Cultura

Iliana Pichardo Urrutia explora la maternidad, el duelo y la migración en 'Cada mar desierto'

La escritora traza un relato híbrido entre ensayo y crónica en el que reflexiona desde la experiencia de la frontera.

En Cada mar desierto (Hachette Voces), Iliana Pichardo Urrutia aborda la maternidad, el duelo, la migración y los silencios familiares desde la experiencia de la frontera, a través de textos que combinan ensayo personal, crónica y prosa poética.

“Todo parte de mi experiencia personal y de historias familiares que me fueron llegando a través del tiempo, y de todo eso hago una reescritura para explorar distintos temas como la ausencia, mi hermano fallecido, la experiencia de ser madre y el desplazamiento”, dice a MILENIO Pichardo Urrutia (Utah, 1980).

La estructura del libro comenzó a gestarse hace una década. “Todo comenzó con una exploración cuando me embaracé de mi primera hija, hace como 10 años, y empezó a tomar la forma de un libro de ensayo personal. Después entré a la maestría de Escritura Creativa en El Paso, Texas; fueron tres años que estuve trabajando y a partir de ahí fue cambiando la forma del libro que narra ciertas ausencias que se sienten más que una presencia. Tiene muchos espacios, muchos agujeros; entonces, también quise jugar con eso y en que la misma ausencia también fuera algo palpable de algún modo”, explica.

Cada mar desierto es un volumen híbrido que narra el dolor que no se puede nombrar y los deseos que no se agotan con la maternidad. La narración inicia en el silencio nocturno del desierto entre México y Texas, donde se busca dar cuerpo a la ausencia de un hermano que murió ocho minutos después de nacer.

“El mar es muy recurrente en muchas capas del libro. Una de ellas sería el contraste entre el desierto y el mar. Hago una analogía con el vientre materno, un océano de vida. Entonces, al abordar también los duelos y pérdidas gestacionales, hablo de este mar que se vacía, como puede también pasar en el desierto geográfico”, detalla la escritora.

La autora basa parte del relato en un viaje familiar a Ciudad Juárez y el cruce posterior a El Paso.

“Agradezco mucho haber tenido esa experiencia de transitar entre estas dos ciudades que están tan conectadas y poder vivir en carne propia esta experiencia de movilidad por la que pasan miles de personas. Es un libro híbrido que refleja los márgenes de estas dos ciudades, pero también los márgenes del género, del lenguaje y cómo estos están desdibujados en un territorio como la frontera”.

Portada del libro 'Cada mar desierto', de Iliana Pichardo. (Foto: Especial)
Portada del libro 'Cada mar desierto', de Iliana Pichardo. (Foto: Especial)

Una narración que rompe con definiciones

Sobre la técnica empleada, la escritora define el trabajo como “un ensayo personal que va siguiendo una secuencia lógica, a pesar de que se permite incluir datos duros y también imágenes poéticas y demás, pero siento que está más estructurado. Creo que es un texto híbrido que rompe con cualquier definición, que no permite encasillarse en un género u otro, sino que es más libre”.

Y agrega: “A medida que iba escribiendo, sin quererlo, se me fue fragmentando; empecé a tener todos estos retazos, que incluso los puedo comparar con retazos de tela, como luego uno construye o teje. Al final, quedó dividido en cinco capítulos que están conectados con un hilo temático, pero hay una historia, un arco que guía todo el libro hasta el final. Seguí lo que sucede con la memoria, que uno no recuerda las cosas; realmente nuestra vida, las cosas que nos pasan, las recordamos como en fragmentos, y permití que esta historia tuviera su propia cronología, un tanto desestructurada, y que encontrara su propio orden”.

En ciertos pasajes, la obra integra poemas colectivos, porque “me interesaba que en el libro hubiera una resonancia más allá de mi propia voz, como una experiencia que a lo mejor muchas mujeres han vivido; quiero que no solo se escuche en estas páginas mi voz, sino como un eco de otras mujeres que pueden ser incluso de mi propio linaje, abierto a cualquier persona que haya vivido una experiencia así, que además no se cierre únicamente a las mujeres. Todos hemos experimentado duelos, pérdidas, migraciones, muertes”, afirma.

Pichardo Urrutia reflexiona sobre el silencio, una presencia importante en el libro.

“Estoy muy atenta a los silencios de otros. Tengo muy presente también el sonido en mis propias búsquedas. El silencio nunca está vacío, siempre hay algo, una marca sonora que está determinando el espacio que habitamos. Y al llegar a este desierto, que es un lugar súper silencioso, a la vez uno va encontrando estas marcas que además definen los lugares, como en este caso es el tren, el viento; todo eso va llenando de presencias atmosféricas el libro y la vida”.

PCL

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Vicente Gutiérrez
  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.
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