático dentro de la literatura. Todo ha de encajar al final para que el lector diga ‘ha merecido la pena leer este libro’”.