Fue Rafles, Natacha, es el título del más reciente libro de relatos del cantautor Luis Pescetti, que ayer presentó dentro del marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) ante un público, que a diferencia de sus conciertos, estuvo integrado por más adultos que niños que rieron más de una vez con el particular humor durante el acto.
“El valor de escribir para niños es observar las cosas que viven como a todos nos pasa, sin darnos cuenta que las vivimos, y ponerle palabras, no intentado dar una lección”, comentó el cantautor.
Por otro lado, destacó que cuando se escribe pensando captar el interés de un público infantil “no se puede poner en papel el lenguaje tal cual de los niños, no por ética, sino porque al leerlo es violento. No se puede escribir algo real de manera edificante”, entonces busca un equilibrio para que los niños al leer el texto se sientan identificados.
Estas ideas estuvieron en torno al libro editado por Santillana que narra las aventuras de Natacha y su perro Rafles. además fueron aderezadas con chistes, que el público agradeció en todo momento, la atmósfera fue más desenfadada incluso que los videos que el propio autor ha colocado en su página http://www.luispescetti.com en los que de viva voz explica la construcción del texto de dicho libro, analiza los personajes y profundiza sobre las formas de comunicación entre niños y adultos, padres e hijos.
En su perspectiva, vivimos en una época donde todo está normativizado y si te sales de esa normatividad te conviertes en cifra de un diagnóstico, poniendo de ejemplo el caso de los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
“Eso no está bien. Es una etiqueta con la que el niño va a crecer y va cargar toda su vida. Los niños sufren porque tiene que cumplir con plazos evolutivos y si no, acuden a apoyo o medicamento”, dijo y comentó que a partir de la reflexión de estos casos escribió el siguiente poema que el público recibió con aplausos, al igual que la canción que puso punto final a la presentación:
Mariposa, a tu boda,
llegas tarde, es la hora.
Las campanas ya sonando
y tu novio está esperando.
Si la novia no se apura,
dice muy nervioso el cura,
yo me salto el protocolo
y lo caso al novio solo.
Pero llega, azul y lenta,
y sus alas son tan bellas
que ofició uno que pudo
pues el cura quedó mudo.
Moraleja: no es sencillo
dar al mundo algo con brillo.
Solo pide esa tardanza
Más amor y más confianza.
AG