El grabado y la estampa se desarrollan por todo el territorio mexicano y para su difusión, los artistas han aprendido a crear redes de apoyo donde la capacitación, la colaboración y la exhibición del trabajo son parte fundamental de su quehacer.
Sin embargo, los artistas están desprovistos de prestaciones laborales y es por ello que Samuel Chávez Mazatl, entre las becas y el trabajo, apuntó que se elige el trabajo digno, aunque los creadores llegan a una edad donde a pesar del prestigio que le brindan a la nación, se encuentran en un estado de alta vulnerabilidad.
Ejemplo de ello es el caso de la maestra Nunik Sauret, grabadora, impresora, dibujante y pintora mexicana que por cincuenta años ha dado prestigio nacional. A finales del año pasado fue hospitalizada y, familiares y amigos, comenzaron a realizar actividades como colectas y venta de obra para poder cubrir los gastos médicos. De éstos y otros desafíos habló Chávez Mazatl tras su visita a Torreón.
“El taller de Gráfica el Venado está en el centro de la Ciudad de México y cumplimos diez años como proyecto gráfico. Nos dedicamos a la producción de obras, a la colaboración con artistas. Nosotros tenemos una red de colaboración con algunos talleres que consideramos hermanos. Es el caso de la Trampa Gráfica, Estudio Mezquite, de La Hoja Suelta, con los cuales tenemos incluso intercambio de obra”.
Aunque comentó que cada taller se dedica a editar a sus artistas y tienen creadores que convergen en proyectos, como impresores se intercambian obras con el propósito de enriquecer los acervos. El taller de Gráfica el Venado es autogestivo y subsiste de la producción que realiza, es decir, que los artistas dependen de la venta de sus obras y de actividades como clases y la realización de impresiones para terceros.
“También tenemos una red de colaboración con talleres de Oaxaca, trabajamos mucho con artistas de allá y de hecho somos muy cercanos. Y la exposición de la carpeta Venado II, después de exponerse en Torreón, de manera simultánea se va a exponer en Colombia a partir del 29 de este mes en Boyacá dentro de un festival internacional de arte, y el 16 de mayo se expone en la Galería Barroco de Oaxaca; ese mismo día se presenta en el IAGO, Instituto de las Artes Gráficas de Oaxaca, que ahí se hará la presentación formal con artistas y la curadora”.
En cuanto a la producción con inteligencia artificial, se le preguntó a Chávez Mazatl qué estrategias implementan para la captación de nuevos públicos y a la formación de nuevo talento. Él precisó que por momentos pareciera que la gráfica es obsoleta, pero ha tenido auge entre los jóvenes.
“Ha llamado la atención de nuevos públicos y artistas que han intentado entrarle a estos procesos tradicionales pero que también nosotros, como productores de gráfica, no estamos peleados con las nuevas tecnologías, al contrario, entre más podamos implementar y utilizar estos procesos, enriquecemos y ampliamos las posibilidades de lo que podemos hacer. La gráfica se ha expandido y se puede hacer con lo que sea, con cualquier material o tecnología y es parte de la evolución y del contexto actual en el que estamos como productores de imágenes”.
Artistas se unen para apoyarse
A Samuel Chávez Mazatl se le preguntó, si le pudiera pedir algo al gobierno federal a través de la Secretaría de Cultura, qué sería. Porque se observan casos como el de la maestra Sauret, donde los artistas se unen para crear carpetas y vender obra para apoyarla.
“Sí falta muchísimo el sensibilizar a nuestras autoridades. De pronto llega alguien que sí tiene esta sensibilidad por las artes, que sí tiene esta empatía con los productores pero, la gente creativa es un sector de la población. Somos también personas que merecemos espacios y también condiciones dignas, seguridad social.
“El ejemplo de la maestra Nunik Sauret, ya siendo un referente nacional de la gráfica contemporánea, pues a mí me da vergüenza pensar que no tenga esta cobertura siendo una persona que ha dado tanto a la gráfica nacional, lo sigue haciendo y es un referente. Si ella está en esta condición, qué nos espera a nosotros. Se debe exigir lo cuesta hacer el trabajo: un mural, que no solamente es técnico sino un trabajo conceptual, intelectual. Debemos exigir lo que nos corresponde al igual que un médico o cualquier profesionista. El arte es una necesidad, como espectadores y productores”.
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