En el marco del Día Mundial del Arte, hay quienes han dedicado toda una vida a crear, compartir y entender distintas formas de expresión. Uno de ellos es Gerardo Valdez, ícono del teatro en Nuevo León, quien encontró en los escenarios no solo una vocación, sino una manera de vivir.
“El arte es el antídoto… para muchas cosas que vivimos”.
Su acercamiento comenzó desde la adolescencia, en un momento personal complejo que, con el tiempo, marcaría el rumbo de su vida. Desde entonces, el arte se convirtió en un eje fundamental.
“Desde mis 20 años hasta la fecha, me he dedicado a esta actividad”, comparte.
Aunque inicialmente estudió medicina, pronto descubrió que su verdadera vocación estaba en el teatro. Su formación comenzó en 1976, cuando ingresó al Instituto de Artes Escénicas. Fue ahí donde entendió que su talento no solo estaba en actuar, sino en construir desde la dirección.
“Descubrí que tenía la capacidad de ordenar, de querer decir algo, de plasmar en el escenario”, recuerda.
A lo largo de más de cuatro décadas, ha dirigido alrededor de 80 puestas en escena y ha participado en más de 200 proyectos de iluminación en teatro, ópera y danza, llevando su trabajo a algunos de los recintos más importantes del país, como el Teatro Degollado y el Palacio de Bellas Artes.
Más allá de su trayectoria, Valdez considera que estas formas de expresión no están aisladas, sino profundamente conectadas. En el escenario convergen la voz, el cuerpo y la emoción, recordando que existen muchas maneras de comunicar lo que a veces no se puede explicar con palabras.
Hoy también observa un creciente interés de las nuevas generaciones por acercarse a este mundo.
“Hay mayor cantidad de jóvenes que se acercan… las facultades están llenísimas”, señala.
Para quienes aún no han dado ese paso, hace una invitación abierta: explorar, sentir y descubrir nuevas formas de expresión.
Y es que, en ciudades como Monterrey, existen múltiples espacios culturales —teatros, museos, círculos de lectura— que permiten a cualquier persona acercarse y dejarse tocar por estas experiencias.
“Hay infinidad de cosas a las que nos podemos acercar… y dejarnos permear, para vivir con más armonía”, afirma.
En el Día Mundial del Arte, más que celebrarlo, se trata de recordarlo: está presente en todas partes, en cada forma de expresión y en cada persona que decide sentir.
mrg