Cultura

Familias tapatías mantienen viva la memoria de sus difuntos y del Día de Muertos

Los rezos, el cempasúchil, las anécdotas y cientos de personas acudieron a los panteones de San Joaquín, Jardín y Guadalajara para visitar las tumbas de sus seres queridos y conservar una tradición que pasa de generación en generación.

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Aproximadamente 280 mil tapatíos acudieron este 2 de noviembre a distintos panteones de Guadalajara para recordar a sus seres queridos durante la celebración del Día de Muertos.

Desde las primeras horas del día, los cementerios registraron una afluencia constante de visitantes de todas las edades, quienes aprovecharon la fecha para limpiar las tumbas, colocar ofrendas florales y dedicar un momento a quienes ya no están.

​Panteón de San Joaquín

Conocido originalmente como Cementerio de Tetlán y con más de 60 años de historia
Panteón de San Joaquín (Cortesía)

Uno de los camposantos visitados fue el Panteón de San Joaquín, conocido originalmente como Cementerio de Tetlán y con más de 60 años de historia. Aunque comenzó a funcionar años atrás, quedó bajo la administración oficial del Ayuntamiento de Guadalajara en noviembre de 1968.

Ubicado sobre avenida Presa Laurel, en su cruce con la calle Peso, cuenta con una superficie aproximada de 2.5 hectáreas. Durante esta jornada, visitantes acudieron para recordar a sus familiares, como César, quien señaló que cada año procura visitar las tumbas de su madre y de otros seres queridos.

“A mi madre y a un esposo de mi hermana, un cuñado. Sí señor, es importante venir hoy, como que los difuntos lo esperan a uno, tiene que venir”.

También estuvo presente doña Micaela García, quien desde hace aproximadamente 50 años recuerda a su padre y mantiene la costumbre de visitarlo durante esta celebración.

“A mi papá, como 50 años, sí, muchos recuerdos bonitos. Siempre vengo, claro, cómo se va a olvidar uno, nunca se me olvidan las personas que se van”.

Panteón Jardín

Ubicado al sur de Guadalajara, jóvenes y adultos mayores llegaron acompañados de sus familias para adornar las tumbas y recordar a sus seres queridos
Panteón Jardín (Cortesía)

Otro panteón sumamente visitado fue el Panteón Jardín, ubicado al sur de Guadalajara, donde niños, jóvenes y adultos mayores llegaron acompañados de sus familias para adornar las tumbas y recordar a sus seres queridos.

Entre esas personas estuvo Esmeralda, quien acudió junto a su madre y su abuela para llevar flores a sus bisabuelos, fallecidos hace aproximadamente dos o tres años.

“Yo creo que es muy importante tenerlos presentes con nosotros porque son parte de la familia y sí venimos a decorarles y les trajimos unas florecitas”.

Por su parte, Citlalli visitó la tumba de su madre, su bisabuela y un tío. Aunque reconoció que la fecha también representa tristeza por la ausencia de sus familiares, aseguró que prefiere recordarlos con cariño.

“Sí es triste, pero más que nada hay que recordarlos con amor, por todo lo que hicieron en vida y hay que recordarlos con cariño”.

Panteón Guadalajara

en el Panteón Guadalajara, la tradición también reunió a varias generaciones de una misma familia.
Panteón de Guadalajara (Cortesía)

Mientras tanto, en el Panteón Guadalajara, la tradición también reunió a varias generaciones de una misma familia. Guillermo Hernández Rocha acudió junto con otros integrantes para visitar las tumbas de sus padres, su sobrino Alberto, un tío y su abuela paterna.

Explicó que, con el paso de los años, los integrantes mayores de la familia han fallecido, por lo que ahora son los hijos quienes procuran mantener la costumbre de reunirse cada 2 de noviembre.

“Ahora solo somos los hijos, ya se nos fueron los mayores y tratamos de venir cada año a visitarlos, festejarlos, tratando de tenerlos siempre con nosotros”.

Panteón San Andrés

Con papel picado de colores traído desde Michoacán, veladoras, incienso, flores, calaveritas y alimentos, la familia preparó una ofrenda especial
Panteón San Andrés (Cortesía)

Otro de los puntos donde se vivió esta tradición fue el Panteón San Andrés, en Guadalajara, donde María Elena González acudió acompañada de su hermana y su cuñado para visitar la tumba de su madre, Luz María Magdalena Rosales.

Con papel picado de colores traído desde Michoacán, veladoras, incienso, flores, calaveritas y alimentos, la familia preparó una ofrenda especial para recordar a quien, además de ser originaria de ese estado, dejó recuerdos y costumbres que sus familiares conservan hasta la fecha.

Entre los alimentos que colocaron destacaron una tortilla con sal y un pastel, pues María Elena recordó que eran dos de las cosas que más disfrutaba su madre. Incluso, explicó que acostumbraba comer una tortilla con sal antes de dormir.

“Mi mamá se llama Luz María Magdalena Rosales. Una anécdota que ella tenía siempre es que le encantaba el pastel, del que fuera, y su tortilla de sal antes de dormirse. Por eso aquí está presente su tortilla de sal y su pastel, que no le falte”.

Para María Elena y su familia, visitar el cementerio no se limita al Día de Muertos, pues mantienen la costumbre de acudir cada mes para estar cerca de la tumba de su madre y conservar vivo su recuerdo.

“Cada año sin falta y cada mes también venimos a visitarla”, compartió.

Además de llevar flores y realizar oraciones, la familia aprovecha el encuentro para compartir anécdotas y recordar los momentos que vivieron con quienes fallecieron. 

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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