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Miércoles , 24.04.2019 / 01:59 Hoy

Escultura figurativa

Los artistas modernistas abstractos sostienen que su lenguaje no requiere de replicar nada de la realidad.

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Existe una corriente marginal —hasta cierto punto— dentro de la escultura moderna que se ha dedicado a replicar objetos cotidianos de muy distintos tipos y formas, con muy poco o nulo grado de abstracción. Es así como escultores modernos y contemporáneos, como el artista estadunidense de origen sueco Claes Oldenburg y su mujer, Coosje Van Bruggen, han orientado su labor desde los años sesenta a la reproducción a gran escala de objetos que van desde un lápiz, una herradura, una aguja e hilo, cucharas con cerezas, pistolas de rayos, binoculares y muchos otros más. Sus creaciones se han convertido en verdaderos iconos del arte pop: están presentes en infinidad de sitios públicos en Estados Unidos y Europa, y forman parte del movimiento artístico que buscó el rescate de la cultura popular.

Aunque a simple vista y por su buen sentido del humor estas piezas parezcan solo satíricas, también tienen alto contenido político por los sitios donde fueron colocadas y los momentos históricos en los que se sitúan. Por ejemplo, en 1969 Oldenburg instaló su obra Lipstick (Ascending) on Caterpillar Tracks (“Lápiz labial ascendiendo sobre vehículo oruga”) en New Haven, mientras se llevaban a cabo las protestas antibélicas; el propio artista afirma que su obra “fue una protesta contra la guerra de Vietnam y una declaración a favor de la educación y la igualdad de género, ya que las mujeres no fueron admitidas en Yale sino hasta ese año”.

A diferencia de la escultura abstracta, la cual prevaleció durante el modernismo, que casi nunca lleva título y sus formas son geométricas, la escultura pública figurativa frecuentemente provoca reacciones de rechazo o afecto en los ciudadanos. Las personas buscan formas reconocibles en la escultura abstracta, y tarde o temprano les asignan algún mote, como es el caso de la famosa pieza de escultura de Anish Kapoor titulada Cloud Gate (Puerta de nubes), a la cual la gente de Chicago conoce mejor como Space Bean (Frijol espacial).

Los artistas modernistas abstractos sostienen que su lenguaje no requiere de replicar nada de la realidad, sino que buscan la expresión pura de sus conceptos directamente mediante la forma de sus piezas, sin necesidad de cualidades añadidas por la imitación de elementos literales, o por los títulos de las propias piezas. Fue sin duda muy positivo el debate que se suscitó especialmente en Nueva York en las años sesenta, como reacción al abstraccionismo que prevalecía en la pintura y escultura, con el surgimiento de artistas Pop como puede ser Andy Warhol.

Algo similar sucedió a la arquitectura moderna, ya que en su búsqueda de la racionalidad y el rechazo a la ornamentación, los arquitectos se alejaron también de las posibilidades que habrían podido tener sus obras a nivel comunicativo. En los años ochenta, los arquitectos posmodernistas comenzaron a utilizar formas y ornamentaciones realistas, movimiento que duró relativamente poco tiempo, pero que dejó importantes obras como la sede de agencia de publicidad Chiat-Day en la avenida principal de Venice en Los Ángeles, una obra de 1991 diseñada por Frank Gehry, cuya entrada está enmarcada precisamente por la escultura en forma de binoculares, de Claes Oldenburg.

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