Cultura

'Nascer de novo'

El día de ayer

“¿Qué se sentirá ser el embrión de una rapera?”, se pregunta Verónica Maza.

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La cantante lleva un hijo en su interior, por lo que el de esta noche será el último concierto que dará antes de irse a preparar su parto. Ella se llama Capicua y es la mejor rapera que he visto en mi vida. La manera en que comunica es asombrosa. Con su panza imposible de ocultar, va de un lado al otro del escenario reclamando, contando, retando.

“¿Qué se sentirá ser el embrión de una rapera?”, le pregunto a Raquel Zárate, promotora editorial. La duda nos unifica en el Foro FIL. El periodista Primitivo Olvera supone que debe ser como un agradable arrullo generado por el vaivén, aunque Rivera Calderón nos da una clave, al ser músico él también: “Imagínense la adrenalina que ella debe estar segregando en este momento. El bebé debe estar bien feliz, brincando al unísono”. La idea de que uno pueda nacer con semejante bombardeo hormonal me encanta. 

Ana Matos Fernandes (el nombre de Capicua) exclama: “Hay que ser vigilantes de la libertad, la cual es una conquista diaria y cotidiana”. La piel se enchina al verla, los ojos se humedecen. Con Eva RapDiva y Sara Tavares, demuestra que el rap y el hip-hop, que tanta fuerza llevan en términos de la palabra, pueden trascender más allá del idioma para vibrar con la rabia combinada con orgullo que las lleva a hablar de las mujeres. 

Recuerdo la canción “Nascer De Novo”, de la cantante lusófona Bruna Caram. En ella habla de la posibilidad de nacer de nuevo, “no reconocer nada alrededor, desatar el no, romper la cáscara del huevo, la dura carcaza del dolor”, dice en portugués. Miro a mi confidente. “¿Tú crees que esta FIL es diferente?”, pregunto. Me responde: “¡Por mucho! Hay enojo, cansancio, miedo frente al nuevo gobierno. Muchos autores andan ya en otra onda. Y yo he dormido solo todas las noches”. Lo dicho: las señales del Apocalipsis nos han alcanzado. Sin embargo, esta noche estoy decidida a nacer de nuevo para la FIL. 

El frío se cuela hasta mis huesos, pero estoy sonriendo. 

La sabiduría del taco al pastor 

Nos dirigimos al Palíndromo, donde Gabriela Jauregui, Brenda Lozano y Julieta Venegas presentan el libro #Tsunami, editado por Sexto Piso. Ahí me encuentro a Sara Valenzuela, cantante y promotora musical de Guadalajara. Cuando era niña —me cuenta—, un día se compró un caleidoscopio en la FIL y se fue caminando muy contenta por los pasillos hasta que se dio cuenta de que alguien la seguía. Era Juan José Arreola, quien le gritó: “¡Hey, tú! ¿Qué es eso?”. Cuando ella le respondió, el autor de Bestiario le pidió que lo llevara al stand donde lo había comprado, para llevarse uno.

“Muchos años después, Chema y Alonso, sus nietos, me contaron de una chiquilla llamada Sara, como su abuela, que llevó a Juan José a comprar un caleidoscopio. Cuando les conté que fui yo, nos emocionamos mucho”, explica. Dice que la Feria es un ente mutable, algo que va cambiando con el paso del tiempo. “Por ejemplo, en la Feria actual jamás podré ver a mi padre, pues ya murió. Para mí era sinónimo de la FIL”, cuenta. 

Han pasado ya siete encuentros anuales desde que comencé a cubrir lo que aquí acontece. Diría que es momento de soltar para ver la nueva realidad de la Feria. Si estando aquí, linchan a Paco Ignacio, ¿qué otra cosa podría pasar? 

Ceno unos sublimes tacos al pastor en Tomate. Entre mordida y mordida, celebro el ser partícipe de un nuevo momento en este país, en esta ciudad y en este lugar que siempre hemos visto —reporteros, editores, periodistas, promotores— como nuestra Disneylandia.

Amanece nublado mi hoy, que es su ayer, pero Marwan ha llegado a la ciudad y su abrazo me reconforta. Mañana presentaré su nuevo libro de poemas, Los amores imparables, a las cinco de la tarde. Comemos juntos en el hotel Hilton, donde me dejo seducir por el polvo estufado (pulpo con arroz) como si fuera una medicina contra la melancolía del fado más profundo. Ayer me dormí temprano, escuchándolo cantar “Un día de estos”. Como me dice el cantautor, el paso del tiempo te hace más reflexivo, pero no por ello menos intenso, así que espero que esta noche de nuevo sea Noé Aarón mi taxista. Su nombre de telenovela bíblica me gusta. He decidido dejar de ver profecías por todos lados y volver a nacer para la FIL.


ASS

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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