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Sábado , 20.04.2019 / 10:10 Hoy

Gente sencilla del campo

La historia logra una espléndida revelación cuando descubrimos la motivación más importante de Jean.

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Saint Amour es una comedia que aborda los conflictos entre Jean y Bruno, padre e hijo, campesinos ganaderos que piensan diferente por razones de generación; cuando son invitados a París a una feria ganadera y vitivinícola, emprenden una ruta que convierte la película en un road movie con exquisito buqué.

Jean y Bruno, —interpretados por Gerard Depardieu y el actor belga Benoit Poelvoorde, hacen un duelo actoral impecable—, se convierten en un espectáculo narrativo estructurado a través de revelaciones para lograr un juego verosímil que va desde la aventura que resulta un buen chiste, como la relación que sostiene Bruno con una lesbiana, hasta el erotismo contenido bien resuelto al final de la película.

Jean es descomunal, no solo por su tamaño sino porque está trabajado con realismo, es lo que lo vuelve entrañable, galán, seductor, dice lo que piensa pero es cerrado, necio, obcecado en sus maneras por su edad y condición; la secuencia con Andrea Ferréoll en el hotel es divertida, es una referencia al humor ácido de Marco Ferreri; los personajes sentados en la cama están vistiéndose, de repente descubren que se les olvidó…

Bruno es lo opuesto, necesita evadirse de la responsabilidad del trabajo y entregarse a la borrachera para después reprocharle a su padre que es un explotador y está harto de ser campesino, los autores plantean los conflictos de la gente sencilla del campo.

Así, tras una serie de acontecimientos, algunos autónomos que no se sienten de más, padre e hijo llegan a la mejor de sus aventuras, pues una noche, buscando donde pernoctar, se encuentran con Venus montada en un corcel que los conduce a un lugar mágico donde las trojes nacen en las copas de los árboles y el acogimiento invita a la seducción.

La historia logra una espléndida revelación cuando descubrimos la motivación más importante de Jean, los autores se toman la libertad de esconderla hasta el final de la película, eso le da mayor sentido a la metáfora convirtiendo a Jean en un gran semental, pues su toro Nabucodonosor obtiene el primer lugar y rompe en llanto agradeciendo públicamente el esfuerzo de su hijo que también lo abraza emocionado.

El clímax es digno de una antología con cierre de broche de oro, pues Venus, con todo el potencial de ser diosa, transforma a los hombres volviendo indivisible la liga entre padre e hijo y hasta un pilón.

La revelación seduce porque tiene buena urdimbre, los autores logran una comedia entretenida con personajes, con gente sencilla del campo.

"Saint Amour" (Bélgica y Francia, 2016) dirigida por Benoit Delepine y Gustav Kervern. Con: Gerard Depardieu y Benoit Poelvoorde.

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